
La científica y hasta hace unas semanas vicerrectora de Investigación de la Universidad de Murcia María Senena Corbalán (Cehegín, 1966) concurre a las elecciones al … Rectorado motivada con la idea de devolver a la universidad pública el capital social atesorado y consciente de que su experiencia será útil para encarar los complejos retos que el progreso frenético de la tecnología y la ciencia plantean.
–Los últimos ocho años ha sido vicerrectora de Investigación. Si presenta otro proyecto, será porque piensa que algo debe cambiar. ¿Qué giro debe dar la UMU del futuro?
–Haber estado llevando Investigación e Internacionalización te permite hacer un recorrido, conocer la institución por dentro a todos los niveles, te hace interaccionar con casi todas las unidades, y eso te da una visión. Yo estoy completamente segura que tenemos que seguir con el mismo modelo, no podemos olvidarnos de que la UMU es una universidad generalista y pública y eso hay que preservarlo, porque además es nuestro motor de ascenso social en la Región. Y para que de verdad sea ese motor de ascenso social, necesitamos que esté a la vanguardia tanto al impartir como al generar conocimiento. Nos encontramos en una situación en la que hay una cantidad enorme de elementos disruptivos en el sistema. La situación geopolítica es complicadísima, va a ser difícil la captación de fondos y vamos a tener que estar muy bien preparado. El otro elemento crucial es la irrupción de la inteligencia artificial; tenemos que comenzar a desplegar la estrategia al día siguiente de las elecciones.
«Si estás estresado con 200.000 papeles, ¿de dónde sacas tiempo para investigar?»
–¿Han diseñado una estrategia de inteligencia artificial?
–Necesitas una estrategia para el estudiantado, otra para el PDI y otra para el PTGAS; son tres comunidades que tienen que trabajar juntas, tienen que usar la herramienta, pero desde aproximaciones totalmente diferentes. Para ello cuento en mi equipo con el actual vicerrector de Estrategia y Universidad Digital, Pedro Miguel, quien ha trabajado muchísimo y de una forma muy concienzuda en una estrategia con la que tendremos muchísimo éxito. El tercer reto es la gobernanza: tenemos que ir hacia un sistema de cogobernanza con todos los colectivos. Cuando hay que abordar un proyecto grande, hay que hacer un análisis estratégico. Dada la situación de disrupción lo primero que hay que hacer es esa estrategia de horizonte 2030 siguiendo por el camino de la excelencia, siendo los mejores y aportando a nuestro personal y al estudiantado lo mejor que podamos darle. Y eso requiere analizar primero las fortalezas de todo nuestro personal, que son enormes, e interconectar a la gente. Esa manera de trabajar tiene que ser con grupos de trabajo en los que esté todo el mundo representado.
–¿Además de retos, qué puede aportar la IA a la UMU?
–Estos días estoy hablando con profesores, estudiantes, personal de gestión, y algo que nos transmiten todos es que están agobiados, desbordados de tanta burocracia. No te deja tiempo para poder pensar en los proyectos de investigación, para hacer una investigación sosegada. Si tú estás estresado con 200.000 papeles, ¿de dónde sacas tiempo para pensar y para escribir un proyecto? Hay que dejar a profesores e investigadores un espacio para que ellos puedan hacer investigación con tranquilidad y con sosiego y para que puedan impartir su docencia también con tranquilidad y tengan tiempo para renovar esos temarios y para actualizarlo todo, que se hace, pero vamos siempre estresados. La automatización de los procesos necesita digitalización e IA, no hay otra manera, son unas herramientas buenísimas. En investigación hemos ido pilotándolo todo, y podemos hacerlo extensible a toda la Universidad. Yo ahí no tengo miedo, sé que es mucho trabajo, no podemos ser naíf, pero bien coordinados todos y habiendo decidido bien cuáles son los indicadores para cada cosa, es un reto.
«Yo me acuerdo de dónde vengo a cada paso que doy»
–Con las plantilllas hay un problema por la parte alta, con el envejecimiento sin relevo de catedráticos e investigadores, y con los asociados, que sigue coleando.
–Quedan todavía algunos asociados. Yo siempre he pensado que una persona que se acerca a la UMU y además tiene interés por investigar, es algo muy valioso. El envejecimiento afecta a las dos plantillas, tanto la del PTGAS como la del PDI. Tenemos que enfrentarlo después de haber hecho ese análisis estratégico, porque no es la misma docencia la que damos ahora que la que vamos a tener que dar al futuro.
–¿Hay que repensar también la oferta formativa de la UMU?
–Necesita una revisión grande, y entonces eso pues va a influir también en qué tipo de plantilla vas a necesitar, tanto para el PTGAS como para el PDI. Cuando yo llegué al vicerrectorado hubo una jubilación masiva de catedráticos que, además, llevaban líneas de investigación, y el plan era renovarlos por profesores ayudantes. Pedí todos los datos, hice todas las analíticas y encontré una brecha y vi que habíamos llegado a una meseta de publicaciones, que además ya empezaba a tener una tendencia a bajar; caíamos en los ranking, Y cuando una institución como la UMU está en una meseta de cinco años, o empiezas a hacer cosas inmediatamente o vas de camino al abismo. Encontramos la fórmula con las convocatorias Ramón y Cajal y Beatriz Galindo y logramos frenar la caída. Ahora nos estamos enfrentando casi a lo mismo, y debemos plantearnos qué necesitamos y qué tenemos y buscar la fórmula. Habrá que refinar ese sistema de relevo generacional, pero he visto que al final, haciendo ese tipo de análisis de datos, podemos planificar y da resultado.
–El plan plurianual de financiación ha dado cierto sosiego a las cuentas de la UMU.
–El capítulo uno se ha cubierto y es de agradecer en una comunidad que está infrafinaciada. En estos 6 años lo que hemos hecho ha sido reforzar el personal investigador y el profesorado que puede captar fondos. Eso te permite acudir a captar fondos que ahora mismo estamos explotando, pero todavía podríamos, con un poco más de ayuda y de refuerzo técnico, acudir a más, es decir, podemos competir.
–¿La UMU está infrafinanciada?
–Sí, tengo que decirlo así. Es decir, es necesaria esa financiación para utilizarla porque todos los días hay que abrir la persiana. En infraestructura, en mantenimiento, estamos un poco cortos. Tenemos un problema muy grave en muchas facultades con edificios antiguos . Veterinaria, Biología, Química… son facultades que se han quedado antiguas. Y ya si quieres ser sostenible y ahorrar en aire acondicionado, necesitas inversión.
–Se ha referido a la docencia, ¿qué pasa con la oferta de títulos y plazas?
–Hay que hacer un análisis muy detallado de nuestro potencial, de lo que necesitan nuestros estudiantes y mirar cómo está el mercado de trabajo y adaptarlo a que la empleabilidad vaya en aumento. Eso, sumado a que hay que introducir la internacionalización de una forma muchísimo más intensa de forma transversal. Una persona que hace un ‘erasmus’ aumenta un 30% sus posibilidades de entrar en el mercado laboral. Muchas veces nuestros estudiantes no se van de ‘erasmus’ porque no tienen recursos económicos, y hay que buscar financiación complementaria. Hemos tenido la suerte de entrar en la alianza europea Euniwell, y eso nos permite establecer colaboraciones con las otras 10 universidades, en Colonia, en Florencia, en Nantes…
–¿Qué planes tiene con las tasas de matrícula y las becas?
–Hay que luchar porque aumenten las becas y ayudas y trabajar en las nuestras. Hay mucha gente que se queda fuera por distintas circunstancias, y tenemos que trabajar para evitarlo. No podemos olvidarnos de que la Universidad de Murcia tiene que ser el ascensor social de la Región. Hay que pensar en los que no pueden, para que no se queden atrás, y promover la conciliación cuando está justificado. Yo me acuerdo de dónde vengo en cada paso que doy.
–¿Se plantea el Rectorado también como una forma de devolver ese capital social adquirido?
–Después de 8 años he visto la parte que me faltaba de mi universidad, que es inmensa. Y ahora presentarme a rectora es como que lo he estado ensayando. He visto que unas cosas salen, otras no, pero me ha hecho perder el miedo. Y es como si me faltara la última casilla para intentar aplicar todo a mi universidad y devolverle de verdad lo que me ha dado.
–¿Qué le ha dado?
–A mí me ha dado mucho el sistema público. Si yo no hubiera tenido la beca del Ministerio para hacer la tesis, ni soñando lo hubiera podido hacer, irme luego a Estados Unidos. Después de Estados Unidos me financió el Ministerio con un contrato de reincorporación, y luego logré una beca Ramón y Cajal. Así que ahora, si tengo la oportunidad de devolver todo eso, quiero hacerlo.

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Enlace de origen : Senena Corbalán: «La UMU tiene que seguir siendo el ascensor social de la Región»