El compositor murciano que retrató Rosales

El compositor murciano que retrató Rosales

Miércoles, 11 de marzo 2026

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Tanto Víctor Pliego de Andrés, catedrático emérito del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, como José López Rico (Cañada de la Alheña, Abanilla, 1941), secretario-interventor de ayuntamientos jubilado, han abordado la figura del compositor, editor y maestro de armónium Antonio López Almagro (Murcia, 1839- Villarejo del Valle, Ávila, 1904), hoy desconocido para muchos, aunque su nombre figura en diccionarios y enciclopedias. López Rico publicó en 2025 un estudio biográfico con prólogo de Pliego de Andrés que descubre aspectos nuevos sobre este gran impulsor e intérprete de armonio que, según López Rico, debería ser promovido por la administración, dando a conocer su obra. «Por sus méritos y por su amor a Murcia, mereció figurar en el Monumento a la Gloria de los Artistas Murcianos Célebres [el conocido Monumento a la Fama]», estima.

«La idea era que llegase a todo el mundo, sobre todo donde se toca el armonio, en Polonia, en Alemania… donde hay mucha gente que interpreta hoy a López Almagro sin saber quién es», cuenta López Rico, yerno del exdirector de LA VERDAD y escritor José Ballester, periodista al que ha estudiado también, sobre todo, sus escritos inéditos. En 2010, López Rico, con artes de investigador, ya se convenció de que había que revalorizar a López Almagro, «que además era hermano de mi tatarabuela». «El alma de este libro es Salvi [Salvadora Martínez Saura], una señora de Molina de Segura antigua funcionaria, ya jubilada, que me cuenta que cuando era pequeña su madre la traía al jardín de Santa Isabel y le enseñaba el Monumento a la Gloria de los Artistas Murcianos Célebres y le decía: ‘¡Mira, ese es tu tío!’. Y ya mucho tiempo después ella fue al monumento y vio que no estaba el nombre de su tío, y se fue al Ayuntamiento, empezó a preguntar, y nada. Se puso en contacto con Víctor Pliego, que era catedrático en Madrid, y López Almagro había sido catedrático allí».

En el prólogo, Pliego cuenta que el nombre de López Almagro empezó a investigarlo en 1986, mientras cursaba estudios de Musicología en el Real Conservatorio de Música de Madrid, y en torno a él giró su trabajo de investigación de fin de curso. Sobre la pista le puso un profesor, Antonio Gallego, deseoso de que el alumnado aprovechara «el fantástico archivo y biblioteca del Conservatorio para rescatar aspectos olvidados de la historia de la música». Y lo cierto es que López Almagro había sido catedrático allí, pero en tiempos remotos, ya que «tanto el instrumento como la especialidad académica habían desaparecido». Fruto de ese trabajo fue la monografía ‘Antonio López Almagro, catedrático de harmonium u órgano expresivo en la Escuela Nacional de Música y Declamación (1877-1901)’. En total, 197 páginas a disposición de los lectores en la Biblioteca del Conservatorio.

López Almagro nació en La Arboleja, y fue bautizado en la parroquia de San Antolín. «Hay muchas reseñas de su vida, sobre todo en la prensa, pero como no vivía en Murcia fue perdiendo popularidad. El periodista José Martínez Tornel era muy amigo suyo, incluso llegó a poner la letra de algunas de sus composiciones».


‘El harmonium de doble expresión’ de L. Almagro.


Biblioteca Digital Hispánica

Imagen - 'El harmonium de doble expresión' de L. Almagro.

Así describe Martínez Tornel a López Almagro y a su mujer, María de la O Lacárcel, en ‘El Liberal’ en la esquela de su muerte en 1904: «Yo los conocí al comienzo de ella (de su luna de miel), en el plenilunio, cuando él ostentaba una cabellera negra rizada, y un bigote y una gran perilla, negros también; y cuando ella, bellísima, delicada, romántica, hacía de su cabello abundatísimo y fuerte, como una corona, que le daba algo de estatua clásica a su graciosa figura». Curiosamente, la mujer de López Almagro era de Algezares, y vino a hospedarse, en la hospedería del Santuario de la Fuensanta, el pintor Eduardo Rosales en enero de 1872 con su esposa Maximina y su familia. Cuenta López Rico que Rosales deja testimonio de ese peculiar físico de López Almagro en un retrato de 46,3×37,5 cm, fechado en 1872 y dedicado «a mi amigo López Almagro», que perteneció a Cesáreo de Aragón y Barroeta, marqués de Casa-Torres, y fue recogido en el libro de José Francés ‘Eduardo Rosales’ (Colección Monografías de Artes Estrella. Madrid, Tipografía Artística: 1922). Se desconoce el paradero de esa obra, y se ha barajado la posibilidad de que formara parte del patrimonio de Fabiola de Bélgica. En ese mismo libro de Francés se recogía otra lámina de una obra de Rosales titulada ‘Retrato de una señora desconocida’, que coincidiría con la descripción del físico de la esposa del músico López Almagro.

No triunfó en la zarzuela

«Consideraba que el armonio no tenía rival como instrumento, pues era, decía, una pequeña orquesta impulsada por una sola voluntad, además del ‘más simpático, el más grande, el más últil de todos los instrumentos músicos’», recoge López Rico. Su ‘Método completo teórico-práctico de harmonium (órgano expresivo)’ es considerado «de importancia trascendental en la difusión del instrumento», incide el biógrafo. «Fracasó en la zarzuela, que era el género por excelencia en el siglo XIX, quien triunfaba en la zarzuela era un genio, y ahí su amigo Fernández Caballero se llevó todos los honores», recuerda.

En 2004 se le hizo un homenaje, y se le dedicó una calle en Molina de Segura, donde tenía una finca. Tenía siete hermanas y murió sin descendientes. «Con él desapareció la formación de armonio en el Conservatorio porque me dijeron que muerto el maestro no había quien lo sustituyera… Y, en efecto, debe ser un instrumento difícil de manejar porque hay que utilizar pies y manos y tiene diversas tonalidades. De hecho, la mayoría de intérpretes que hoy tocan sus obras (‘Canto de amor’, ‘Arabesco’, ‘Fiesta de aldea’, ‘Fantasía sobre motivos de Fausto’, ‘Parranda murciana’…) son del extranjero», anota López Rico. Fue director de la Sociedad Filarmónica y Coral de Murcia (el Orfeón), además de prolífico autor y «hombre bondadosísimo», valoró Martínez Tornel.

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