
Hubo un tiempo en el que la población de Líbano se detenía para escuchar las palabras del secretario general de Hezbolá, Hasán Nasrala. Pero, desde … su asesinato en septiembre de 2024, los libaneses están más atentos a los mensajes del portavoz del ejército de Israel. «A todos los residentes de las localidades del sur de Líbano, al sur del río Litani: por su seguridad, deben evacuar sus hogares inmediatamente y dirigirse al norte del río Litani», fueron las palabras pronunciadas por el portavoz militar en árabe, Avichay Adraee, este miércoles a media mañana. De inmediato, miles de coches colapsaron la carretera para alejarse lo máximo de la frontera.
Hezbolá entró de manera directa en la guerra 48 horas después de confirmarse el asesinato del Líder Supremo iraní, Alí Jamenei, con el lanzamiento de los primeros cohetes a Israel desde la entrada en vigor del alto el fuego en diciembre de 2024.
La milicia chií, muy debilitada tras los golpes sufridos a manos de Israel en la última guerra, ha lanzado más de cien proyectiles, según el ejército israelí, en oleadas coordinadas con los miles de Irán para intentar colapsar las defensas enemigas. El Gobierno de Beirut ha rechazado estos ataques y prohibido las actividades militares del grupo, pero Hezbolá, como el régimen de los ayatolás, puede estar ante su última gran batalla y sobrevivir ya se considera una victoria.
«La actividad de Hezbolá al sur del río Litani sugiere que el grupo ha logrado restablecer con cierto éxito su presencia operativa en el sur de Líbano. Las operaciones con cohetes, drones y misiles guiados de precisión, junto con los combates cerca de la frontera, apuntan a un nivel recuperado de mando y control en la zona (…) La verdadera prueba será comprobar si Hizbolá puede sostener operaciones coordinadas a lo largo del tiempo», apuntó en su perfil de X Ali Hashem, experto del canal Al Jazeera en Líbano.
Desastre humanitario
La nueva orden de evacuación masiva afecta a unas 250.000 personas. Desde que Hizbolá decidió entrar en la guerra, el sur se ha ido vaciando y más de 80.000 personas han encontrado refugio en colegios y albergues abiertos por las autoridades, según el balance de ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados. De momento no hay apenas ni colchones, con lo que la gente permanece tirada en el suelo y sin apenas ayuda. Cansancio, rabia e impotencia se mezclan entre unas personas que vuelven a convertirse en desplazadas por segunda vez en poco más de un año.
«2025 fue duro porque perdimos nuestras casas en la guerra y Hizbolá no ha podido pagar compensaciones, llevamos un año sin recibir ayuda económica del partido y la vida así es muy difícil. En mi caso perdí la casa y tuve que alquilar otra, ahora he dejado esa vivienda en alquiler y tendré que pensar en algo porque nadie sabe lo que puede durar esto», explica uno de los recién llegados del sur que no quiere dar su nombre por temor a un movimiento chií que pasa por sus horas más bajas. «Tienen dinero, aunque no tanto como antes, y lo dedican a pagar a los milicianos, pero no pueden ayudar a las familias que sufrimos el impacto directo de la guerra y por eso están perdiendo apoyo, estamos agotados de tanta guerra, así no hay futuro posible», nos explica la misma persona, que llega acompañada de su esposa e hijos.
«Hezbolá combate contra Israel y esta vez es una lucha por su supervivencia porque si cae el régimen iraní, ellos se quedan huérfanos»
La moral está baja entre los desplazados del sur, que antes se sentían protegidos por el todopoderoso Partido de Dios y ahora se sienten abandonados. «Hizbolá combate contra Israel y esta vez es una lucha por su supervivencia porque si cae el régimen iraní, ellos se quedan huérfanos. Pero al mismo tiempo se enfrentan a una lucha interna con parte de sus seguidores y la decisión de las autoridades de Beirut de ilegalizar su lucha armada, es un momento crítico», opina desde Saida el analista libanés Gaby Jammal.
En el último año los precios de los alquileres se han disparado en Líbano y las municipalidades de Beirut y los ayuntamientos del centro y sur del país alertan a los vecinos del riesgo de alquilar pisos a las familias que escapan de los bastiones de Hizbolá. Todos temen que alguna conexión estrecha con el grupo chií atraiga un ataque de Israel y cause muerte y destrucción. Los israelíes han demostrado un nivel de infiltración muy alto en su enemigo y nunca han detenido los asesinatos selectivos, ni tras la firma del alto el fuego.
Los barrios cristianos de Beirut se sentían zonas fuera del fuego israelí, pero uno de los objetivos alcanzados en la capital fue un hotel en Hazmieh, zona vecina a Baabda, donde se encuentran varias embajadas como la española. Una persona que trabajaba en la recepción murió a causa del ataque contra este hotel en el que se alojaban 13 familias llegadas del sur. «Nunca imaginamos que podíamos ser objetivo», declaró el propietario a los medios libaneses mientras los supervivientes recuperaban sus objetos personales de entre los escombros. La guerra vuelve a Líbano de la mano de Hizbolá, pero los libaneses están cansados de tanta guerra.

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Enlace de origen : Hezbolá desafía a Israel y Líbano con una guerra desesperada