Tres años después de un pacto que en realidad fue una ruptura latente, Podemos vuelve a participar de la unidad de la izquierda alternativa. … Lo hace a regañadientes, sin entusiasmo, pero a la vez consciente de que su soledad elegida lo estaba matando lentamente como al conjunto de ese espacio político. El partido de Ione Belarra e Irene Montero, forzado por sus fracasos electorales en el último ciclo electoral, se ha sentado otra vez con Sumar levantando el veto y ha aceptado confluir en las elecciones a la Junta de Andalucía del 17 de mayo en una candidatura única que liderará el coordinador general de Izquierda Unida, Antonio Maíllo.
Para llegar a la última vez en que los principales partidos a la izquierda del PSOE aparecieron juntos en una papeleta electoral hay que remontarse al 23 de julio de 2023, cuando, tras una negociación muy complicada, Sumar y los morados resistieron juntos y lograron 31 diputados decisivos para la continuidad de Pedro Sánchez en La Moncloa.
Pero Podemos se dejó muchos pelos en la gatera en aquella negociación con Sumar; sobre todo, el veto en las listas, nunca perdonado, de Yolanda Díaz a Irene Montero, que pronto derivó en un enfrentamiento total entre ambas formaciones. En cuanto se alcanzó el renovado pacto de Gobierno con el PSOE, los morados se convirtieron en el peor enemigo de Sumar. «Izquierda dócil y miedosa», «proyecto agotado», «instrumento para desactivar a la izquierda» o «apéndice del PSOE» son algunos de los calificativos que Belarra y Montero han dedicado al movimiento lanzado hace ahora tres años por Díaz en un acto en el polideportivo madrileño de Magariños en el que no estuvieron los morados.
Estrategia fallida
Sin embargo, su estrategia para convertirse en la supuesta «verdadera izquierda» frente a la «izquierda domesticada» de Sumar no se ha visto avalada por las urnas. Las alarmas se encendieron con los malos resultados en Aragón y Castilla y León, donde Podemos concurrió en solitario y se quedó fuera de ambos parlamentos autonómicos. Pero tampoco le fue mucho mejor a Sumar, que solo logró un representante en Aragón y también se quedó fuera en Castilla y León. Por el contrario, en Extremadura, donde Unidas por Extremadura (un remiendo de coalición entre Podemos e IU, pero sin Sumar, vetada por los morados) logró un resultado muy aceptable con siete parlamentarios de 65, sí visualizó una posible alianza que permitió a la izquierda alternativa no solo sobrevivir, sino mejorar sus baremos.
Así, los fracasos en las urnas han sido el principal motivo del cambio en la hoja de ruta de los de Belarra. El lunes pasado, la cúpula de Podemos aceptó «plenamente» reeditar la coalición que cosechó cinco asientos en el Parlamento andaluz en 2022 (tres de Podemos, uno de IU y uno de Más País). El siguiente paso fue la convocatoria, el martes, de una consulta a las bases de Podemos Andalucía para testar el aval de la militancia a este acercamiento, que recibió el sí del 81,4% de los inscritos. Paralelamente, IU y Sumar recogieron el guante y convocaron el miércoles la reunión que finalmente ha alumbrado la primera coalición entre estas formaciones desde las generales del 23-J. Sobre la bocina, una vez más.
La lista electoral queda compuesta por siete fuerzas políticas: Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Podemos, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Alternativa Republicana, Partido Verde y Alianza Verde. La siguiente incógnita por desvelar es si el acuerdo se replicará a escala nacional.

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Enlace de origen : Podemos regresa en Andalucía a la unidad de las izquierdas forzado por sus fracasos electorales
