Dicen que no hay dos sin tres, pero el renacer del cuadro grana afrontaba una verdadera prueba de fuego para cerrar la jornada. El Atlético … Madrileño de Fernando Torres, el mejor visitante de la categoría, todo un aspirante al ascenso directo, llegaba a la capital del Segura para testear si acaso todo no había sido una ilusión, si el Tarazona y el Sevilla Atlético eran tan inferiores, si de verdad los de Curro Torres serían capaces de volver a hacerlo ante un rival de la máxima dificultad. Nada más lejos de la realidad. En el Domingo de Resurrección, el Real Murcia ofició una verdadera misa pagana en el Enrique Roca (2-1).
Ha sido el invierno más duro que se recuerda en mucho tiempo, pero el cambio de estación no le ha podido sentar mejor a los de Curro Torres. Tres victorias después, el técnico valenciano no ha hecho ningún milagro, pero el equipo ha renacido y ahora resulta inevitable que la fe grana, tan incondicional como predispuesta a la penitencia, encuentre motivos para creer en que todavía es posible, que aún queda tiempo, que con este equipo nunca se sabe.
Real Murcia
Gazzaniga; Cristo Romero, Jon García, Jorge Sánchez, David Vicente; Óscar Gil (Sergio Moyita, 32), Jorge Mier, Joao Palmberg (Isi Gómez, 69), Pedro Benito (Juanto Ortuño, 82), Joel Jorquera (Víctor Narro, 82) y David Flakus (Alonso Yoldi, 82).
2
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1
Atlético Madrileño
Mario de Luis; Javi Boñar, Aleksa Puric, Dani Martínez, Mati Barboza (Adrián Corral, 68); Bellotti (Jano Monserrate, 79), Javi Morcillo (Jorge Castillo, 46), Rayane Belaid (Miguel Cubo, 46), Iker Luque (Koke Mota, 79), Arnau Ortiz y Rafa Llorente.
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Goles:
1-0, Óscar Gil (minuto 6). 2-0, Joel Jorquera (minuto 42). 2-1, Arnau Ortiz (minuto 58). -
Árbitro:
Néstor Holgueras, del colegio castellano-leonés. Amonestó a Jon García, Curro Torres, Jorge Sánchez, Isi Gómez en los locales, y a Matías Barboza, Bellotti en los visitantes. -
Incidencias:
Estadio Enrique Roca de Murcia, ante 15.028 espectadores.
Ni clavos ni llagas en el Enrique Roca, sumido en una Fiesta de Primavera emocional tras conseguir su tercera victoria consecutiva en este nuevo arco de redención que amenaza con provocar alguna arritmia en una hinchada que se volcó con los suyos desde el primer momento, y que pasará el lunes al quite con la lavadora para que el chaleco y el refajo dejen entrever una grana que vuelve a representarles en medio de este curso de dinámicas radicales.
Todo fue extremo en la tarde primaveral murciana. Veinte grados de sol radiante, sin duelos de la élite solapados y con un rival atractivo enfrente. La afición respondió a unas condiciones óptimas que no habrían significado nada sin las dos victorias previas. Se volvió a superar esa cifra de los 15.000 espectadores, y la comunión fue absoluta. El Enrique Roca ha olvidado los gabinetes de crisis a cielo abierto; disfrutó hasta el descanso con el mejor Murcia de la ‘era Curro Torres’, que superó con creces al Madrileño en un primer tiempo donde el 2-0 pareció un resultado corto, y sufrió como siempre en uno de esos finales agónicos que justifican cualquier atasco de camino a casa.
Un inicio desbocado
El anuncio del once dejó el regreso de Pedro Benito por un Víctor Narro apagado en los últimos duelos; un cambio cantado que no fue el único, ni el más sonado. El sorprendente canterano Alonso Yoldi dejó su sitio en la medular a Jorge Mier, pero la omnipresencia del asturiano no impidió que el Madrileño saliera mandón. Un disparo lejano de Rayane Belaid, malabarismos de Rafa Llorente en el área grana y el máximo goleador del grupo probando fortuna, aunque la rueda sonrió para el peculiar pichichi grana.
Hace dos semanas fue la diestra de Óscar Gil la que mostró ese camino olvidado hacia la victoria, y en la tarde del domingo cambió los zapatazos por la testa para adelantar al cuadro grana en el minuto seis de duelo. El córner en corto entre Jorquera y Cristo Romero, que golpeó sin suerte, pero el rechace cayó al extremo catalán, que puso a Mario de Luis en un apuro que el central navarro resolvió con un testarazo que tocó en el larguero y botó dentro para adelantar al Murcia con su cuarto gol del curso (1-0).
La confusión por si había entrado dio paso al éxtasis, pero la histeria colectiva quedó abortada en el monitor. Porque a los diez minutos de partido David Vicente puso a correr a Pedro Benito por la banda derecha, donde puso un balón tenso para que Flakus reventara todas las apuestas, pero el árbitro vio al esloveno claramente adelantado en la pantalla y, aunque anuló el gol, tan solo aplazó lo inevitable.
Entre medias, Óscar Gil se marchó tocado tras demasiados minutos aguantando el tipo, el Madrileño amenazó con el fuego amigo y la megafonía tuvo que pedir que se parara de calumniar al Niño Torres, desquiciado con el planteamiento de un Curro Torres que le ganó la partida de ajedrez. El filial colchonero salía con peligro, pero entre Mier, Jon García y Jorge Sánchez, imperiales en las coberturas, contuvieron al equipo más goleador del grupo rallando la excelencia hasta que Jorquera rompió el cántaro.
Antes, Arnau Ortiz había acudido puntual a su idilio goleador, pero el árbitro señaló el fuera de juego previo y, cuando el Madrileño crecía en el duelo, Jon García se adelantó a todos los fantasmas granas. Cortó un balón peligroso el central vasco, lleno de jerarquía, y cedió el mando a Pedro Benito, que cargado con el brazalete cedió atrás para que Joel Jorquera la reventara con un zapatazo seco a la cepa del poste y para dentro (2-0).
El cambio de guion
La bronca del Niño en el descanso llegó acompañada de un doble cambio. La leyenda colchonera metió en el campo a Jorge Castillo y Cubo, y este último empañó la gran tarde de Jon García. Correcto a campo abierto, sobrio en la dificultad de contener el talento de los atacantes rojiblancos, vital en el segundo tanto grana. Pero en el 57 Cubo voló donde el veterano central solo podía correr, y terminó por arrollar al recién ingresado. Arnau Ortiz, ineludible en la maldición del ex, convirtió el rechace de la pena máxima que Gazzaniga paró en primera instancia para recortar distancias en el Enrique Roca (2-1).
Antes la había tenido Flakus en un mano a mano clamoroso donde se le apagó la luz para fusilar a Mario de Luis, y después del tanto colchonero el partido quedó sumido en la contingencia. Ningún equipo conseguía imponer sus argumentos sobre los del rival. Ataques abortados en ambas metas del Enrique Roca, hasta que a falta de 15 minutos, las urgencias del Madrileño agarraron el timón. Lo pudo reventar a las primeras de cambio el Murcia, pero Flakus no supo encarar, tampoco se atrevió a definir y, finalmente, sirvió un pase de la muerte para Pedro Benito, pero su remate en plancha se marchó rozando el palo.
Los dos centrales granas con amarilla sin recambios en el banco. Mientras, arritmias en la grada, cambios triples en la banda y conatos de tangana. El Madrileño volcado en busca del empate y el Murcia atacado por no aprovechar las autopistas para contragolpear. El sol abandonando el estadio, los focos arrojando sombra y seis de añadido como ampliación del campo de batalla. Repetición de esfuerzos, carreras con el último soplo de aire en los pulmones y coberturas extendidas hasta la ducha. Un balón caprichoso rodando por el área chica de los granas, pero este Murcia ya ha vencido a todos sus demonios. Jorge Sánchez taponó la penúltima, la última se quedó en las manos de Gazzaniga, y los tres puntos en un Enrique Roca bailando al ritmo de una fiesta ensordecedora. El descenso ya no asusta tanto, y la palabra prohibida ronda las cabezas.

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