¿Despedido por entrar a la cárcel? No tiene por qué: qué ocurre con tu trabajo si entras a prisión

¿Despedido por entrar a la cárcel? No tiene por qué: qué ocurre con tu trabajo si entras a prisión

Alba Verdú

Domingo, 8 de marzo 2026

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Entrar a prisión es un suceso que marca de manera irremediable tu vida: todo se pone en pausa hasta que se cumpla con la condena o el juez dictamine que puedes salir de ella, ya sea por un permiso o porque el ingreso había sido provisional. Pero entre todas las cosas que se ponen en pausa, también lo hace la vida laboral. ¿Qué pasa con tu trabajo si tienes que entrar a la cárcel?

Lucía, una joven jurista que divulga sobre «la parte más fantasiosa del derecho», ha respondido a esta pregunta. Para ella, la clave está en qué régimen entras a prisión: ¿es prisión preventiva o hay una sentencia firme que te condena?

Qué pasa con tu trabajo si te meten a la cárcel

«Si entras a prisión de manera preventiva, evidentemente vas a tener que avisar a la empresa de este pequeño suceso que va a pasar en tu vida», comenta Lucía. Al comunicarlo a la empresa, te podrías amparar en el artículo 45.1, apartado G, del estatuto de los trabajadores, que habla de este supuesto. En concreto, este artículo establece que «el contrato de trabajo podrá suspenderse por […] privación de libertad del trabajador, mientras no exista sentencia condenatoria».

«En este caso, la empresa puede suspender tu contrato de trabajo, lo que significa que mantiene el puesto, no te pueden despedir, pero tampoco vas a percibir salario alguno», explica la jurista. «Más o menos aseguran de que en el momento en el que salgas de la cárcel, pues te van a tener que readmitir en las mismas condiciones en las que te fuiste».

Caso muy diferente es si entras a la cárcel por «una sentencia firme que te está condenando a prisión». Como en este caso la suspensión del contrato no está avalada por ese apartado g del artículo 45 del Estatuto de los Trabajadores, la falta al trabajo no estaría justificada. «Esto sería una falta continuada de asistencia y, por lo tanto, se puede traducir en un abandono del puesto de trabajo, lo que puede derivar en dos opciones», relata Lucía; «o que te despidan de forma disciplinaria o que esto suponga una dimisión tácita por tu parte».

Existen sentencias que avalan el despido precisamente por entrar a prisión y no avisar a la empresa. «El Tribunal llega a la conclusión de que unas faltas injustificadas a tu puesto de trabajo es considerado abandono y la empresa tiene derecho a despedirte». Por eso esta jurista recomienda hablar con la empresa para llegar al acuerdo «más satisfactorio para ambos».

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