
Se volvió a llenar la plaza de Lorca, esta vez sin llegar a colocar el ansiado cartel de ‘No hay billetes’, a la llamada de … un atractivo mano a mano entre la gran figura local y el mandamás del toreo actual. Ureña y Roca Rey hicieron el paseíllo con diez minutos de retraso en una corrida que se alargó hasta las tres horas de duración y que finalizó con la salida a hombros de los dos toreros.
Abrió plaza un burraco que se quedó debajo del percal en el saludo de Ureña, quien tuvo que perder pasos, resbalando en uno de ellos y solventando la papeleta con una improvisada revolera. Intentó Ureña un quite por gaoneras, con el toro quedándose a media embestida. Brindó Paco a su público. Con ayudados por alto, comenzó su faena para pronto, en el tercio, presentar plana la muleta y tirar del astado con la diestra. Al natural intentó poner lo que le faltaba al toro, muy soso, llegando a dibujar un muletazo desmayado cosido al de pecho de lo mejor de este primer acto, para acabar en las cercanías con circulares invertidos y naturales de compás abierto que resultaron aplaudidos. Media estocada precedida de un pinchazo sirvió para despenar a este abre plaza, pitado en el arrastre.
El tercero de la tarde, ‘Traumaturgo’ de nombre, fue un toro que embistió con franqueza al capote de Paco Ureña, que dibujó verónicas de mucha categoría, ganando pasos para rematar en el centro del anillo con una media enroscada a la cintura. Cuidado en varas, una costalada del toro deslució un quite por chicuelinas que comenzó con buen aire.
El principio de faena fue una declaración de intenciones, citando de largo con las dos rodillas en tierra para torear en redondo, calentando los tendidos. Descalzo, ya de pie, fue construyendo una faena con una primera parte de llevar muy largo al animal, que resultó noble pero que duró muy poco. El resto de faena fue de suavidad, con un final en el que el torero acabó metido entre los cuernos con un cierre que puso al público tras un desplante a cuerpo limpio. Mató al segundo intento y paseó una oreja.
El último de su lote fue un clorado de nombre ‘Burlón’. Toro armónico, apenas picado, que dio un volantín en el quite que Ureña realizaba por tafalleras y tijerillas. Luego, la faena de muleta fue de mérito con el de Lorca tirando del astado para firmar muletazos largos por ambos pitones, especialmente buenos por el pitón izquierdo que, enlazados con los de pecho, tuvieron enjundia. Valeroso fue el final en las cercanías y a punto estuvo de ser prendido al torear dos rodillas en tierra. La espada funcionó a la segunda, y el posible doble trofeo se quedó en una solitaria oreja que le abrió la grande.
El segundo de la tarde, de nombre ‘Zafador’, n°35, fue el toro de la presentación del peruano Roca Rey en Lorca. Un zapatito de bonitas hechuras. Por verónicas y chicuelinas fue el saludo que remató con una lucida serpentina. Salió el toro mermado del breve puyazo recibido. No brindó el torero, que sacó al toro a los medios. Allí, Roca se impuso a base de toques oportunos y colocación, sobre todo en una tanda zurda en la que le dio un tiempo al toro entre muletazos para ligar. De menor conjunción resultó el final de faena, de vuelta a la diestra. La estocada, desprendida, fue de rápido efecto, lo que propició la petición de una oreja que fue concedida.
El castaño que hizo de cuarto derribó al equino al empujarlo por los pechos. Se hizo eterna la tarea de levantar al rocín, tuvo que picar el que hacia la puerta y Roca puso orden al desmán con un quite por caleserinas. Brindó el peruano a Ureña. El toro noble y con recorrido fue un caramelo que Andrés aprovechó con excelente técnica en un trasteo de menos a más, iniciado por estatuarios y con un final que llegó muchísimo a los tendidos, al darle continuidad a los muletazos en series de largo metraje y enorme ligazón. Funcionó el estoque y a manos de Roca Rey fueron las dos orejas de ‘Desteñido’, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.
Brindó al público Roca la muerte del sexto, un toro con el que se lució en el quite. Fue este el toro de más volumen, que se movió aunque acabó por rajarse. El inicio de rodillas, con el toro arrancándose de lejos, arrucinas incluidas, puso la plaza en pie. Trasteo solvente de Roca Rey, dominador, en el que le volvió a funcionar la tizona, lo que valió para otras dos orejas.

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Enlace de origen : Paco Ureña y Roca Rey abren la puerta grande en Lorca