Durante los primeros 37 años de su vida, Goyo Tovar estuvo convencido de que se le daba mal socializar. Se preguntaba cómo lograban los demás … hacer amigos con facilidad, cómo podían relacionarse con otros de una manera tan natural mientras él sufría una fricción permanente y agotadora. «Me frustraba mucho. No sabía cómo hacerlo. No entendía por qué a la gente le salía bien y a mí no», asegura este mallorquín afincado en la pedanía murciana de Torreagüera, donde vive con su mujer y sus dos hijos: Enzo e Iria, de 8 y 4 años, respectivamente. Pudo comprender el motivo hace solo cuatro años, y su primogénito tuvo mucho que ver.
En 2020, Enzo tuvo un brote que pilló completamente desprevenida a la familia. «Hasta entonces, no habíamos notado absolutamente nada. Pero lo llevamos por primera vez al colegio y, de repente, sufrió una paralización total del habla. Emitía solamente onomatopeyas. Te quería decir algo y te cogía de la cabeza, pero no decía nada», explica Goyo. «Sabemos que cualquier niño puede manifestar ansiedad ante ciertos cambios, pero era muy evidente que ahí estaba pasando algo más». Los profesionales confirmaron su sospecha: Enzo tenía Trastorno del Espectro Autista (TEA), una condición de la que hoy se celebra el Día Mundial, por la que tiene reconocida una discapacidad del 33%.
Dos años después, durante una de las revisiones del pequeño, la valoración se extendió a Goyo, cuando la psicoterapeuta apreció rasgos de autismo durante una entrevista con él y con la madre. «Empezó a preguntarnos por vivencias y situaciones de la adolescencia, por cómo nos sentíamos. Y decidió que me hiciera las pruebas».
En una de ellas, le pidió a Goyo que identificara el sentimiento asociado a una batería de imágenes que solo mostraban el tercio superior de un rostro, apenas los ojos y las cejas. «De 36 imágenes, obtuve solo 8 aciertos», recuerda.
Fue la confirmación de lo que ya apuntaban otros indicios de autismo que había puesto de manifiesto durante su entrevista con la psicoterapeuta, como las dificultades sociales y la existencia de intereses restringidos. En su caso, los coches. Cuando tenía cinco años, su padre ya jugaba con él a tapar detalles de los automóviles en la calle. «Viendo únicamente el piloto, yo ya sabía la marca, el modelo y hasta el año». Esa pasión desmedida le llevó a estudiar ingeniería e iniciar su vida profesional, antes de que sacara plaza en una oposición, como especialista en electrónica para talleres y preparaciones de alto rendimiento.
Su caso no es una rareza. Los padres que descubren que tienen TEA a raíz del diagnóstico de sus hijos son un fenómeno cada vez más habitual en la Región. «En los últimos años, ha habido un auge de diagnósticos en adultos. Hay muchos padres que se ven reflejados en los comportamientos de los niños y piden hacerse las pruebas, y otros a los que se diagnostica a la vez que al hijo», señala Pablo Rodríguez, psicólogo y director de Calidad de Vida de la asociación regional de familias de personas con autismo Talentismo.
8.300 en las aulas
Se estima que el 1% de la población tiene autismo. En casa de Goyo, desde el pasado mes de febrero ya son tres, tras el diagnóstico de su hija Iria. «Desde el año 2000, la prevalencia ha crecido un 317% –apunta Pablo Rodríguez– y, solo en la Región de Murcia, hay más de 8.300 niños diagnosticados escolarizados, lo que supone el 75% del total de alumnos con necesidades educativas especiales en centros de la Comunidad».
Para quienes reciben el diagnóstico a edades adultas, la noticia suele ir acompañada de alivio. «Les da una respuesta a todos esos comportamientos que han tenido durante toda su vida y que veían que eran diferentes», explica Pablo Rodríguez. «También reduce la culpabilidad y las atribuciones internas negativas que se hacen. Pero, sobre todo, les abre la puerta a trabajar con profesionales especialistas que pueden aportarles herramientas con las que afrontar las frustraciones y las situaciones de estrés que atraviesan y evitar que deriven en un problema de salud mental», advierte el director de Calidad de Vida de Talentismo.
A Goyo, la cabeza le pasó factura justo un año antes de tener su diagnóstico, con un grave cuadro de depresión y ansiedad. «Tener conocimiento del TEA es clave para que, ante un problema de salud mental, no se acabe trabajando sobre el efecto, y no sobre la causa», subraya el psicólogo.
-
El SMS amplía el circuito asistencial a mayores de 14 años
El Servicio Murciano de Salud (SMS) anunció ayer que ha actualizado su modelo asistencial para las personas con Trastornos del Espectro Autista (TEA) con un nuevo circuito que amplía el rango de edad de atención, refuerza la coordinación entre especialidades y redefine los ámbitos de valoración para agilizar el diagnóstico.
Por un lado, la edad de entrada al circuito incluye ahora también a los mayores de 14 años, que pasan a ser valorados inicialmente en Atención Primaria y derivados posteriormente al Centro de Salud Mental de la Infancia y la Adolescencia desde los 14 a los 16 años, y al Centro de Salud Mental de adultos de los 16 en adelante. Por otra parte, el circuito asistencial se extiende al ámbito de valoración de Neuropediatría, pasando de los menores de 12 meses a todos los niños de hasta 36 meses con sospecha de TEA.
La directora general de Salud Mental, María José Lozano, señaló que esta actualización de los circuitos «pretende adecuar la respuesta y mejorar la coordinación entre los dispositivos implicados». Prueba de ello, continuó, «es que el nuevo documento establece la coordinación entre Pediatría, Neuropediatría, Neurología, Salud Mental, Genética Clínica y Atención Primaria».
En caso de sospecha
El proceso se activa cuando la sospecha de TEA surge en la familia, en el centro educativo o en el ámbito sanitario, ya sea durante las revisiones del Programa de Atención al Niño y Adolescente o en consultas a demanda. Ante cualquier sospecha, la familia debe acudir a su centro de salud, donde la persona será valorada por Pediatría hasta los 14 años, y por Medicina de Familia en mayores de esa edad.
El profesional de Atención Primaria realizará la valoración y, si la persona cumple los criterios de sospecha de TEA, se seguirá el circuito asistencial establecido según la edad. El nuevo circuito ha sido elaborado por el grupo de trabajo ‘TEA sanitario’ del SMS, formado por profesionales de Atención Primaria, Neuropediatría, Genética Médica, Neurología y Salud Mental.

Soy William Abrego, me uní como ejecutivo de SEO y me abrí camino hasta el puesto de Gerente Asociado de Marketing Digital en 5 años en Prudour Pvt. Ltd. Tengo un conocimiento profundo de SEO en la página y fuera de la página, así como herramientas de marketing de contenido y diferentes estrategias de SEO para promover informes de investigación de mercado y monitorear el tráfico del sitio web, los resultados de búsqueda y el desarrollo de estrategias. Creo que soy el candidato adecuado para este perfil ya que tengo las habilidades y experiencia requeridas.
Enlace de origen : El autismo infantil destapa el de los padres: «Me lo detectaron en la revisión de mi hijo»