La investigación europea deja en el aire la responsabilidad del apagón y apunta a múltiples factores como causa del fallo

La investigación europea deja en el aire la responsabilidad del apagón y apunta a múltiples factores como causa del fallo

Viernes, 20 de marzo 2026, 10:19

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El apagón que sufrió la Península Ibérica el 28 de abril de 2025 fue «el resultado de múltiples factores que interactuaron entre sí». Esta es la conclusión final que la red europea de gestores eléctricos, Entso-e, extrae de la investigación que ha publicado este viernes, once meses después del cero energético.

«El incidente evolucionó a través de una secuencia que implicó una combinación de fluctuaciones de voltaje y fenómenos oscilatorios, lo que provocó desconexiones generalizadas de generación en España, particularmente de recursos basados en inversores, seguidas de una cascada de desconexiones por sobretensión y culminando en la pérdida de sincronismo del sistema ibérico con el Área Síncrona de Europa Continental», explica el informe.

El panel de expertos, que en su informe factual de octubre ya exculpó al posible exceso de renovables en el sistema en ese momento -como se deslizó en las primeras horas del fallo eléctrico-, sino que el ‘cero eléctrico’ llegó por un «descontrol de la tensión», añade ahora que no hubo un solo culpable, sino que fue una «tormenta perfecta» de factores técnicos.

«Quiero enfatizar que no hubo una sola causa raíz, sino una combinación de algunos factores clave y que en combinación llevaron al fallo del sistema», ha añadido por su parte Klaus Kaschnitz, director de operaciones de la austriaca APG y codirector del Panel de Expertos

En aquella radiografía de más de 200 páginas, detalló que la sobretensión hizo que se desconectaran varias plantas de generación en el suroeste, efecto dominó para la pérdida de generación en minutos después en España y Portugal, el ‘cero eléctrico’, y se achacaba al «descontrol de la tensión» y no al exceso de renovables en el sistema por aquel entonces.

En esta ocasión y en un resumen de 25 páginas, concreta que «se produjeron eventos adicionales (principalmente relacionados con la generación) a partir de las 12:32:00. Entre las 12:32:00 y las 12:32:57, 208 MW de unidades de generación eólica y solar distribuida identificadas en el norte y sur de España experimentaron, bien un cambio rápido a la baja del punto de operación de una unidad sin restricción de rampa, o bien la desconexión de la unidad debido a causas desconocidas».

En un briefing con periodistas, Damián Cortinas, presidente del Consejo de Administración de ENTSO-E, volvió a reiterar que el problema no fueron las renovables «sino el control de la tensión, independientemente del tipo de generación» para añadir que »no se trata a de alta tecnología, es algo que sabemos hacer desde hace décadas«.

De esta forma, el relato de Entso-e se alinea con los reportes que se han ido publicando en los últimos meses y se presenta, al igual que los del Gobierno o el difundido este jueves por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) como un relato casi clínico que recuerda al Asesinato en el Orient Express -en el que la autoría no pertenece a una sola mano, sino a una suma de decisiones, omisiones y circunstancias que, encadenadas, conducen al desenlace- y que rehúye de asignar responsabilidades. En concreto, el documento advierte que no le corresponde dictar responsabilidades legales ni emitir veredictos, sino limitarse a reconstruir los hechos y analizarlos desde la lógica del sistema eléctrico.

Asimismo, el informe contiene una lista de observaciones relativas a los requisitos aplicables. De acuerdo con el alcance de la investigación y el mandato del Panel de Expertos, estas observaciones no pretenden interpretar la legislación española «ni determinar responsabilidades por el incumplimiento de los requisitos legales». Añade también que estas se han incluido «sin perjuicio de cualquier investigación y/o acciones de seguimiento llevadas a cabo por las autoridades nacionales competentes».

El panel ha emitido 22 recomendaciones clasificadas en 5 áreas de acción: control de tensión para armonizar los rangos de tensión europeos y mejorar estrictamente el diseño y comportamiento dinámico de los generadores; oscilaciones para ejorar la monitorización y detección temprana para evitarlas, dado que mitigarlas altera peligrosamente el estado del sistema; desconexiones y protecciones (ajustar las protecciones para que puedan soportar sobretensiones transitorias e investigar junto a los distribuidores el comportamiento de las unidades de generación más pequeñas; modernizar los planes de emergencia (que históricamente solo lidian con caídas de frecuencia) para que incorporen mecanismos contra variaciones extremas de alta tensión.

En concreto, indican que los planes de defensa estaban diseñados de forma histórica para lidiar principalmente con caídas de frecuencia. Sin embargo, debido a que el incidente del 28 de abril fue un fenómeno completamente nuevo y el primero de su tipo (un colapso por sobretensión), los expertos enfatizan la necesidad de actualizar estos planes de emergencia para que el sistema pueda enfrentar y mitigar eficazmente estos nuevos comportamientos de la red. Tambien recomiendan realizar pruebas muy frecuentes de las capacidades de «arranque en negro» (Black-start) y garantizar sistemas de comunicación con al menos 24 horas de autonomía.

En este sentido, el panel concluye que la implementación de todas estas medidas requerirá enmiendas al marco regulatorio general, involucrando tanto a operadores -Red Eléctrica como a las eléctricas-, autoriades nacionales y reguladores.

La explicación de Entso-E

El apagón eléctrico en España no fue fruto de un único fallo, sino de una suma de debilidades que, combinadas, acabaron desbordando al sistema. En el centro del problema estuvo la gestión de la tensión y de la energía reactiva, un elemento clave para mantener el equilibrio de la red. El propio informe apunta a una «respuesta inadecuada de generadores convencionales», cuya aportación estuvo «por debajo de las expectativas del operador del sistema», mientras que muchas renovables operaban con un «factor de potencia fijo», sin capacidad para reaccionar ante las fluctuaciones. A esto se sumó una gestión demasiado lenta de ciertos equipos —cuya «conexión y desconexión… se realizaba de forma manual»— y diseños locales que no siempre estaban alineados con las necesidades globales de la red.

A esa fragilidad operativa se añadió una configuración de protecciones que, lejos de amortiguar el problema, contribuyó a amplificarlo. Según el análisis, los «ajustes de protección por sobretensión… divergían de los requisitos aplicables» en muchas instalaciones, mientras que los «márgenes de tensión» eran especialmente estrechos. En la práctica, esto significaba que el límite entre una situación normal y una desconexión automática era mínimo. Cuando la tensión comenzó a dispararse, no solo cayeron grandes instalaciones, sino también pequeñas plantas: se produjo una «desconexión correlacionada de pequeños generadores fotovoltaicos», especialmente los integrados en tejados.

El desenlace se precipitó en los minutos finales, cuando el sistema ya mostraba signos claros de inestabilidad. En la media hora previa se registraron «dos episodios graves de oscilación», entre ellos una oscilación forzada vinculada a la «inestabilidad de inversores» y otra de carácter inter-área. Estas perturbaciones se vieron agravadas por la «ausencia de Estabilizadores del Sistema de Potencia» en algunas unidades y por una amortiguación insuficiente. Cuando llegó la cascada de desconexiones, los mecanismos de defensa se activaron conforme a su diseño, pero el sistema ya había alcanzado un «punto de no retorno». A partir de ahí, la secuencia fue irreversible: pérdida de sincronismo con Europa y colapso total de los sistemas eléctricos de España y Portugal en cuestión de segundos.

Los datos del informe revelan que, un minuto después del inicio del fallo, los activos de potencia reactiva en el sur de España operaban bajo un estrés extremo para intentar estabilizar la red. Mientras que los reactores Shunt (el dispositivo eléctrico diseñado para absorber el exceso de potencia reactiva en las redes de alta tensión) mantenían una capacidad de reserva de 2.700 MVAr, los generadores de energías renovables (RES) estaban absorbiendo una carga masiva de 2.315 MVAr. El hecho de que estas plantas operaran con un factor de potencia fijo limitó su capacidad de maniobra dinámica, lo que, sumado a las rápidas oscilaciones de voltaje, impidió contener el desequilibrio y culminó en la fragmentación del sistema europeo y la posterior pérdida de suministro.

Reacciones

El operador español, Red Eléctrica, ha venido repitiendo con insistencia que su equipo cumplió a rajatabla la normativa vigente, pero ha deslizado en más de una ocasión que esta se encontraba obsoleta. Este jueves, la filia lde Redeia ha vuelto a señalar que las conclusiones de este informe realizado por 49 expertos europeos evidencian que «no hay incumplimiento ni conducta atribuible a Red Eléctrica que pudiera ser la causa del cero eléctrico del 28 de abril».

En un comunicado, la compañía que preside Beatriz Corredor, reitera que el incidente fue «inédito y tuvo un origen multifactorial determinando como causas raíz dos oscilaciones, desconexiones de generación incorrectas y un control de tensión por parte de generadores por debajo de las exigencias normativas». Destaca además que el informe europeo no identifica entre las causas del incidente la programación de la generación realizada por el operador del sistema para el 28 de abril.

Casi un año del apagón intentando ver la luz con informes

Para la historia quedan las 12:33h del 28 de abril, comienzo de los hechos. El pasado informe de la ENTSO-e ya lo describió como «el incidente más serio ocurrido en el sistema eléctrico europeo en más de 20 años». Pasadas las 12 de la noche del siguiente día, el sistema se restauró en Portugal y a las cuatro de la mañana en España.

Como consecuencia de ello, se formó un comité de crisis a partir del Consejo de Seguridad Nacional y liderado por Sara Aagesen, con dos focos: la ciberseguridad, para descartar injerencias ajenas al sistema, y la operación del sistema. Ya entonces su autopsia reveló un «origen multifactorial» que llevó a este gran incidente después. En esencia, varias oscilaciones relevantes desde el día anterior (Fase 1), pérdidas de generación por sobretensión después (Fase 2) y el colapso hasta el ‘cero eléctrico’ (Fase 3).

En estos 11 meses desde este insólito evento el 28 de abril, los informes para esclarecer los hechos se han sucedido entre los distintos organismos. El de 2026 de ENTSO-e llega tras cinco meses del anterior y en ese goteo junto con las anteriores explicaciones, entre las que se incluyen las del Gobierno, Red Eléctrica y las compañías eléctricas, además del ya citado de la CNMC.



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