
Soledad ante la enfermedad de sus hijos es lo que sienten las madres de menores con autismo de toda la comarca del Mar Menor, … que se han unido para reclamar «lo que no tiene espera: una atención psiquiátrica estable» en el Área de Salud VIII. Como ya informó LA VERDAD, el hospital Los Arcos se ha quedado sin los dos especialistas que atendían a niños y adolescentes, lo que ha agravado la situación que las familias ya vivían desde hace más de un año, retrasos continuos en las citas o suspensiones directas sin fecha a la vista. «A mi hijo hace un año y medio que no lo ve un psiquiatra, y necesitamos su informe para el colegio y para pedir las ayudas», se queja Marisol Gracia, una de las madres que se han unido para alzar la voz contra la desatención de un derecho fundamental a la salud mental para un colectivo que, por su naturaleza, precisa atención regular.
«Algunos niños están sin diagnosticar por este vacío que se ha creado», cuenta de la situación límite de algunas familias. La Mesa Sectorial de Sanidad decidió el pasado lunes, por unanimidad, declarar de difícil cobertura estas plazas del Área de Salud VIII, lo que implica mejoras económicas para los profesionales que opten a estos contratos, pero la medida no convence a las madres con hijos afectados. Tampoco notan avances en la atención sanitaria.
Ya han recogido más de un millar de firmas, que han presentado ante la Consejería de Salud y el Defensor del Pueblo, pero aseguran que su determinación «a ir hasta donde haga falta», como afirman, va más allá de la queja administrativa. «Atenta contra la Constitución, los Derechos Humanos y los Derechos del Niño», comenta Alicia Ruiz. Retrocede a finales de 2024 para señalar la fecha en que «comenzaron a llamar para anular citas, pero sin nueva fecha, porque te dicen: ‘ya te llamaremos’». A su hija de 5 años la han visto 6 psiquiatras diferentes en un año debido a la alta rotación de especialistas en Los Arcos. «Pedimos estabilidad, porque en cada consulta tenemos que empezar de nuevo, ya que cada vez son nuevos y les dedican cuatro minutos, y así no los pueden evaluar», afirma. Tampoco quieren que los deriven a Cartagena, un servicio que ya encuentran masificado. La Consejería de Salud ha desviado a los pacientes mayores de 14 años al psiquiatra de adultos, que ya tiene su propia lista de espera. El resto serán atendidos por especialistas de otros centros cuatro días a la semana, con prioridad para los más graves. Las madres recuerdan que los psiquiatras tienen además a los menores con otras afecciones.
Ya han recogido más de un millar de firmas, que han presentado ante la Consejería de Salud y el Defensor del Pueblo
Agrava la situación esa brecha económica que genera el vacío del sistema público, pero las madres denuncian que «ni siquiera pagando solucionamos el problema, porque los informes privados no sirven para solicitar las ayudas de la dependencia, ni las becas, ni lo que piden en los colegios». «Nos reclaman informes que no podemos obtener, porque no está el psiquiatra en la consulta pública», protestan durante su reunión en la sede que les ha cedido la peña pinatarense del Real Murcia Club de Fútbol.
Condenadas a la privada
La desatención en Los Arcos empuja a las familias a las consultas privadas, a precios reservados para una minoría de forma continuada y que, en muchos casos, están atendidas por especialistas que por la mañana desempeñan la misma labor en hospitales públicos de forma gratuita, como critica Marisela Macías con la factura en la mano de su última consulta, por encima de los cien euros. «Hay muchas familias que no pueden hacer frente a consultas privadas, terapias, logopeda y demás servicios», explica.
No tienen escapatoria. «El único que tiene potestad para ajustar la medicación es el psiquiatra, así que vas en casos de desesperación, porque al fin y al cabo son psicóticos y te da miedo darle una sobredosis», explican las madres. «A veces haces tú de psiquiatra, y le ajustas la medicación según ves que evoluciona», cuenta María de Mar López. Su hija de 7 años «ha aprendido inglés y ruso, pero en cambio no es capaz de comunicarse normalmente». Asegura que «vivimos en alerta permanente, porque nunca sabes qué ocurrirá; mi hija pasó tres meses sin comer por un cambio que hubo en el colegio».
«A veces haces tú de psiquiatra, y le ajustas la medicación según ves que evoluciona», cuenta María del Mar López
La pequeña de 6 años de Pilar Torres «no conoce el miedo, dice lo que siente y aprende muy rápido. Quiere ir al colegio hasta con fiebre». «El cerebro autista es muy complicado», comenta Alicia. «Van creciendo y necesitan otras atenciones, y también la medicación de rescate –para las crisis– va cambiando», explica. Tampoco encuentran a un psiquiatra en Urgencias de Los Arcos cuando acuden por un brote. La sensación de olvido lleva a algunas madres al desgaste emocional y, en algunos casos, a la depresión. «A veces llegamos a la consulta peor que los niños», comenta Alicia.
Un laberinto legal
Al laberinto de la gestión médica, se une la cadena de barreras que encuentran a cada paso. A Pilar, la monitora de natación de San Javier le pidió que ya no llevara más a su hija. «Solo hay una plaza para menores con necesidades especiales y la cubre el mismo niño desde hace años», cuenta. La experiencia en las escuelas de verano, en cambio, aseguran que son positivas, ya que cuentan con monitores especializados.
Suma y sigue: lamentan que no haya en toda la comarca costera servicios de terapeuta ocupacional, ni público ni privado. En los colegios, señalan la carencia de profesionales especializados. «A veces, las maestras nos dicen que no saben cómo tratar a nuestros hijos», cuentan del complicado día a día del entorno de un menor con Trastorno del Espectro Autista. Por eso, Alicia se plantea «por qué mi hija no puede acceder a los mismos servicios que el resto, si pagamos los mismos impuestos».

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Enlace de origen : Madres de menores con TEA reclaman «una atención psiquiátrica estable»