El artista visual Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955) afirmó en Cartagena, en una nueva sesión del Aula de Cultura de LA VERDAD y la Fundación Cajamurcia celebrada esta vez en el Palacio Pedreño, coincidiendo con la primera edición de la Bienal de Fotografía Fotofest de Cartagena, que la fotografía traduce una manera de ver el pensamiento: «Las imágenes nos ayudan a pensar, y a comunicarnos, y a resolver problemas de la vida. Y es importante que reconozcamos ese valor». Dijo Fontcuberta que lo importante es cómo la fotografía traduce una manera de ver el pensamiento: «Cuando nosotros utilizamos las palabras para hacer periodismo, ensayo, poesía, actas notariales… lo importante ahí es la palabra y el texto, y la fotografía la podemos aplicar a otros campos y tiene la maleabilidad de resolvernos problemas».
Fontcuberta, que acudió a Cartagena [ya hizo para el Ayuntamiento el cartel de La Mar de Músicas 2008] acompañado por su pareja, la artista canadiense Sylvie Bussières, cree que toda imagen es «una ilusión, una mentira amoral, y el problema no es que ahora nos demos cuenta de que las imágenes algorítmicas no representan la realidad, sino que lo que hacen es sacarnos la venda, y deshacer la credulidad con la que hemos confiado en el valor probatorio de las fotografías, una pura creencia que no se sustentaba en nada. La fotografía siempre es una construcción, como un lenguaje, algo artificial para lo cual hemos de construir sentido, y ahora nos damos cuenta de eso. Para mí es un paso epistemológico importante».
El creador, conocido como teórico y ensayista, recientemente publicó ‘Relatos revelados’ (Galaxia Gutenberg, 2025), con relatos de Pilar Adón, Jorge Carrión, Iván de la Nuez, el murciano Miguel Ángel Hernández, Alicia Kopf, Valentín Roma e Irene Solà inspirados en sus fotografías, y también ha aparecido en catalán ‘Lliçons de coses. La fotografia que es (revela) rebel·la’ (Arcàdia), un juego de palabras en el título que le sirve para probar su teoría de que la fotografía está «saliendo del armario» y manifestando su verdadera naturaleza.
¿Por qué esta sociedad es tan adicta a las imágenes? Fontcuberta recordó que la fotografía nace en el siglo XIX con ese impulso de aplicar un sistema de registro gráfico a la industria o a la ciencia, «había una correlación entre la ilustración científica y los primeros pasos aún balbuceantes de la fotografía». A medida que la fotografía adquirió una soltura al principio, hacer una fotografía era una actividad compleja que requería de una pericia, incluso los fotógrafos tenían que preparar sus propias emulsiones y el manejo de las cámaras era dificultoso.
«Pero hoy todos hacemos fotografía apretando un botón, y sale bien, y si no sale bien la borramos y la repetimos, y con un proceso de ensayo y error llegamos a resultados plausibles, aprendemos de una manera autodidacta, no hace falta pasar por escuelas ni por sistemas de aprendizaje tradicionales», consideró.
«En ese momento», recordó, «la fotografía se incrusta en nuestros modos de relacionarnos con los demás. Si al principio básicamente el andamiaje ideológico, fotográfico, era la verdad y la memoria, esos mandatos históricos hoy se desvanecen porque tienen que compartir las funcionalidades con muchas otras cosas». Puso como ejemplo los conciertos, cuando antes se encendían mecheros y ahora se levantan los móviles para hacer fotos, «aunque son fotos que no van a servir para nada, porque en realidad son para que se dispare el flash y hacer luz, de modo que el gesto fotográfico muchas veces prepondera».
El salón de actos del Palacio Pedreño durante la intervención de Joan Fontcuberta en Cartagena.
Antonio Gil / Agm
«Hoy dedicamos mucho más tiempo a hacer fotografías, y luego no tenemos tiempo para verlas», aseguró Fontcuberta en Cartagena. Imágenes que se vuelven invisibles, que nadie va a poder mirar nunca, incidió el fotógrafo. «Hay una inflación, un tsunami fotográfico descomunal, y esa proliferación y masificación de imágenes trastoca completamente el valor que nos da la imagen, porque antes las fotografías eran bienes escasos, porque tenían un valor, porque costaban dinero, y hoy no nos cuentan nada».
Furor por las imágenes
«Hay una inflación, un tsunami fotográfico descomunal, y esa proliferación y masificación de imágenes trastoca completamente el valor que nos da la imagen»
Joan Fontcuberta
Recordó a Borges, «uno de mis faros», y aquel relato en el que habla de un imperio cuyos cartógrafos llegan a tal grado de excelencia que son capaces de hacer un mapa que coincide exactamente con la superficie del imperio. «Una paradoja provocativa», aceptó Fontcuberta, «porque un mapa lo que tiene que hacer es sintetizar los accidentes y el relieve para que de una manera práctica nos permita aumentarlos, pero un mapa que coincide con el territorio exactamente no sirve para nada. Si hoy Borges levantara la cabeza quedaría impresionado porque las fotografías, los mapas que hacemos hoy, ya no solo coinciden con el territorio, sino que lo expanden, lo llevan mucho más allá. Las imágenes dan cuenta mucho más allá de la realidad escueta en la que nos movemos y crean una realidad paralela, la realidad de las pantallas, que es ese mundo simétrico en el que pasa mucha parte de nuestra experiencia de vida».
El futuro no tan lejano
«Tengo interés en saber qué pasará con eso, cuando la inteligencia artificial se nutra ya de imágenes hechas con otras inteligencias artificiales»
Joan Fontcuberta
Un tema que le parece fascinante es el «síndrome del bebé de pavo real». La IA produce imágenes a partir de los datos que tiene, y si no tiene datos se los inventa, y los hace muy plausibles. «Una vez alguien le pidió a uno de estos programas un bebé de pavo real, pero no había imágenes de eso para tomarlos de referencia, de modo que la IA pergeñó una especie de monstruito raro que se inscribió en internet como bebé de pavo real. La IA ha empezado a alimentar otras redes neuronales de inteligencia artificial, pues cuando le pedimos a la IA un bebé de pavo real fijamos una ficción, una estafa, una impostura. De momento los algoritmos se nutren de imágenes fotográficas convencionales hechas con una cámara, con un objetivo, pero cada vez circulan más imágenes por internet hechas con IA, de modo que hay un efecto de retroalimentación que provocará un colapso, y tengo interés en saber qué pasará con eso, cuando la inteligencia artificial se nutra ya de imágenes hechas con otras inteligencias artificiales», reflexionó Fontcuberta.
Joan Fontcuberta en Cartagena.
Antonio Gil / Agm
Fontcuberta también abordó lo que para él es una necesidad: reconsiderar teóricamente el concepto de autoría. «Es un terreno un poco pantanoso porque la monetización de la imagen se fundamenta sobre todo en el principio del derecho de autor, pero estamos en otro tiempo y tal vez hemos de ser más generosos y expandir ese concepto del derecho de autor a otras fórmulas más abiertas. Cuando digo esto, muchos amigos profesionales se echan las manos a la cabeza».
El director de Fotofest, Juan Manuel Díaz Burgos, afirmó que Fontcuberta «es un crack y nos ha convencido a los que tenemos muchas dudas; te felicito por tu constancia y por contarnos esta realidad. Aquellos nostálgicos a los que nos gusta otra manera de expresar, a la hora de hacer fotos lo que hacemos es escribir de otra manera». Fontcuberta le replicó que la fotografía es una manera de hacer imágenes, y que él mismo ha hecho daguerrotipos para algún proyecto: «Hoy hay todo un arsenal expresivo, nuestra paleta es mucho más amplia. En el fondo, los procedimientos tradicionales no han desaparecido, pero, ¿por qué vamos a rechazar las novedades? Al menos hay que probarlas porque todas las innovaciones y técnicas nos están abriendo nuevas puertas».
En el acto intervinieron colegas de profesión y artistas como José Carlos Níguez, Sylvia Molina, Enrique Martínez Bueso y Enric Mira. Entre los presentes en la Fundación Cajamurcia estaban su coordinador, Julio Mínguez, el arquitecto Martín Lejarraga, el empresario, emprendedor e inversor Miguel Huguet, los artistas José Luis Montero, Salvador Torres, Virginia Bernal, Antonio Gómez Ribelles y Joaquín Alcaraz, los escritores Rosario Guarino, Ángel Paniagua y Antonio Marín Albalate, y los coleccionistas y editores María José Vázquez y Francisco de la Iglesia, entre otros. Fontcuberta, feliz de volver a Cartagena, invitó a los presentes al festival de cultura visual que dirige en Cartagena, Panoràmic, que celebra en octubre una nueva edición.

Soy William Abrego, me uní como ejecutivo de SEO y me abrí camino hasta el puesto de Gerente Asociado de Marketing Digital en 5 años en Prudour Pvt. Ltd. Tengo un conocimiento profundo de SEO en la página y fuera de la página, así como herramientas de marketing de contenido y diferentes estrategias de SEO para promover informes de investigación de mercado y monitorear el tráfico del sitio web, los resultados de búsqueda y el desarrollo de estrategias. Creo que soy el candidato adecuado para este perfil ya que tengo las habilidades y experiencia requeridas.
Enlace de origen : Joan Fontcuberta en Cartagena: «Dedicamos mucho tiempo a hacer fotografías, pero luego no tenemos tiempo para verlas»