«Buena parte de nuestra clientela han sido vecinos y amigos, estudiantes y personas mayores a los que solucionábamos problemas», dice su dueño
Un negocio de los que casi ya no quedan. Eso es lo que pierde el centro histórico de Murcia con el inminente cierre de la Ferretería Murciana. Después de casi 40 años al frente de esta tienda de barrio, Miguel López Ariza entregará las llaves del establecimiento por jubilación. «No he encontrado relevo generacional; mi hija se dedica a la docencia y está a otras cosas, y mis empleados han preferido no asumir la responsabilidad que supone llevar un negocio», confesaba Miguel a pocos días de echar la persiana de manera definitiva, dibujando una situación que se viene repitiendo una y otra vez en los últimos tiempos.
No es fácil, cuando se hace memoria, reparar en ferreterías operativas en plena capital murciana, más allá de la de Miguel y alguna más. Cierto es que esta abrió en su ubicación actual en la calle Correos —donde antes había una histórica tienda de lencería— hace 13 años, pero este negocio contaba ya con casi tres décadas de trayectoria en la calle Cánovas del Castillo. «Necesitábamos más espacio y un mejor aparcamiento, y yo y mi entonces socio, ya fallecido, vimos la oportunidad de trasladarnos», comenta, satisfecho de los años dedicados a esta forma de vida.
«Tras años trabajando en negocios similares, nos lanzamos a una empresa que ha llevado muchas horas, vacaciones no tomadas incluidas, pero que me ha dejado muchas satisfacciones, sobre todo gracias al contacto con mi clientela», subrayaba. Porque Miguel no solo se ha dedicado a vender material, sino que también ha trabajado para solucionar los problemas de sus vecinos y amigos, algo a lo que no contribuyen las grandes superficies. «Si nos comprabas una cerradura, una lámpara o un grifo, por ejemplo, nosotros mismos te la instalábamos, informándote además de la opción más económica», destacaba. Así, Miguel ha atendido, por ejemplo, a multitud de estudiantes o personas mayores del barrio dentro de una actividad que, «económicamente, nunca ha ido mal». «Más de un cliente me ha mostrado ya su pesar por el cierre», confiesa. A partir del 31 de marzo, toca comenzar a disfrutar más de la familia.

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Enlace de origen : Se va otro negocio de los que ya no quedan: cierra la ferretería de la calle Correos de Murcia por jubilación
