Hay palabras que no solo nombran, también marcan la identidad y apuntalan la tradición. La Región de Murcia cuenta con un nutrido glosario de términos propios y con arraigo que han ido configurando su significado y adquiriendo matices a lo largo del tiempo. Hay expresiones que para un ciudadano de la Comunidad no requieren explicación y resultan indescifrables para los de otras latitudes. Pero no todas gozan de la misma salud: mientras unas caen en desuso, otras extienden sus dominios.
¿Qué términos son los más vivos?, ¿cuáles pierden terreno con el paso de las generaciones y cuáles emergen con nueva energía? Una de las mejores aproximaciones que pueden realizarse para contestar a estas preguntas la ofrece el histórico de búsquedas en internet. Aunque Google ha dejado de ser la única ventana al conocimiento con la irrupción de la inteligencia artificial, su hemeroteca de consultas acumula más de veinte años de curiosidades, inquietudes y conversaciones colectivas. Google Trends permite asomarse a ese archivo y descubrir, con nombres y fechas, qué palabras han ido dibujando el retrato de los murcianos ante sí mismos y el resto del mundo.
Para empezar, puede trazarse el recorrido de 20 años de la palabra ‘Murcia’ en el buscador más usado del mundo, que sirve como indicador de la atención global y nacional hacia la Región, que revela algunas tendencias llamativas.
¿Desde dónde nos miran?
Durante los años 2000, ‘Murcia’ se buscaba, curiosamente, más desde el resto del mundo que desde España, con unas oscilaciones que resultaban más o menos estables hasta que un suceso rompió de forma dramática la tendencia en mayo de 2011, cuando el terremoto de Lorca disparó las búsquedas mundiales hasta el máximo absoluto y ‘Murcia’ marcó récords también en las consultas desde España por la peor razón posible.
En 2013 se consolida el giro: el interés de España desbanca al que muestra el resto del mundo. Lo más significativo, sin embargo, es la tendencia de fondo: mientras el interés internacional por la palabra ‘Murcia’ ha experimentado una imparable caída desde el año 2004, al pasar de 84 a 53 en la escala de 0 a 100 con que Google Trends mide la popularidad de un término, el interés desde España ha subido de 60 a 72, lo que sugiere que la Región gana peso interno pero pierde proyección en el extranjero.
Ese interés desde dentro de las fronteras estatales puede descomponerse por comunidades, donde los datos ofrecen otras respuestas reveladoras. Por una parte, como era de esperar, la mayor parte de las búsquedas de Murcia se realizan desde la Región de Murcia, que mantiene valores sostenidos entre 50 y 100 durante dos décadas. Y por otra, Madrid, que partía con el interés más alto de todas las comunidades foráneas a mediados de los 2000, ha caído de forma sostenida hasta niveles mínimos, un tiempo en que el otro gran polo económico nacional, Cataluña, ha seguido un patrón similar, con una caída especialmente pronunciada desde 2010. Las limítrofes comunidades de Valencia, Andalucía y Castilla-La Mancha, de las que cabría esperar mayor atención, han mantenido una curiosidad moderada en el tiempo.
El ascenso de ‘acho’
En cuanto a las palabras murcianas, hay dos términos que suelen ocupar el imaginario común: ‘acho’ y ‘pijo’. Cabe esperar grandes distorsiones sobre las estadísticas de la segunda por su uso para describir a personas acomodadas y con gustos propios de clases adineradas, lo que puede explicar su mayor relevancia en las búsquedas en la primera década del siglo. Pero la irrupción de ‘acho’ y ‘acha’ no puede achacarse a este tipo de interferencias. Desde 2015, ambas voces comparten protagonismo en la red con una frecuencia prácticamente idéntica.
En términos generales, la visibilidad del habla murciana ha aumentado, aunque hay que descontar el efecto del crecimiento natural de búsquedas en estos años por el mayor uso del buscador. Bonico y bonica, los apelativos más cariñosos del léxico regional, también han ido en ascenso, con un marcado pico en 2019 que los llevó al máximo absoluto. Del mismo modo, ‘leja’, la palabra murciana que define una balda, o el fiso con que se señala la cinta adhesiva, muestran una pujanza sostenida. La ‘miaja’ y los ‘bambos’ guardan un interés discreto pero estable. La ‘zagala’ se mantiene en la parte alta de la clasificación, la tiricia protagonizó un misterioso destello viral en 2017 para después volver al olvido, y otras palabras, como ‘pelufa’, parecen en vías de extinción.
La huerta y la cocina
Dos de las grandes fuentes de localismos regionales son la cocina y la huerta. Y ahí, destaca la ñora, clave en la elaboración del caldero del Mar Menor, cuyo interés no ha dejado de crecer con estallidos cada verano, cuando alcanza más de 90 puntos sobre 100. El mújol, en cambio, no destaca, y el aladroque, el boquerón pequeño que en Murcia es también apodo popular para los cartageneros, cuenta con un uso residual. El panizo, nombre local del maíz, se mantiene entre 35 y 50 en toda la serie; la bajoca (judía verde) ocupa un modesto segundo plano y los pésoles aparecen de forma estacional y casi testimonial.
Por recetas, gana el dulce. El paparajote atrae más miradas, con un notable ascenso desde 2011, que coincide con el auge de la cocina regional en redes sociales. De la misma forma, el zarangollo ha multiplicado casi por cuatro su popularidad. Los michirones, por su parte, adquieren más relevancia entre octubre y febrero, el período natural de este contundente guiso de habas.
Finalmente, en la ropa domina el mandil, que alcanzó su máximo histórico en 2025. El refajo cuenta cada día con más atención. Algo que no ocurre con otras prendas que completan la vestimenta tradicional. La esparteña aparece de forma irregular y los zaragüelles, que hoy inundan Murcia y son símbolo del traje típico huertano, parecen los grandes olvidados.
Metodología
Los datos de este reportaje proceden de Google Trends, la herramienta gratuita de Google que permite consultar la evolución histórica del interés de los usuarios por cualquier término de búsqueda. Es importante entender qué mide exactamente esta herramienta y qué no mide.
Google Trends no ofrece el número absoluto de búsquedas realizadas. En su lugar, proporciona un índice relativo que va de 0 a 100, donde 100 representa el momento de máxima popularidad de ese término en el período y la región consultados. El resto de valores se expresan en proporción a ese máximo. Así, un valor de 50 no significa que se hicieran 50 búsquedas, sino que en ese momento el término se buscó aproximadamente la mitad de lo que se buscó en su momento de mayor interés. Esto permite comparar tendencias y evoluciones, pero no volúmenes reales. A esto se añade una limitación adicional: el uso de Google ha crecido de forma sostenida en España a lo largo de las dos últimas décadas, lo que significa que una curva ascendente no siempre tiene una relación directa con un interés creciente por un término, sino simplemente que más personas utilizan el buscador.
Todos los datos se extrajeron y procesaron con el lenguaje de programación R, utilizando el paquete gtrendsR, que permite consultar la API de Google Trends de forma automatizada y reproducible.
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Soy William Abrego, me uní como ejecutivo de SEO y me abrí camino hasta el puesto de Gerente Asociado de Marketing Digital en 5 años en Prudour Pvt. Ltd. Tengo un conocimiento profundo de SEO en la página y fuera de la página, así como herramientas de marketing de contenido y diferentes estrategias de SEO para promover informes de investigación de mercado y monitorear el tráfico del sitio web, los resultados de búsqueda y el desarrollo de estrategias. Creo que soy el candidato adecuado para este perfil ya que tengo las habilidades y experiencia requeridas.
Enlace de origen : De 'acho' a 'leja': dos décadas de palabras murcianas en las búsquedas de internet
