Los católicos vivieron este viernes uno de los momentos más sugestivos del año con el Vía Crucis que León XIV preside en el Coliseo de … Roma, en una ceremonia retransmitida por medios de todo el mundo y que recuerda la pasión y muerte de Jesucristo. En la primera Semana Santa desde que fue elegido Papa en mayo del año pasado, Robert Prevost quiso realzar la solemnidad de esta ceremonia cargando él personalmente con la cruz durante las 14 estaciones, en las que se leyeron las meditaciones que le había pedido que escribiera al franciscano Francesco Patton, anterior Custodio de Tierra Santa, y en las que se fue pasando revista a las distintas llagas que sufre el mundo actual. El Vía Crucis de este año será difícil de olvidar en Roma. Primero por la imagen del Papa cargando con la cruz, algo que no se veía desde hace cerca de 50 años, cuando arrancó el pontificado de Juan Pablo II. Y segundo porque desde 2022 no participaba un obispo de Roma en la ceremonia, ya que los problemas de salud de Francisco, de cuya muerte se cumplirá un año este 21 de abril, le impidieron acudir al Coliseo durante los últimos años de su pontificado.
En las meditaciones no faltaron las advertencias sobre los abusos de poder, los desastres de la guerra, las injusticias, el cinismo de los prepotentes y la tortura de los regímenes autoritarios, entre otros muchos problemas. «Hoy algunos creen que han recibido una autoridad sin límites y piensan que pueden usarla y abusar de ella a su antojo», decía uno de los textos leídos frente a las estaciones del Vía Crucis, dejando después una advertencia que bien parecía dirigida hacia Donald Trump, Vladímir Putin o Benjamin Netanyahu, entre otros mandatarios: «Toda autoridad deberá responder ante Dios por el propio modo de ejercitar el poder recibido: el poder de juzgar, pero también el poder de comenzar una guerra o de terminarla, el poder de educar a la violencia o a la paz; el poder de alimentar el deseo de venganza o el de reconciliación». Incluso se pidió más adelante oraciones para poder llorar por «el cinismo de los prepotentes».
En otra de las estaciones hubo palabras de recuerdo para las madres que ven a sus hijos «arrestados, torturados, condenados, asesinados», así como para las mujeres que son «víctimas de la trata y reducidas a la esclavitud». También censuraron las meditaciones escritas por el franciscano Patton la «humillación» a la que someten los regímenes autoritarios a los prisioneros, con torturas incluidas, pero también la que comete «la industria del espectáculo» o incluso «el mundo de la información, cuando expolia a las personas ante la opinión pública». No faltó un recuerdo ante el «sufrimiento de los encarcelados», en particular los presos políticos, ni tampoco una petición para que los cadáveres siempre sean restituidos a los familiares y amigos para que puedan ser sepultados, incluso cuando se trate de un criminal. «Nunca deberían verse obligados a humillarse ante las autoridades para que les restituyan los restos martirizados de un ser querido».
Europa Press
Antes de presidir el Vía Crucis en el Coliseo, León XIV participó en la celebración de la Pasión del Señor en la basílica de San Pedro del Vaticano y mantuvo durante la mañana dos significativas conversaciones telefónicas con motivo de las celebraciones de Pascua. La primera fue con el presidente israelí, Isaac Herzog, y la segunda, con el líder ucraniano, Volodímir Zelenski. Con Herzog habló sobre «la necesidad de reabrir todos los posibles canales de diálogo diplomático para poner fin al grave conflicto en curso», de manera que pueda alcanzarse «una paz justa y duradera en todo Oriente Medio». El Pontífice, según informó el Vaticano, insistió ante el jefe de Estado israelí en la importancia de «proteger a la población civil y promover el respeto del derecho internacional y humanitario». Herzorg, por su parte, afirmó que en la conversación hablaron sobre la guerra con Irán y también acerca de la situación en Líbano, así como «la importancia de la seguridad de las comunidades cristianas a ambos lados de la frontera». La conversación con el presidente israelí se produjo cinco días después de que las autoridades de aquél país impidieran la celebración de la misa del Domingo de Ramos en la basílica del Santo Sepulcro al cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, y al Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Ielpo. Este incidente propició las protestas de varios países europeos y que el embajador de Israel ante la Santa Sede fuera convocado por el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin. Las quejas surtieron efecto y al día siguiente Netanyahu concedió acceso «pleno e inmediato» de Pizzaballa a la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén.
A Zelenski, por su parte, León XIV le manifestó su «cercanía» con el pueblo ucraniano y ambos trataron la «situación humanitaria» en el país debido a la guerra con Rusia, remarcando «la urgencia de asegurar las ayudas necesarias a la población». También afrontaron las iniciativas humanitarias dedicadas al intercambio de prisioneros, en las que colabora la Iglesia católica, y el Papa remarcó finalmente su deseo de que pueda establecerse cuanto antes un «cese de las hospitalidades y una paz justa y duradera».

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Enlace de origen : El clamor por la paz del primer Vía Crucis de León XIV: «Toda autoridad tiene el poder de comenzar una guerra o de terminarla»