Era también Semana Santa. Domingo de Ramos. Yolanda Díaz se subió al escenario del polideportivo Magariños de Madrid y gritó ante el micrófono que quería … convertirse «en la primera presidenta del Gobierno de España». El 2 de abril de 2023, hace hoy tres años, el espacio político situado a la izquierda del PSOE buscaba a marchas forzadas, como ahora, una reunificación con la que ganar músculo electoral, reforzar su papel en la coalición de Gobierno con el PSOE y sortear la penalización que impone el Sistema D’Hont a las candidaturas fragmentadas. Todavía Pedro Sánchez no había adelantado las generales, que estaban previstas para invierno, al 23 de julio –lo haría el 29 de mayo, tras la derrota del PSOEen las autonómicas y locales del 28-M– pero la sensación ya era de urgencia.
Entre los 3.000 asistentes de aquella jornada se encontraban representantes de Más Madrid, los Comunes, Izquierda Unida, Compromís, la Chunta Aragonesista, Equo, Alianza Verde y otras 16 organizaciones dispuestas a situarse bajo el paraguas de Díaz. También otros rostros ajenos a la política, como el del presentador Jorge Javier Vázquez. La ausencia más sonada fue la de Podemos, que temía por su hegemonía en pos de otorgar más poder al errejonismo –ÍñigoErrejón fue uno de los protagonistas del acto–, al que consideran una escisión a batir desde el congreso de Vistalegre II, en 2017.
La líder gallega no se había sometido a un proceso de primarias, dos años antes, cuando abandonó el Ejecutivo para competir con Isabel Díaz Ayuso en las autonómicas madrileñas, el entonces vicepresidente Pablo Iglesias la ungió como su sucesora al frente del espacio político pese a no tener carnet del partido morado –solo era militante del PCE, parte de Izquierda Unida–.
La manera de heredar el cargo disgustó a Díaz, que recelaba del control de Podemos. En su largo discurso en el Magariños, centrado ya en la carrera electoral, la promotora de Sumar no mencionó por su nombre a los de Ione Belarra en ninguna ocasión. Pero una parte sustancial de su mensaje fue dirigido implícitamente a confrontar y distanciarse de los morados: «Estoy cansada de tutelas».
De hecho, la también titular de Trabajo, que entonces representaba a la coalición UnidasPodemos en el Consejo de Ministros, recuperó unas estrofas de Rosalía de Castro que ya utilizó cuando recibió, en marzo de 2021 y de manos de Iglesias, la cartera de vicepresidenta segunda. «Las mujeres no somos de nadie, y yo, mujer, tampoco soy de nadie». Solo que aquel Domingo de Ramos añadió otra frase que acabaría marcando la relación con sus antiguos aliados: «Sumar no es de nadie».
Cuando Sánchez adelantó las generales, las urgencias forzaron la unidad, aunque de mala gana. Aquella campaña fue atípica, con dos actos compartidos por Díaz y Belarra:uno en Pamplona, ciudad natal de la dirigente morada, y otro el de cierre, en el parque Tierno Galván de Madrid. Esta comunión duraría menos de siete meses.
El 5 de diciembre de aquel año, después de quedarse sin ministerios en el Gobierno ni portavocías en el Congreso –lo que les privaba de poder registrar iniciativas parlamentarias propias–, los cinco diputados de Podemos firmaron el divorcio y abandonaron el grupo parlamentario de Sumar pasa pasar al Mixto, donde permanecen a día de hoy –con un escaño menos tras la marcha de Lilith Verstrynge–.
La caída de Sumar
Tres años después la postal se repite. Las izquierdas negocian una coalición ‘in extremis’ para Andalucía pero, de nuevo, Podemos, espoleado por los malos resultados cosechados en Aragón y Castilla y León (no consiguió representación en ambos parlamentos), ha tendido la mano a sus antiguos aliados.
Sumar, por su parte, tampoco ha logrado despegar en los últimos ciclos electorales y ya no es la «nave nodriza» del espacio. Los malos resultados en las elecciones europeas de junio de 2024, en los que los magentas solo obtuvieron 3 eurodiputados (tan solo uno más que Podemos y que Se Acabó la Fiesta), precipitaron la dimisión de Díaz como líder de la plataforma, tan solo un año después del Magariños. La vicepresidenta acabaría renunciando el pasado febrero a liderar de nuevo a las izquierdas, en gran parte, por las presiones internas de partidos como IU o Más Madrid, que esta vez sí piden primarias.

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Enlace de origen : Tres años del Magariños: la reunificación de la izquierda que ascendió a Yolanda Díaz
