
Habla con el peso que da lo vivido y con la pausa de quien no duda pero respeta el diálogo, de quien valora ante todo … la escucha y la cercanía con el otro. No sentencia, aunque podría, y todo lo matiza desde un «creo que» honesto e igualmente sostenido. Manuela Carmena (Madrid, 1944) vuelve este fin de semana a la Hospedería Nuestra Señora del Carmen, en Caravaca de la Cruz, para protagonizar –sin protagonismo– una inmersión literaria en conversación con Casa África de la mano del proyecto lector Remanso. Con el auspicio del Ayuntamiento caravaqueño, el Servicio de Cultura de la Universidad de Murcia (UMU) y el diario LA VERDAD, cerrará la cita este domingo, a las 11.30 horas, en el Centro Cultural de la cabecera del Noroeste. Abogada laboralista, jueza emérita, exalcaldesa de Madrid e impulsora de Zapatelas, cara visible de la ONG de inserción social Cosiendo el paro, participará junto a medio centenar de personas en un encuentro centrado en obras y autores de «ese continente del que nos separan 14 kilómetros y siglos de desconocimiento y de incomprensión», como cuenta quien fue también fundadora de Juezas y Jueces por la Democracia. Autora, entre otras obras, de ‘La joven política’ (2021), ‘Imaginar la vida’ (2023) y ‘A los que vienen’ (2025), reconoce que se encuentra en una pausa creadora, aunque siempre activa, y que está «dándole vueltas» a escribir para niños y niñas.
–¿A quién enviaría a un retiro literario por tiempo indefinido?
–A nadie, sería acabar con la literatura [risas]. Además, tengo un respeto absoluto por la libertad de los demás y jamás se me ocurriría tomar una decisión por nadie.
–¿Qué espera de este diálogo con Casa África?
–Muchísimo. Me hubiera gustado llevar una delegación de la Casa África de Canarias a Madrid cuando fui alcaldesa, porque me parece que es un continente tan cercano a nosotros, y tan olvidado, que todos los esfuerzos que hagamos para acercarlo a nuestro país son buenos. Mi interés por África se intensificó cuando trabajé como relatora para Naciones Unidas. Iba a Ginebra y veía obras de autores africanos en las librerías de la ciudad. El francés es un idioma que se ha cuidado mucho en África, y es fácil encontrar textos muy interesantes. Ahora se está traduciendo más al español.
–¿Alguna recomendación?
–Me gusta la literatura que tiene que ver con las infancias. ‘Mañana cumpliré 20 años’, de Alain Mabanckou, escritor de República del Congo, es una delicia.
POLÍTICA INTERNACIONAL
«Estamos viendo la destrucción de Naciones Unidas desde que está en el gobierno Trump»
–¿Cuál sería el libro de su vida?
–Tengo muchos. De jovencilla, con 15 años, leí ‘El seglarismo y su integridad’, de Lilí Álvarez, la gran tenista. Es un libro profundamente religioso, que habla de una manera nueva y diferente de lo seglar. Yo entonces era una muchachita religiosa y preocupada, entre otras cosas, por que el mundo cambiara y no hubiera pobres. En el colegio nos habían llevado a ver las chabolas de Madrid, y me estremeció la pobreza que se vivía tan cerca.
–¿Son, estos, tiempos de activismo social?
–Es un momento en el que hay que pensar, y sobre todo cuando te sorprende lo que te rodea, cuando parece que el lugar donde estabas acostumbrado a refugiar tu pensamiento y tus valores se está removiendo. Se piensa profundizando en lo que otros pensaron por nosotros, en lo que otros dijeron por nosotros, y yo estos días estoy recomendando el último juguete que hemos hecho en Zapatelas, una muñeca que se llama Conchita Arenal en recuerdo a la gigantesca pensadora española. Tiene un libro muy bonito, ‘Ensayo sobre el derecho de gentes’, como a ella le gustaba llamar al derecho internacional. Lo lees y te quedas impresionada porque lo escribió en 1879, y es una reflexión de cómo una guerra es la consecuencia del odio y cómo este se puede superar a través de las normas. Ella consideraba la guerra como algo profundamente ilegal. Está hablando de lo que hemos vivido hace nada y de la necesidad de que haya un tribunal internacional eficaz. Cuando vemos la calumnia y la mentira, y se nos llena de amargura el corazón, lo importante es pensar.
–Ha sido relatora de la ONU. ¿Con qué mirada contempla el momento geopolítico internacional?
–Con una preocupación extraordinaria, porque estamos viendo la destrucción de Naciones Unidas. Desde que está en el gobierno el presidente Trump, está languideciendo. Es muy grave y eso indica que, ya desde hace muchos años, Naciones Unidas debería haber hecho un esfuerzo por actualizarse. Y ahí tenemos a otro español, Rafael Altamira. Miembro del primer tribunal que se crea en La Haya, hombre muy progresista, dio una conferencia en 1920 donde alerta del riesgo que tiene, no Naciones Unidas, que no se había constituido aún, sino la sociedad de las naciones que se crea después de la I Guerra Mundial. Él dice que no podemos dejar estas organizaciones en manos de la vieja política; tiene que ser la ciudadanía la que las controle. Este es el problema: se dejaron en manos de las grandes naciones y sus intereses.
JÓVENES
«Debemos pensar en cómo conectar con ellos, sin etiquetarlos de nostálgicos de Franco»
–El avance de la ultraderecha es notorio, también en España. Según su reivindicación de la importancia de pensar, ¿sobre qué debe reflexionar la izquierda?
–Lo primero que nosotros debemos pensar es en cómo escuchar, cómo conectar con la gente joven, a la que ya le hemos puesto una etiqueta: que están próximos a la extrema derecha y recuerdan con nostalgia el franquismo. Vamos a olvidarnos de eso, vamos a escucharlos, vamos a ver si lo que están diciendo es que los mayores, los que teníamos 20 y 30 años cuando murió Franco, hemos descuidado la democracia y la hemos convertido en una caricatura.
–Estar en las redes es una forma de conectar. Con 119.000 seguidores en Instagram, ¿se considera una veterana en estas lides?
–No. Las utilizo muy poco y no me siento cómoda. Me sigue pareciendo muchísimo más interesante el vernos cara a cara. Me encanta viajar en transporte público, estar en la calle, cruzar miradas. Hay que volver a reivindicar los gestos y la importancia de estrechar manos.
–¿Tiene un deseo a corto plazo?
–Recuperar la convivencia en nuestro país. Que nadie insulte, desprecie, etiquete; que tengamos interés en lo que piensa el otro y salgamos de la zona de confort de estar siempre rodeados de quienes pensamos lo mismo.
–¿Cómo valora la iniciativa de Rufián de unificar la izquierda?
–Bien, pero es un error de la izquierda cerrarnos en la izquierda. Hay que hablar más de la democracia y el progreso. Creo que en estos momentos no hay nada más de izquierdas que profundizar en la democracia.

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Enlace de origen : Manuela Carmena: «Hay que hablar más de democracia y progreso que de izquierda y derecha»