
El derribo de un avión de combate estadounidense en suelo iraní se ha convertido en la primera gran operación de rescate del Pentágono en territorio … hostil desde el comienzo de la guerra el 28 de febrero. Los dos tripulantes han logrado eyectarse y salvar sus vidas. La localización de uno de los dos aviadores, al parecer herido, en una extensa zona al sur de Irán ha alimentado las esperanzas de encontrar a su compañero. Un formidable operativo se ha movilizado con los recursos de la fuerza aérea norteamericana en la zona, incluidas las bases provisionales en Siria e Irak. La misión rastrea cada centímetro de terreno en una lucha contra el tiempo. Civiles y militares persas también buscan al tripulante.
Ha sido una jornada aciaga para la fuerza aérea de EE UU. Otro avión de combate, un A-10 Warthog, se estrelló casi a la misma hora que el F-15 cerca del estrecho de Ormuz, aunque la Casa Blanca no informó en qué país. El birreactor monoplaza resultó alcanzado por las defensas del ejército iraní, según confirmó la Guardia Revolucionaria Islámica. El piloto pudo eyectarse de la cabina. Fue rescatado sano y salvo, con menos apuros que sus compañeros derribados dentro del territorio iraní..
«Es una misión de alto riesgo», ha explicado el general retirado James Slife, excomandante del Comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea, en ‘The Washington Post’, sobre el rescate de aviados del F-15 desaparecido. El avión ha caído este viernes en medio de una operación de combate. Se trata de un F-15E biplaza, cuya tripulación la forman el piloto y el maestro de armas. La Guardia Revolucionaria afirma que lo ha derribado con un misil mientras el Pentágono aún no se ha pronunciado sobre la causa y si el aparato ha recibido un impacto o sufrido un fallo mecánico.
Los dos militares han conseguido saltar a tiempo. Las primeras imágenes recogidas por satélites y drones muestran que el aparato se ha hecho pedazos. Se trata del sexto avión en vuelo que pierde Estados Unidos en el transcurso de este conflicto; dos de ellos este viernes.
Los primeros tres cazas cayeron en Kuwait por fuego amigo. Sus tripulantes salieron ileso. A continuación, el 13 de marzo, un avión cisterna KC-135 se precipitó a tierra en Kuwait después de colisionar en el aire con el timón trasero de una aeronave gemela. Las seis personas que iban a bordo murieron en el acto. Aparte de estos casos, un F-35 se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia a mediados de marzo tras recibir disparos antiaéreos de su enemigo. Sus dos tripulantes se salvaron. Y el jueves, una oleada de drones iraníes provocó graves daños en varias aeronaves estacionadas en la base militar norteamericana de Jordania.
Máxima alerta
La alarma en el ejército estadounidense es máxima. Y lo mismo en el Pentágono, que monitoriza la busqueda segundo a segundo. Es una carrera contra el reloj. Un vídeo ha grabado a un avión cisterna C-130 adentrándose más de 150 kilómetros en territorio iraní junto a dos helicópteros HH-60G. Estos aparatos, desarrollados a partir del perfil de los conocidos Blackhawk, se definen tecnológicamente como aeronaves de rescate en condiciones hostiles. Intervinieron asiduamente en la ‘operación Tormenta del Desierto’. Muchos de sus tripulantes conocen al dedillo el Pérsico.
Las misiones de rescate en terreno enemigo figuran entre las más peligrosas que puede realizar un ejército. Probablemente, Estados Unidos afronta ahora mismo su prueba de fuego más importante en esta guerra. Los propios rescatistas están a merced de que los militares iraníes les ataquen con drones o misiles de corto alcance, ya que vuelan pegados a tierra y la orografía de la región proporciona múltiples recovecos al ejército persa. De hecho, un HH-60G ha tenido que retirarse esta noche pasada tras ser alcanzado por las armas iraníes. El operativo lo completan cazas, aviones de rastreo y helicópteros de transporte dotados de medidas de vigilancia electrónica. Los civiles los graban mientran recorren el área donde podría haber caído el segundo piloto.
La preocupación es máxima porque no solo los norteamericanos quieren localizar a su aviador. Los residentes de Kohgiluyeh y de la provincia de Boyer-Ahmad, en el sur de Irán, se han lanzado también en su búsqueda. «La prioridad es capturarlos vivos», ha señalado el gobernador de la región a la agencia persa ISNA a mediodía, antes de que EE UU localizase a uno de los tripulantes. Sin embargo, el mandatario tampoco descartaba su «eliminación». «Cualquier persona o grupo que logre capturar o eliminar fuerzas enemigas hostiles recibirá una recompensa especial de la gobernación», ha anunciado.
El Pentágono trata de adelantarse a un desenlace dramático. Según los analistas americanos, la prioridad es salvar la vida del segundo de a bordo y evitar que la Guardia Revolucionaria lo aprese y utilice esta captura con fines propagandísticos, de chantaje a Washington o con la voluntad de minar la moral de los estadounidenses en casa. «Además de la obligación moral que sentimos de hacer todo lo posible por recuperar a nuestro personal aislado, queremos impedir que el adversario tenga la oportunidad de utilizar a un miembro del servicio capturado como propaganda», ha descrito el general Slife en ‘The Washington Post’ sobre este tipo de situaciones.
Desgaste para Trump
En realidad, un militar preso en manos del régimen de los ayatolá causaría en este momento un desgaste a Donald Trump difícil de manejar por su Administración, al tiempo que reforzaría la moral del ejército iraní y del movimiento popular afín al Líder Supremo. En 2016, Teherán celebró como una «gran victoria» sobre la Armada estadounidense la detención de diez de sus militares que navegaban por aguas internacionales y entraron dentro de los límites persas tras sufrir una avería en una de sus dos embarcaciones ligeras. La captura resultó de ‘guante blanco’. Los marineros fueron devueltos a los pocos días, incluso con la lancha reparada. Irán lo proclamó como un «triunfo» naval de su Armada.
Teherán ya se está burlando. «Tras derrotar a Irán 37 veces seguidas, como dicen de esta brillante guerra sin estrategia que ellos iniciaron, han pasado del ‘cambio de régimen’ a; ‘¡Oye! ¿Alguien ha visto a nuestros pilotos? ¿Por favor?« ¿Qué progreso! Unos auténticos genios», ha escrito el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, en X. Se supone que Ghalibaf era el interlocutor de Washington en las negociaciones de paz, según reveló el propio Trump hace unos días, pero su rápida mofa pone esta condición en entredicho.
Al presidente estadounidense, cualquier pequeño seísmo en su hoja de ruta persa le supone un quebradero de cabeza. Más todavía cuando ya se ha registrado la muerte de catorce militares en acto de servicio. La captura de un aviador podría convertirse ahora en una seria amenaza a la solidez de su mandato, asediado por la crisis energética, una popularidad en declive y el alejamiento creciente de sus ciudadanos, a quienes pide «paciencia».
Apenas un día antes del derribo del F-15, el líder republicano aseguró en un discurso a la nación que EE UU e Israel habían cercenado las capacidades militares de Irán y pronosticaba un cercano final de la guerra. Esta misma semana, el secretario de la Guerra, Pete Hegseth, declaró que las defensas aéreas persas habían sido tan castigadas que se decidió la entrada en acción de los bombarderos B-52, aparatos que por su envergadura y menor velocidad son más vulnerables a los antiaéreos.

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Enlace de origen : El Pentágono monta una arriesgada misión de rescate en Irán para salvar a su aviador