La hierba de las brujas

La hierba de las brujas

Jueves, 19 de marzo 2026, 01:03

Comenta

Atrae la buena suerte y la prosperidad, potencia el amor y la felicidad, protege de envidias y celos, se usa en exorcismos, atrae a clientes y bendice los negocios, abre el corazón, refuerza la confianza, absorbe energías positivas… y así ‘ad infinitum’. Tanto es así que la llamaban «la planta de las brujas». Las propiedades mágicas de la albahaca son innumerables pero las culinarias no le van a la zaga, ya que se encuentra entre las aromáticas más utilizadas en las cocinas mediterráneas.

Originaria de la India, la ‘Ocimum basilicum’ fue introducida por los griegos hace más de 2.500 años y es conocida como «planta real» desde que, según la leyenda, Santa Elena, madre del emperador Constantino, encontró la cruz de Cristo bajo un terreno plantado de albahaca. Durante la Edad Media fue utilizada para tratar la depresión, el resfriado, las verrugas y para aliviar los dolores del parto. Su ‘carácter mágico’ llegó a ritos religiosos; de hecho, los sacerdotes cristianos la utilizaban junto con otras hierbas para lanzar bendiciones.

La palabra ‘albahaca’ procede del árabe andalusí ‘al-habaqa’. En la Región ha pervivido un murcianismo, ‘alhábega’, procedente del catalán. Fueron los avanzados agricultores andalusíes los que la integraron, no solo en la medicina, sino en la gastronomía de la península, aunque ya se conocía por griegos y romanos. Su aroma dulce, refrescante y ligeramente mentolado propició que se usara en ensaladas, platos con huevos, verduras, pescados y carnes, aromatizando guisos, ollas, potajes y asados. En la cocina murciana la albahaca tiene presencia en muchos platos que tienen su origen en la época andalusí, como asados de cordero o platos con berenjenas.

Por supuesto, el plato estrella con esta planta a nivel internacional es la italiana salsa pesto que, por cierto, podría haber encajado perfectamente en las cocinas murcianas: aceite, almendras y albahaca son, aparte del queso parmesano, sus ingredientes principales.

Existe un plato que se sirve en Cartagena durante las fiestas de Cartagineses y Romanos que es el cabrito de Tarpeyo, cocinado con pasas y albahaca.

Pero, sobre todo, cuidado con las brujas: en la Edad Media, regalar públicamente albahaca significaba echar el mal de ojo.

  1. Una receta

    Fettuccine al pesto con notas cítricas

Ingredientes: 500 g de fettuccine o cualquier otra pasta similar, aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta negra, 1 limón o lima,

Para el pesto: 80 g de queso parmesano, 30 g de piñones o almendras, al gusto, 1 diente de ajo, 80 g de albahaca fresca, 50 g de aceite de oliva virgen extra, y sal.

Cocemos la pasta que hayamos elegido en abundante agua, a la que añadiremos sal cuando empiece la ebullición, y la tendremos el tiempo indicado por el fabricante. Nos guardamos un cacito del agua de cocción de la pasta para elaborar la salsa. Y mientras se van cociendo los fettuccine, empezamos con el pesto. En la trituradora ponemos el diente de ajo, los piñones o almendras y la albahaca fresca troceada con las manos hasta lograr una pasta uniforme. Añadimos el queso parmesano rallado, el aceite de oliva virgen extra, y dos o tres cucharadas del agua muy caliente de la cocción de la pasta que ya debería estar casi hecha. Salamos. Trituramos un poco más, pero sin llegar a hacer una pasta muy uniforme. Picamos muy finamente unas pocas hojas de la albahaca y mezclamos el pesto con la pasta. A la hora de emplatar, espolvoreamos por encima la albahaca picada y rallamos piel de limón –o en su caso, de la lima– para darle un toque cítrico refrescante al conjunto.

Enlace de origen : La hierba de las brujas