
El Real Madrid dimite definitivamente de la Liga con un empate ante el Girona que desesperó a los aficionados del Bernabéu y cierra una de … las peores semanas blancas que se recuerdan: derrota ante el Mallorca, 1-2 contra el Bayern de Múnich en la ida de la Champions y empate ante el conjunto catalán. Demasiados golpes para un equipo que ya se tambaleaba y ahora se acerca a una caída de órdago.
Como se suele decir en estos casos, fue un partido de entreguerras para el Real Madrid, con la duda de saber si el duelo contra el Girona sería un esfuerzo para apurar las pocas opciones en la Liga o un ensayo de cara a intentar la remontada el próximo miércoles ante el Bayern de Múnich. Arbeloa pareció optar más por lo segundo, si hacemos caso de la alineación. Dejó fuera a Tchouaméni, sancionado en la Champions, para apostar por una línea de tres en el mediocampo con Valverde, Camavinga y Bellingham (su primera titularidad tras su lesión), con Brahim flotando en diferentes alturas para moverse entre líneas. También volvió a jugar Asencio, ausente de convocatorias y del equipo desde hace tiempo, para dar descanso a Rüdiger, mientras Militao sumaba minutos de cara al Bayern. A ellos se sumaron Fran y Carvajal, en lo que se empieza a intuir como sus últimos partidos en el Bernabéu.
Sin juego, sin intención
Demasiada literatura en cuanto a cambios de jugadores y de sistema (del 4-4-2 al 4-3-3) que, sin embargo, se tradujo en poco movimiento en el campo en los primeros minutos, salvo dos apariciones tibias de Mbappé. De hecho, la mejor oportunidad en el primer cuarto de hora fue para el Girona, con un disparo de Ounahi que obligó a Lunin a una buena intervención. Muy parecida a la que hizo Gazzaniga a la media hora en el disparo de Valverde. El uruguayo jugó más centrado y menos por la banda —en posiciones similares a las que jugó con Xabi Alonso cuando le tocó hacer de centrocampista—, algo que limita sus intervenciones y las del Real Madrid en general. No había mucho más en el partido, el primero de la jornada retro que ha organizado la Liga. El Girona vistió una camiseta de la temporada 1991/92, cuando el conjunto catalán jugaba en la extinta Segunda B. Por supuesto, el Real Madrid no se sumó a la iniciativa de la Liga. ¿Y el partido? Poco o nada más hasta el final del primer tiempo, salvo cosas aparatosas: amarilla a Mbappé, un codazo de Arnau sobre Fran García, un fuera de juego en una clara ocasión del Real Madrid y un disparo en semifallo de Echeverri.
Real Madrid
Lunin, Carvajal, Militao (Huijsen, min. 64), Asencio, Fran García (Mendy, min. 79), Fede Valverde, Camavinga (Tchoumáneni, min. 79) Bellingham (Güler, min. 64), Brahim (Gonzalo, min. 84), Mbappé y Vinicius.
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Girona
Gazzaniga, Arnau, Francés, Vitor Reis, Álex Moreno, Iván Martín (Fran Beltrán, min. 84), Witsel, Lemar (Rincón, min. 69), Tsygankov, Ounahi (Bryan Gil, min. 69) y Echeverri (Abel Ruiz, min. 64, Stuani, min. 84).
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Goles:
1-0: min. 50, Valverde. 1-1: min. 61, Lemar. -
Árbitro:
Alberola Rojas (Comité Castellano-manchego). Amonestó a Mbappé, Valverde, Rincón. -
Incidencias:
Partido correspondiente a la 31ª jornada de Liga, disputado en el Santiago Bernabéu.
Gol de Valverde, y respuesta de Lemar
En la primera presión agresiva del segundo tiempo y del partido, Vinicius arrancó el balón a la defensa del Girona para un disparo de Bellingham en la frontal del área tras la intervención entre medias de Mbappé. No era algo aislado, sino un cambio de actitud del Real Madrid, que adelantó el bloque para intentar ahogar la salida del Girona. Y cuando el rival se mete atrás, Valverde siempre es una buena solución, como demostró una vez más en el minuto 50. Un disparo tenso desde fuera del área y una mala decisión de Gazzaniga, que intentó quedarse el balón en vez de despejar, llevó el 1-0 al marcador. Bastaron cinco minutos de acoso del Real Madrid para adelantarse.
Sin embargo, Vinicius y Mbappé continuaron con una noche muy incómoda, en su juego y lenguaje gestual. El brasileño condujo demasiado en todas las acciones y el francés no estuvo acertado en sus remates. Bellingham, mientras tanto, empezaba a quedarse sin oxígeno, situación que bajó la intensidad en la presión. Lemar se paseó por el área del Real Madrid sin oposición alguna del mediocampo, barrera de protección en estos casos, para hacer el 1-1 con un latigazo con la pierna izquierda. Militao, espectador de la acción, abroncó a sus compañeros por la falta de intensidad y presión en el disparo que se produjo en el área del Real Madrid.
Pitos en el campo
Arbeloa movió el equipo tras el empate del Girona: acción y reacción. Se fueron Militao, todavía con el enfado, y Bellingham, agotado, para dar entrada a Huijsen y Güler. También actuó Michel en el Girona, para dar entrada a Abel Ruiz por Echeverri, es decir, un delantero más combinativo para potenciar el estilo de juego del Girona frente a un proyecto de gran atacante que todavía está por hacer.
Los pitos en el Bernabéu son termómetro de los problemas del equipo. Cuando suenan, es que la cosa no va bien. En el minuto 70 empezaron a oírse algunos después de ciertos errores, para ir ganando volumen e intensidad. Sin embargo, esta temporada el equipo parece haberse acostumbrado a ellos, sin reacción inmediata ante un sonido de viento que antes agitaba a los jugadores y los cimientos del Bernabéu. No obstante, los problemas del Real Madrid no solo responden a una cuestión de intensidad —una lectura que sería muy sencilla—, sino también a muchos aspectos relacionados con la construcción de juego, algo de lo que adolece el equipo blanco. Entre tanto, Arbeloa hizo la última tanda de cambios, con la entrada al campo de Tchouaméni y Mendy. Minutos de juego de descuento para poner en forma al lateral francés de cara al Bayern. Y poco después, Gonzalo, quien había desaparecido del equipo sin respuesta alguna. Mucha más literatura de cambios y posiciones para entrar en los últimos diez minutos de un partido que el Real Madrid era incapaz de resolver.
La polémica asomó en la recta final, con un penalti que el Real Madrid demandó sobre Mbappé. Vitor Reis perdió la marca del francés dentro del área e impactó con su brazo izquierdo en la cara. Sin embargo, el árbitro, también tras revisión del VAR, no cambió su decisión, lo que enfureció todavía más al Bernabéu. Y frustró a Mbappé, encerrado en la necesidad de querer resolver por su cuenta el partido, pero sin claridad. Un reflejo de un partido más del Real Madrid en la Liga, que se lamentará en el futuro de haber perdido la carrera por el título (si gana el Barcelona al Espanyol, la distancia será de nueve puntos) en este último mes en partidos contra el Mallorca, el Getafe o el Girona. Y el miércoles puede despedirse de la Champions después de un partido contra el conjunto catalán que confirma lo que ya se sabía: remontar al Bayern es cuestión de un milagro.

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