
En las entrañas de la iglesia de San Pedro y San Pablo, en el tranquilo distrito de Wolder al suroeste de Maastricht, un equipo de … arqueólogos ha desenterrado lo que podrían ser los restos de un personaje de novela que existió en la vida real, antes de que Alejandro Dumas lo convirtiera en uno de sus héroes más memorables: Charles de Batz de Castelmore (1611/15-1673). Conocido como el d’Artagnan histórico, este mosquetero usó este nombre, tomado de su madre, Françoise de Montesquiou d’Artagnan, a lo largo de su carrera militar. Este hallazgo promete resolver un enigma con tres siglos y medio de historia. D’Artagnan, el de verdad, murió el 25 de junio de 1673, alcanzado por una bala de mosquete durante el asedio francés a Maastricht en la Guerra franco-neerlandesa (1672-1678). Varios fragmentos de plomo incrustados en el cráneo de un esqueleto enterrado en la iglesia mencionada indican que estos restos pertenecen muy probablemente al famoso capitán de mosqueteros de Luis XIV, el que en la ficción se convirtió en el cuarto de ‘Los tres mosqueteros’. Así lo asegura Odile Bordaz, conservadora del patrimonio e historiadora francesa especializada en los mosqueteros del siglo XVII, que lleva años tratando de averiguar dónde descansa el famoso personaje.
Bordaz, pionera en la investigación sobre d’Artagnan, lleva tiempo defendiendo que el mosquetero fue enterrado en esta iglesia parroquial del siglo XIV. Hasta el descubrimiento de los huesos, la historiadora basaba sus argumentos en el estudio de los registros parroquiales, la documentación del asedio de 1673, los planos de Vauban -el ingeniero militar de Luis XIV- y los usos militares para los entierros rápidos de oficiales de la época. Estos dictaban que los oficiales caídos en combate como D’Artagnan –teniente capitán de los mosqueteros– recibieran sepultura inmediata en el templo más cercano al campamento francés, que estaba acantonado en las colinas de Wolder bajo las órdenes de Luis XIV, el rey Sol.
Era verano y el calor aceleraba la descomposición, por lo que no había tiempo para traslados ostentosos. Bordaz había desechado las leyendas románticas sobre el destino de este ilustre cadáver, como la que le atribuye una supuesta tumba en el castillo de Olhain, en Pas-de-Calais, que en realidad guarda a su primo Joseph de Montesquiou, otro mosquetero de renombre.
Un disparo mortal
El anuncio del descubrimiento del esqueleto llega de la mano del ayuntamiento de Maastricht y un consorcio de investigadores franco-neerlandés. Durante unas excavaciones rutinarias para restaurar el suelo de una nave lateral de la iglesia, la retirada de una losa diferente a las demás sacó a la luz un féretro de madera degradada, cubierto de cal –práctica común en entierros militares apresurados–. Dentro, apareció el esqueleto de un hombre de unos 50 años, robusto, con signos de haber tenido una vida muy activa y bastante violenta: las espadas dejan huella en los huesos. Pero el detalle definitivo, para Bordaz, son los tres fragmentos de bala de mosquete –de calibre .69, típico de las armas francesas de la época– alojados en el cráneo y la mandíbula. Este disparo en la cabeza mató a D’Artagnan mientras lideraba un asalto a una fortificación exterior de la ciudad, según recogen las crónicas contemporáneas, como los diarios de Vauban.
Las características físicas que refleja el esqueleto encajan con las descripciones conocidas del mosquetero gascón: 1,75 metros de estatura, cicatrices de duelos en antebrazos y piernas, y una dentadura marcada por el tabaco. Un anillo de sello con las iniciales ‘C. B.’ y un trozo de escudo gascón refuerzan la hipótesis de Bordaz. Sin embargo, el veredicto final está por llegar. Y lo hará desde los laboratorios: varias muestras óseas han sido enviadas a París y Leiden para ser objeto de análisis de ADN mitocondrial. Las secuencias que se obtengan se compararán con el ADN de los descendientes colaterales de la familia Batz-Castelmore, que todavía vive en la región gascona de Armañac. Si coinciden, será la primera identificación genética de un mosquetero real.
El esqueleto descubierto en la iglesia de Maastricht es un puente entre la historia y la literatura. Charles de Batz, nacido en 1611 en Lupiac, Gascuña, escaló desde guardia noble hasta alcanzar el rango de capitán de los mosqueteros grises y negros, la guardia del rey. Su muerte heroica inspiró a Alejandro Dumas, que lo incluyó en su ciclo de tres novelas sobre los mosqueteros junto a Athos, Porthos y Aramis -inspirados en otros tres personajes reales-. El D’Artagnan histórico fue uno de los 15.000 caídos en Maastricht. Por eso algunos escépticos dudan. ¿Y si el muerto descubierto ahora es otro oficial francés? Wim Dijkman, arqueólogo y conservador municipal de la ciudad, que siempre ha sido escéptico con las ideas de Bordaz, se muestra «prudente pero esperanzado» con el hallazgo: «Sigo siendo muy cauto; soy científico. Pero mis expectativas son altas».

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Enlace de origen : ¿Fin al misterio de 300 años? Encuentran en una iglesia los posibles restos del verdadero D'Artagnan