
Seis meses más tarde de lo previsto inicialmente, ha empezado este jueves el último juicio que José Antonio Urrutikoetxea (alias Josu Ternera) tiene pendiente en … Francia. El exdirigente de ETA acudió por la mañana al Tribunal de Apelación de París, donde lo juzgarán hasta el viernes por su pertenencia a la banda terrorista vasca entre 2002 y 2005. Del desenlace de esta causa judicial, depende que las autoridades galas se pronuncien sobre la orden europea de detención y extradición que el juez Santiago Pedraz dictó a finales del año pasado.
A diferencia de lo ocurrido el pasado octubre, cuando el juicio se aplazó a causa de los problemas de salud del acusado, Urrutikoetxea acudió al juicio acompañado por su mujer, Agnès Cerlo, y una de sus hijas. El exdirigente de ETA, de 75 años y que fue detenido en los Alpes franceses en 2019 tras 17 años fugado de la justicia, es juzgado por un delito de asociación de malhechores con fines terroristas. Ya lo habían condenado en su ausencia por estos mismos hechos en 2010 a siete años de cárcel, pero el exjefe de ETA recurrió ese veredicto tras su arresto, lo que desembocó en el actual juicio.
«Estamos hablando de un hombre del que España pide su extradición, sobre todo desde hace unos meses, con todas sus fuerzas», dijo sobre Ternera su abogado Laurent Pasquet-Marinacce. Por un azar del calendario –remarca El Correo-, las audiencias se celebran justo enfrente de la sala donde juzgan al expresidente francés Nicolas Sarkozy por la presunta financiación de su campaña presidencial de 2007 con petrodólares de la dictadura libia de Muamar el Gadafi.
Posible pena máxima de 10 años de prisión
Las primeras horas del juicio han estado marcadas por temas de procedimiento, en concreto, por una cuestión de prioridad constitucional presentada por la defensa. Los letrados del exdirigente de ETA consideran que han violado sus derechos debido a problemas en la citación de varios testigos, entre ellos un exmilitante irlandés del IRA y el Sinn Féin y un diplomático sudafricano, que participó en las negociaciones por el final de la banda armada vasca. «No podemos aceptar que se nos prive de la posibilidad de defendernos de manera efectiva», dijo Pasquet-Marinacce.
«No voy a dejar que se digan tantas mentiras», respondió la fiscal al abogado de la defensa, al que reprochó que hubiera comparado —por temas de procedimiento— el caso «de un expresidente como Sarkozy» con el de Ternera, «que ya ha sido condenado por terrorismo». Tras la celebración de este juicio, no está previsto que la sentencia se conozca de manera inmediata. Urrutikoetxea, que está en libertad provisional desde 2020 y vive en Anglet (País Vasco francés), se enfrenta a una posible pena máxima de 10 años de prisión y una multa de 225.000 euros.
Más que el eventual castigo judicial, el mayor suspense es si este longevo proceso se termina. Eso permitiría a las autoridades galas que se pronuncien sobre la orden de extradición del juez Pedraz de la Audiencia Nacional, donde Urrutikoetxea tiene tres causas abiertas: la del atentado contra la casa cuartel de Zaragoza, la de la furgoneta bomba colocada en el aparcamiento de Barajas y el sumario de las ‘herriko tabernas’. Pero si la Corte de Apelación de París lo condena, la defensa aún dispondría de la posibilidad de recurrir la sentencia en el equivalente galo del Tribunal Supremo. Habrá que esperar varios meses o años antes de saber si Francia entrega a Josu Ternera a España.

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Enlace de origen : Josu Ternera vuelve a los juzgados de París a la espera de su posible extradición a España