
La XXXV Edición del Trofeo Guerrita tuvo un único protagonista. Uno y muchos a la vez, pero todos enlucidos en el mono blanquiverde del Caja … Rural-Alea, el absoluto agitador de una clásica emocionante para celebrar un número redondo. Durante muchos kilómetros pareció que la fuga emocional a 60 kilómetros de meta, con más corazón que cabeza, coronaría a Iker Pérez o Maestre, y aunque el ritmo de caza del pelotón cortó las alas de la fuga navarra, el domingo tenía escrito el nombre del filial pamplonica. Cuatro horas y casi 170 kilómetros después, Daniel Cepa se sacó la espina de la pasada edición, tercero tras aquella persecución baldía y eterna, primero este domingo con un grito de rabia que rompió la meta en la principal arteria de Alcantarilla para enfundarse el maillot amarillo de LA VERDAD.
Como cada año, las carreteras alcantarilleras volvieron a bombear ciclistas desde primera hora de la mañana. El Guerrita es una clásica imperdible dentro del calendario sub-23 y élite, un trampolín al circuito profesional que el curso pasado dejó campeón murciano, con César Pérez engrosando el pelotón regional, y este curso coronó a Adrián Lozano, del Technosylva, como mejor ciclista de la tierra en la segunda manga de la Copa de España, noveno en una clasificación apretada, con llegada a 20 ruedas, en la que el alicantino Diego Gutiérrez, del Natural Fitness, y el neerlandés Mika Vijfvinkel, del Supermercados Froiz, completaron el podio en la clásica murciana.
Bajo un cielo encapotado, los alcantarilleros vitorearon en hasta dos ocasiones el paso de Joan Roca por las dos primeras metas volantes instaladas en el corazón de la ciudad. El corredor de 19 años del Illes Balears devoró el circuito urbano hasta dejar atrás Alcantarilla, previa promesa de un regreso próximo, con más de un minuto de ventaja sobre el pelotón. Se mostró el balear, que llegaba tercero en la general, y aseguró el premio a las metas volantes, aunque quedó neutralizado antes del paso por Fuente Librilla, con la primera hora de carrera dejando el acento de la tierra sobre la tercera meta volante en Barqueros, ya sin relevancia. El abanillero Darío Díaz, del Technosylva Rower, al frente de un pelotón agrupado camino a los cuatro puertos encadenados en la segunda hora de carrera.
Una fuga emocional
El Alto de El Cinto y el Alto de Espuña como selecciones tempranas de un trazado recortado en 7 kilómetros respecto a la anterior edición, pero con la dureza del tramo intermedio, al que se entró al mediodía, como punto de fuga en una composición donde el canadiense del Cortizo, Luke Valenti, partía como rueda a seguir en la general tras vencer al sprint el pasado domingo en el Circuito Guadiana, la primera prueba de la Copa de España 2026.
De regreso a la Región, lo plomizo del cielo no reñía con un mediodía idóneo para rodar. Sin sol, pero sin viento ni previsiones de lluvia. Maillots en manga corta alternaban ataques entre la exigencia de los puertos de tercera categoría. La Perdiz rompió el ataque del Cortizo gallego, restando unidades a un pelotón compacto en un sube-baja que acumulaba desnivel en las piernas. Oscar Fuentes coronó el cuarto puerto, el único de primera categoría que le valió para llevarse el maillot de la montaña, antes de que Iker Pérez lo hiciera por la otra vertiente, con el ritmo voraz del pelotón devorando de forma definitiva la cabeza de la carrera.
Más corazón que cabeza en los ataques de una guerra de guerrillas, con el Caja Rural-Alea endureciendo la carrera a 60 kilómetros de un regreso engalanado en Alcantarilla. Una fuga osada la que protagonizaron los compañeros Winston Maestre e Iker Pérez, en completa armonía, con relevos productivos pero que jamás superaron el minuto de distancia con unos perseguidores que se sabían capaces en unos kilómetros finales en descenso con destino Alcantarilla.
El sprint de la revancha
A falta de 20 kilómetros, el venezolano Maestre abandonó a Iker Pérez, con más oxígeno en las piernas, pero no el suficiente para evitar que Fuentes, del Cortizo, le alcanzara a falta de una decena de kilómetros. La meta en el horizonte, mecida de expectación. Bustos tras las vallas, girados hacia una pantalla gigante que mostró cómo el grupo perseguir de una cuarentena de ruedas terminó por absorber a los dos escapados llamados a jugarse el sprint final.
Calles reconocibles en la pantalla, rotondas cortadas, transeúntes curiosos y aficionados incondicionales de una clásica señalada en el calendario de las jóvenes promesas del pelotón nacional. Pocas fuerzas tras salir de la última curva. Seis puertos en las piernas terminan por pegarse. Todo posicionamiento, todo intuición, y todo para Daniel Cepa, victorioso en un sprint de gestión energética. Señal al pecho, mostrando a toda la línea de meta el nombre del principal agitador de un Guerrita vibrante: el Caja Rural-Alea. La gloria para el ciclista valenciano. Beso al índice y dedo al cielo plomizo de Alcantarilla. Un sonoro ‘¡vamos!’ cargado de rabia sobre los vítores murcianos. El sprint de la revancha para sumar el maillot amarillo de LA VERDAD a la colección del valenciano.
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Dani Cepa: «Ha sido como quitarme una espina clavada»
Tras cambiar el verdiblanco por el amarillo, trofeo en mano y bidón de agua en la otra, Dani Cepa atendió a LA VERDAD tras su victoria en la XXXV Edición del Trofeo Guerrita: «El equipo ha ido delante toda la carrera, hemos estado todos genial. Teníamos diferentes bazas para llevarnos la victoria. Iker es un gran rodador, pero si salía mal, habíamos diseñado el plan B», explicó el ciclista valenciano sobre ese sprint final en el que no encontró respuesta sobre el asfalto de Alcantarilla: «Siempre hay rivales. Ha sido muy duro, cada uno con las fuerzas que tenía, y en general no quedaban muchas. Por suerte he llegado bien al final», suspiraba aliviado.
El ciclista de 21 años abrochó una exhibición grupal del Caja Rural-Alea con un sprint con sabor a revancha, tras quedar tercero en la pasada edición de la clásica de Alcantarilla: «Ha sido un poco como quitarse una espina. Es el cuarto año que corro el Trofeo Guerrita, que se adapta muy bien a mi perfil, trotona, explosiva, y me he podido quitar esa espina de ganar en una Copa de España, y más aquí, que lo disfruto mucho», concluyó Cepa.
Otro corredor que disfrutó de lo lindo por el trazado de casi 170 kilómetros fue Adrián Lozano, ciclista santomerano del Technosylva: «Siempre se hace mucho más fácil correr en la Región. Conoces a la gente, conoces las subidas de cada carretera, y al final te da ese plus. Además había doble paso por La Perdiz, que me venía muy bien y me lo ha hecho todo más fácil», aseguró a preguntas de LA VERDAD tras enfundarse el maillot rojo al mejor corredor de la Región, llegando en el sprint final que disputó la victoria en meta: «Iba bien colocado, pero me he quedado algo encerrado y no he podido pelearlo como quería», lamentó tras su noveno puesto en la general. El ciclista de Santomera abrió su curso 2026, el segundo en el filial leonés, este domingo en Alcantarilla: «El objetivo es el Campeonato de España. Llevo dos años haciendo octavo. El año pasado me caí, y este lo tengo entre ceja y ceja», aseguró Lozano.

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Enlace de origen : Daniel Cepa se corona al sprint en un Trofeo Guerrita apasionante