
Por más que nos empeñemos, los expertos en sueño insisten en que no existe una postura ideal a la hora de dormir. «La mejor es … la que nos resulte más cómoda, siempre que no afecte negativamente a nuestra salud». En general, dormir de lado, sobre todo del izquierdo, es la posición más adecuada para un buen descanso porque «ayuda a aliviar problemas como el reflujo gástrico, los ronquidos o la dificultad respiratoria», enumeran en el Instituto Internacional del Sueño. Por el contrario, pasar la noche boca abajo es la posición menos aconsejable de todas, mientras que hacerlo boca arriba está contraindicado para las personas que roncan o sufren apneas del sueño.
Además de la postura, otra de las claves para que nos levantemos descansados es elegir bien el colchón. Y no es fácil acertar porque la oferta es tan variada y la horquilla de precios tan amplia –puede haber hasta mil euros de diferencia– que cuesta decidirse. «Uno bueno debe repartir el peso del cuerpo de la manera adecuada. Es decir, tiene que ser lo suficientemente firme para sostenernos, pero no tanto como para que nos resulte incómodo. En los últimos años se ha extendido la idea de que uno duro es siempre la mejor opción para nuestra espalda y no es así. La firmeza es una cuestión de preferencia personal y de peso», aclaran en la Unidad del Sueño del Hospital Vall d’Hebron (Barcelona).
Las claves
Antes de comprar un colchón, conviene hacerse una serie de preguntas para que el modelo elegido se adapte lo máximo posible a nuestras necesidades: ¿cuánto peso?, ¿me levanto con dolor de espalda o de cervicales?, ¿me muevo mucho?, ¿paso calor?, ¿ronco?… Como norma general, se puede decir que si uno duerme boca arriba debe elegir uno duro, mientras que si lo hace de lado puede ser más blando. Algo parecido ocurre con el peso: a mayor envergadura, mayor firmeza.
«Y si eres de los que se mueven mucho en la cama, elige un modelo algo más duro que te permita girarte sin esfuerzo. En uno blando, te hundirías demasiado y te resultaría más incómodo girar», añaden en la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Ahora bien, si pasas calor, sudas con facilidad o vives en un lugar con temperaturas elevadas, los modelos con muelles son tu mejor aliado porque «se ventilan mejor y son más frescos», mientras que si eres friolero, los más adecuados son los de espuma o látex porque guardan más el calor», coinciden los especialistas.
¿Muelles o viscoelástico?
Precisamente, el material es uno de los aspectos que más quebraderos de cabeza nos da a la hora de elegir el colchón. Los de muelles (independientes, de hilo continuo o embolsados) suelen ser muy firmes y además suelen tener cara de verano y de invierno, mientras que los de espuma de poliuretano únicamente se recomiendan para camas infantiles o habitaciones de invitados que apenas se usan. Los viscoelásticos, recubiertos por una o varias capas de una espuma especial que se amolda al cuerpo por efecto del calor y la presión, «están especialmente indicados para personas que tienen que pasar mucho tiempo en la cama», precisan en la OCU.
¿Y los de látex? «Los modelos realizados en este material (natural o sintético) son bastante firmes, pero al mismo tiempo muy flexibles, por lo que son una buena opción para los que se mueven mucho por la noche. Eso sí, son incómodos de manejar porque son muy pesados… y bastante caros, sobre todo los de látex natural. Si tienes una base articulada, necesitas escoger un colchón flexible –espuma, látex o muelles embolsados–, mientras que si eres alérgico al polvo o asmático, lo más recomendable es comprar uno de espuma o de látex con una funda lavable».
Túmbate y…
Y si todavía tienes dudas, los médicos recomiendan hacer lo que ellos llaman ‘la prueba de la mano’. «Túmbate de espaldas y pasa una mano entre la zona lumbar y el colchón: si hay demasiada holgura, ese modelo puede ser demasiado rígido para tus características. Si la mano no pasa, es demasiado blando y el cuerpo se hunde en exceso».
Los expertos resuelven las dudas más frecuentes
¿Cada cuánto tiempo se debe cambiar el colchón?
Los fabricantes recomiendan cambiarlo cada ocho años. «Con el paso del tiempo, pierde consistencia y grosor y ya no ofrece las condiciones óptimas de descanso. Nuestro consejo es no esperar más de diez años de uso para comprar otro», especifican en la OCU.
¿Cómo se limpian las manchas de sangre? ¿Y de pis?
Las manchas de sangre y orina son difíciles de quitar y se debe actuar lo antes posible, pero hay solución. Aplica bicarbonato de sodio sobre el lamparón y añade agua oxigenada encima. Luego, agrega un poco más de bicarbonato y deja actuar durante 30 minutos. Pasado este tiempo, cepilla suavemente y aspira los residuos. Importante: usa siempre agua fría para limpiar sangre, ya que si es caliente la fija.
¿Para qué sirve un colchón antiescaras? ¿Es útil?
«Es un colchón geriátrico diseñado para personas con movilidad reducida que deben pasar muchas horas en la cama. Su función principal es evitar al máximo los puntos de concentración de presiones. La espuma viscoelástica se adapta al cuerpo y distribuye su presión de manera uniforme. También se puede usar en una cama articulada», explican desde la OCU.
¿Qué es un ‘pillow-top’?
Es un cobertor muy mullido, tipo almohada, que cubre toda la superficie del colchón y que se ha puesto muy de moda últimamente. «Puede dar una sensación más acogedora en los de muelles sencillos, pero la realidad es que no aporta nada al soporte de la columna vertebral».

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