Los pozos son complejos. En ocasiones, las dinámicas emocionales exploran caminos tortuosos, llenos de recovecos difíciles de explicar. La luz aparece, pero de forma intermitente. … A la mínima todo se vuelve oscuro. Durante una hora el Real Murcia lo hizo todo bien para salir con tres puntos del clásico en el Rico Pérez. Curro Torres le ganó la partida de ajedrez a Beto Company, con una presión agresiva que cortocircuitó la salida del Hércules. El Murcia cimentó el centro del campo con una solidez atrás que parecía olvidada, encontró huecos para correr a la espalda de la zaga local y fabricó ocasiones a través de todos los registros en un cóctel agitado por una intensidad renovada, pero se olvidó del único ingrediente imprescindible en la receta: el gol.
Hércules
Blazic; Javi Jiménez, Monsalve, Rentero, Samu Vázquez; Ben Hamed, Josep Calavera (Mangada, 77′), Nico, Andy Escudero (Jeremy de León, 77′), Aranda (Guti, 56′) y Fran Sol (Toril, 56′).
2
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0
Real Murcia
Gazzaniga; Jorge Mier, Jorge Sánchez (Isi Gómez, 82′), Jon García, David Vicente; Óscar Gil, Alonso Yoldi (Juan Carlos Real, 68′), Joao Palmberg; Joel Jorquera (Pedro León, 76′), Víctor Narro (Pedro Benito, 82′) y David Flakus (Juanto Ortuño, 68′).
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Goles:
1-0, Toril (min. 64). 2-0, Toril (min. 84). -
Árbitro:
Abraham Domínguez (colegio andaluz). Amonestó a Samu Vázquez en los locales, y a Óscar Gil, Jon García, Pedro León y Alonso Yoldi en los visitantes. -
Incidencias:
Estadio José Rico Pérez.
Porque da igual cuánto lo intentes, con qué armas y en qué situaciones. A veces, por más que lo quieras o lo merezcas, el fútbol tiene otros planes. Por eso es tan bonito, aunque a veces se vuelva cruel. Las piezas encajaron como no lo hacían desde hace un par de meses grises. Un Alonso Yoldi sublime justificó la apuesta en cada intervención de su segundo partido con el primer equipo; Joao Palmberg regresó para sumar kilómetros de agresividad y calidad entre líneas al criterio de Óscar Gil en la dirección; la omnipresencia de Jorge Mier sumó en cada parcela del campo; Joel Jorquera y Víctor Narro generaron ventajas desde el desborde y la asociación; y David Flakus vivió un escenario de partido idílico con espacios para sus desmarques de ruptura.
Todo se puso de cara; incluso un contingente murcianista desmovilizado venció en decibelios a los blanquiazules en las gradas de un Rico Pérez sumido en una profunda brecha social, pero todo se quebró en las áreas, y a la hora de clásico el diagnóstico se volvió psicosomático. El Murcia combinó ímpetu, orden táctico y talento diferencial, pero murió en la definición con una colección de malas decisiones, giros de fortuna truncados y la precipitación de un equipo atacado de ansiedad para caer en fuera de juego en hasta ocho ocasiones. Mientras, un Hércules que no botó ni un saque de esquina en todo el duelo se encontró con el gol tras una imprudencia de Gazzaniga.
El cuadro grana perdió fuelle tras unos cambios que fueron determinantes para su rival, que puso la puntilla desde una falta lateral donde la sangría este año es endémica, irremediable sin importar cuántos técnicos se sienten en el banquillo del Enrique Roca. No existía mejor escenario que el Rico Pérez para revertir la nefasta dinámica, pero el simbolismo también le dio la espalda al cuadro grana, que vio como el ex murcianista Alberto Toril anotó sus dos primeros goles en lo que va de temporada. Pidió perdón el ariete balear, pero la crisis del Real Murcia se ha vuelto irreconciliable.
La partida de ajedrez
De inicio, Curro Torres apostó por una línea continuista respecto al empate del miércoles ante el colista Marbella. Una de las primeras tareas del técnico grana era formar un once tipo, erigir una columna vertebral que sustentara su idea, y los únicos cambios fueron la salida de Juan Carlos Real por un Joao Palmberg que volvía a estar disponible tras cumplir su sanción de dos partidos y la introducción de David Flakus por Juanto Ortuño, un cambio que se explicaba a través del posible plan de partido, donde el Murcia podía encontrar espacios a la espalda de unos alicantinos llamados a llevar el peso de la bola. Y así fue.
Comenzó agresivo el Hércules, obligando a Gazzaniga a uno de sus habituales amagos de infarto en la zona visitante de un Rico Pérez con mejor entrada de lo que dictaba la previa. Contestó el Murcia, con un remate de Flakus tras una internada de Jorge Mier por banda izquierda y con el posterior cabezazo de Jorge Sánchez desviado tras el servicio de Víctor Narro desde la esquina. Ambos equipos llegaban al duelo necesitados, y la urgencia se impuso sobre el miedo para marcar un ritmo de partido frenético en los primeros minutos. Los de Curro Torres presionaban en campo contrario, agresivos pero ordenados, con Palmberg y Alonso Yoldi como estiletes en un esfuerzo que dio sus frutos al cuarto de hora de partido.
El almeriense recuperó un gran esfuerzo colectivo en el sector derecho y envió directo para el juego de pívot de Flakus. El esloveno le regaló el gol a Joel Jorquera y se puso a celebrar, pero el extremo telegrafió una definición que tampoco ajustó, y Blazic sacó un pie de balonmano salvador. Y un minuto después, otro. El envío esta vez fue de Joao Palmberg, y la definición errada de un Flakus en posición dudosa. Tuvo una más el esloveno, de nuevo en la frontera entre el bien y el mal, pero el envío medido de Alonso Yoldi lo erró el ariete con un intento de vaselina que se marchó a la grada.
Víctor Narro desbordó, Jorge Mier probó con el lanzamiento lejano y, aunque su disparo se fue desviado, marcaba los mejores minutos del Murcia. No en el duelo, sino en casi dos meses. Muy superiores a un Hércules que se estiró con un remate de Fran Sol, pero sin argumentos ante el ímpetu de un Murcia que comenzó a bailar al ritmo de Joao Palmberg y Alonso Yoldi. Ganaba a los puntos, a fútbol y en actitud. Dinamismo y velocidad con bola, colmillo e intensidad en la disputa, pero el electrónico consumió una primera parte de más a menos con sabor a oportunidad perdida.
El fallo de cada noche
El cuadro grana salió metido en el papel de hacer bueno el esfuerzo de un primer tiempo malogrado, y a punto estuvo Víctor Narro de abrir la lata tras un intento de disparo defectuoso de Jorge Mier. Mostró su habitual omnipresencia el asturiano por el sector izquierdo, pero sin aliar fortuna y diligencia. Joel Jorquera seguía encontrando espacios en el sector izquierdo, de la misma forma que los desmarques de Flakus ganaban la espalda de los zagueros blanquiazules, pero todo se nublaba en los metros finales.
La agresividad del cuadro grana obligaba a tomar riesgos pero, sobre todo, generó un desgaste que a los de Curro Torres les llegó a los 60 minutos de duelo. Comenzó a llegar tarde a esos balones divididos que ganó en todo el primer tiempo, y Gazzaniga puso la puntilla. Los centrales granas estaban teniendo buena tarde, así que le tocó al portero argentino echarle un poco de sal a la herida. En el 63 de duelo, envió un verdadero compromiso a Palmberg, que recibió una bola a media altura rodeado por dos herculanos que se merendaron al brasileño y sirvieron en bandeja el gol al ex murcianista Alberto Toril, que solo tuvo que pararla y definir a un lado (1-0). Una frivolidad de Gazzaniga para enterrar cualquier atisbo de mejoría.
Sin respuesta
El Hércules se puso a dormir el partido entre la posesión y los parones en el juego, pero el Murcia estaba empeñado en rascar algo del clásico del sureste. Disparó Jorquera tras un eslalon de velocista puro, y respondió David Vicente con un derechazo libre apareciendo desde lado débil, pero Blazic se impuso en cada ocasión a los intentos de los granas. Y cuando no, la sacaba Monsalve, como en la más clara de un segundo tiempo donde el pase de la muerte de Mier no fue correspondido por un Palmberg flojo en el remate.
El crono se consumía, y puso la puntilla el Hércules. Javi Rentero cabeceó una falta lateral para servir un disparo franco a Mangada. Paró Gazzaniga con una estirada dura a media altura, pero Alberto Toril se la encontró casi sin querer, con Óscar Gil rompiendo el fuera de juego, y pidió perdón por segunda vez en la tarde. Aún se jugaron unos cinco minutos apáticos donde no pasó gran cosa. Un poco lo de siempre: que el Murcia volvió a no ganar un partido de fútbol, y ya van diez seguidos. Por delante, diez finales para salir del pozo donde definitivamente, sin red se seguridad, se encuentra hundido.

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Enlace de origen : El Real Murcia se hunde en el clásico

