La marca Alcaraz se expande

La marca Alcaraz se expande

Lunes, 30 de marzo 2026, 01:13

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La academia de Carlos Alcaraz ha crecido más en el último año que en toda la década anterior. La actividad es frenética cada tarde en las pistas de la Real Sociedad Club de Campo de Murcia, en El Palmar. LA VERDAD visita las instalaciones en pleno Masters 1000 de Miami, ciudad en la que la semana pasada se celebró un campus de la Alcaraz Academy. Ajenos a ello, bajo un sol de primavera que también es ‘Marca Murcia’, las jóvenes promesas que persiguen su sueño se mezclan con los socios de un club centenario que vive días de vino y rosas. «Lo que nos ha pasado con Carlitos es algo que no lo puedes ni soñar. Es un deportista que sale una vez en la vida y ha salido de aquí, de nuestro club. ¿Qué estamos haciendo nosotros? Crecer, sí. Pero de manera sostenida y sin volvernos locos», cuenta Alfredo Sarriá (Albacete, 48 años), coordinador de la rebautizada como Alcaraz Academy desde 2016.

En cifras
  • 1993
    fue el año en el que Carlos Alcaraz González fundó la academia de tenis en el Club de Campo de El Palmar.

  • 300
    alumnos forman parte de una escuela que ya tiene lista de espera. El 30% de ellos son extranjeros.

  • 10
    años al frente del proyecto cumple en este 2026 el albaceteño Alfredo Sarriá, quien lleva desde 2001 colaborando en diferentes proyectos de tenis y pádel con sede en Murcia con el padre de Carlos Alcaraz.

No se fijan en la academia de Rafa Nadal ni tampoco en la de Juan Carlos Ferrero. «Nuestro modelo es distinto», defiende Antonio Hernández (Murcia, 46 años), responsable de comunicación del club. Saben en El Palmar que cuentan con un reclamo absolutamente imbatible en estos momentos, pero priorizan la «calidad a la cantidad». Hay que aprovechar el tirón del número uno del mundo, pero «sin hacer locuras». Ya son 350 niños los que hay inscritos en una academia que funciona «fundamentalmente por las tardes». Están empezando a llegar adolescentes de fuera de España que se vienen a vivir a Murcia para formar parte de la Alcaraz Academy. «La mayoría son del este de Europa», aclara Sarriá. Se da la circunstancia, por ejemplo, de que cada tarde en las pistas de El Palmar coinciden entrenando con total normalidad jugadores rusos y ucranianos. Pocos se fijan en este detalle, pero todo cuenta en las idílicas pistas ubicadas junto a la Finca Buenavista.

«Nuestras instalaciones se han renovado y estamos en pleno crecimiento». Sin embargo, no es un objetivo tener muchos jugadores extranjeros ni mucha gente ajena al club. Primero, porque la directiva no quiere que se pierda la esencia de una entidad fundada hace 103 años. Y segundo, porque carecen de una residencia en la que puedan alojar a jóvenes tenistas. «Está la opción de llevarlos a residencias universitarias de Murcia, pero al final hablamos de menores y necesitan estar siempre acompañados de un tutor, un monitor o un entrenador para salir de esa residencia. Y no estamos en eso», explica el coordinador de la academia.

Sin freno

En lo que sí están es en «expandir la marca» por el extranjero. El año pasado organizaron campus en Estados Unidos, Sudamérica y Australia. Y en este 2026, «vamos a dar un salto significativo y tendremos campus en bastantes ciudades europeas en los próximos meses», anuncia. Hasta el pasado mes de diciembre, «teníamos una especie de freno, porque no queríamos entrar en colisión con los intereses de otras academias españolas», reconoce Sarriá.

Pero el enfoque «ha cambiado», porque «hay cosas a las que no tiene sentido decir que no». Por eso, «se están firmando nuevos contratos para llevar campus de nuestra academia a muchos rincones de Europa que hasta ahora no contemplábamos. Son empresas muy serias que se dedican a estas actividades desde hace mucho tiempo, con un reconocido prestigio en el mundo del tenis formativo y que se quieren vincular a nuestra marca. Las condiciones que nos ofrecen son buenas y no tiene sentido seguir rechazando propuestas de este tipo», razona Sarriá, convencido de que estas aventuras en el extranjero son también «un enorme refuerzo» para la ‘Marca Murcia’, «aunque a veces nuestros políticos no se den cuenta de lo que supone nuestra labor en el extranjero para la imagen de Murcia», apostilla.

A los campus que se organizan por todo el mundo acuden quienes fueron compañeros de Carlos Alcaraz en su etapa formativa, jugadores de su misma edad que entrenaban con él y que se formaron como técnicos, y también entrenadores veteranos que tuvieron cierta relevancia en su llegada al circuito. «Ha llegado Carlos, pero no han llegado miembros del club que en algún momento estuvieron a su lado. Y consideramos que recuperarlos para esta causa es un acto de justicia. Y, además, en los campus se valora mucho que las clases y las charlas las impartan personas que han estado (y siguen estando) con Carlos Alcaraz», comenta el coordinador de la academia.

Sarriá tiene su propia historia. Iba para tenista en su Albacete natal y ganó algunos torneos regionales en Castilla- La Mancha, pero como tantos otros aspirantes se quedó por el camino y no pudo llegar al circuito. «Luego hice mi Licenciatura de Educación Física en Léon y también pude formar parte del Club Voleibol Albacete. Hice el curso de monitor de tenis y después, el de entrenador. Eso fue en 2001 y en ese curso conocí al padre de Carlos Alcaraz. Desde el principio conectamos y nos entendimos bastante bien», recuerda.


Xabi Jobson, alumno de la Alcaraz Academy, golpeando de derechas en un entrenamiento.


Guillermo Carrión / AGM

25 años de relación

En 2001, Sarriá era director técnico de una empresa de gestión deportiva en Murcia. «En Albacete hace frío y en León, mucho más. Me instalé en Murcia y empecé a hacer cosas relacionadas con el tenis. Entonces, contraté a Carlos padre para dirigir una empresa de pádel en Murcia [en Montepríncipe]. Después nos asociamos y a partir de ahí comenzó nuestra amistad. Él estaba muy volcado en su club, el de El Palmar, porque era el sitio en el que siempre había estado. Recuerdo que construimos dos pistas rápidas en El Palmar para que Carlitos, que entonces tenía 4 años y ya jugaba bien, pudiera entrenar y formarse».

Pocos conocen mejor a la familia Alcaraz que Sarriá, quien cuenta con toda la confianza del padre del número uno del mundo para que, en su ausencia, se ocupe de todo lo relacionado con la academia. «En los dos últimos años les ha cambiado la vida a todos. Carlos padre está ahora volcado en lo que tiene que estar: en estar cerca de su hijo, acompañarlo a todos sitios y vivir una experiencia en el circuito que es única. No tiene tiempo de gestionar la academia y yo diría que no tiene tiempo prácticamente para nada que no sea velar por los intereses de su hijo. Ahora está en esa etapa», confiesa.

«El padre de Carlos ha estado tres décadas al frente de esta escuela y en su ánimo no está que todo ese trabajo se pierda», destaca Alfredo Sarriá

«Pero las pautas están marcadas y yo creo que lo que Carlos padre quiere es lo mismo que la directiva del club quiere», añade Antonio Hernández. Se trata de potenciar la academia, pero sin hacer cosas que no tocan. En el club quieren evitar la megalomanía y el reto es ir dando pasos pequeños pero firmes. Otra opción podía haber sido abandonar la tarea formativa y centrarse solo en el negocio. Esto es: traer gente de fuera y hacer caja, sabiendo que la mera imagen de Carlos Alcaraz basta para recaudar sin complicarse mucho la vida. No es esta la filosofía de la familia Alcaraz y no es este el camino que se está tomando.

«Carlos padre ha estado tres décadas al frente de esta escuela y en su ánimo no está que todo ese trabajo se pierda ahora, por mucho que en estos momentos su foco esté puesto en la carrera de su hijo. Pero tiene tres hijos más y en el futuro las cosas pueden ser diferentes. Álvaro hoy es ‘coach’ de Carlos, pero dentro de unos años perfectamente puede coger el testigo y encargarse de la escuela. Por eso, el objetivo compartido por todos es que la academia sea fuerte y se convierta en una referencia en el tenis nacional», resume Sarriá.


El albaceteño Alfredo Sarriá, responsable de la escuela durante la última década, en las instalaciones del Club de Campo de El Palmar.


Guillermo Carrión / AGM

«Paciencia» con Jaime

Javier Ibarrola, Yelizaveta Ksozenko, Jimena Beramendi, Álvaro Marín y Jaime Alcaraz, el hermano pequeño del número uno del mundo, son las promesas más destacadas de la academia. Sobre este último se posan muchas miradas. Sarriá y Hernández piden paciencia con el chico. «Juega muy bien y es de los mejores sub-15 de España, pero no le viene bien que le comparen con su hermano. A Carlos con su edad se le veía una garra y una manera de morder en la pista que le hacían completamente diferente a los demás. Ganaba a chicos dos y tres años mayores. Desde bien pequeño se veía que era un elegido para el tenis. Jaime tiene otras virtudes y es otro tipo de jugador. Dejémosle hacer su camino y no le metamos una presión que al final solo le va a perjudicar», pide Sarriá. «Jaime es muy bueno y hace puntos increíbles, pero solo tiene 14 años y hay que dejarlo madurar y que vaya quemando etapas a su ritmo», coincide Hernández.

«Lo mejor que podemos decir es que la final del Challenger de Murcia sub-15 de hace unos días la disputaron dos jugadores del Club de Campo [la ganó Jaime Alcaraz] y eso significa que nuestros tenistas son los que marcan el paso en niveles formativos en estos momentos», remata Antonio Hernández.

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