La conversación apenas dura unos minutos. En ella una supuesta ‘mami’ de la Casa Rosa, el club de alterne desmantelado hace una semana en … la pedanía murciana de Zarandona, da indicaciones claras a una de las mujeres que ejerce la prostitución en ese dúplex, enclavado en plena huerta. «Escríbele a la jefa, por favor, y pídele permiso (…) pero no te vayas sin escribirle», clama la presunta encargada. «Debes de escribirle a la jefa que vas a salir».
Este retazo de conversación es uno de los muchos que los especialistas del Grupo II de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (Ucrif) de la Policía Nacional ponen encima de la mesa para apuntalar la supuesta trata con fines de explotación sexual que se estaría produciendo desde hace años en ese chalé de tejado rosa y prominentes vallas.
En su atestado, al que LA VERDAD ha tenido acceso, los investigadores ponen negro sobre blanco sus indicios para sospechar que en esa vivienda hasta una quincena de mujeres eran explotadas sexualmente, en largas jornadas y siendo incluso «presionadas» para mantener relaciones sin preservativo.
La operación, que coordina desde hace meses la plaza número 2 de la sección de violencia sobre la mujer del tribunal de instancia de Murcia, se salda, por el momento, con la detención de trece personas –todas ellas en libertad con cargos–, la clausura del local y el bloqueo, por orden judicial, de una quincena de cuentas bancarias. Los arrestados están siendo representados por abogados como Pablo Martínez y Jorge Novella, entre otros.
Al frente de este conocido dúplex de Murcia se encontraban presuntamente Carmen V. y su pareja, Moussa N. La investigación policial sitúa, además, en el centro del entramado a las dos hijas de ambos –que supuestamente actuaban como ‘mami’ y taxista– y a los novios de estas. La lista de arrestados la completan otra serie de personas que presuntamente habrían ejercido como encargadas en el chalé, como taxistas de las mujeres o incluso como captadoras de las mismas.
La supuesta ‘madame’ del local informa a un cliente, en un diálogo pinchado, que la tarifa es «50 media hora» y que debe negociar con ella «los extras»
Durante meses los investigadores del Cuerpo Nacional de Policía han ido recabando pruebas de que el local mantenía una intensa actividad en páginas web de contactos, donde se ofertaban servicios las 24 horas del día durante toda la semana, incluidos desplazamientos a hoteles y domicilios. Las pesquisas destaparon que Carmen y Moussa presuntamente controlaban el negocio y que, incluso, las mujeres tenían que pasar por la aprobación de la primera y seguir unos determinados cánones de belleza para poder ejercer tras esos muros.
Dúplex Casa Rosa donde se ejercía la prostitución, en Zarandona.
Nacho García
Los agentes llegaron a esa conclusión tras escuchar una llamada de Moussa en la que se oye por detrás a Carmen mantener otro diálogo telefónico con una chica que, al parecer, estaría interesada en conseguir una plaza en el prostíbulo.
La supuesta proxeneta le dice a la mujer «mándame tus fotos y te mando todo», una frase, remarca la Policía, que denota, además, «del ánimo de lucro de la organización» que la Casa Rosa «no es un mero local donde se alquilan habitaciones a chicas para que ejerzan la prostitución de forma independiente, sino que estas chicas también tienen que seguir unas normas» establecidas por Carmen.
Una empresa tapadera
Es respecto a esas normas cuando la Policía Nacional destaca, en su atestado, las indicaciones que una de las encargadas da a una de las chicas que trabaja en el prostíbulo. «Escríbele a la jefa, por favor, y pídele permiso (…) pero no te vayas sin escribirle», destaca. Los agentes consideran que la conversación pinchada pone de relieve que las mujeres debían de dar cuenta a la principal sospechosa de cada movimiento que realizaban.
Los agentes también hacen hincapié en que eran los principales investigados los que se encargaban de colocar anuncios de las chicas en páginas web para atraer a clientes hasta el chalé. Los agentes también captaron algunas conversaciones en las que la principal acusada estaría proporcionando información a clientes sobre servicios y tarifas.
En una de esas charlas Carmen está organizando una comida «para un grupo de sardineros» en Casa Rosa. La supuesta madame deja claro que los cerca de diez hombres le pagan el cubierto a una veintena de chicas, por lo que la Policía concluye que ellas «estarían presionadas a dejarse ‘toquetear’» por los clientes.
‘Mamis’ y taxistas
En otro diálogo un hombre pregunta a Carmen por una mujer en concreto y esta le especifica que la tarifa es «50 media hora» y que debe negociar con ella «los servicios extra». Entre esos servicios se encontraría, explica la Policía, el francés natural, consistente en la realización de prácticas bucogenitales sin protección. Una práctica, sostiene la unidad, que sería fomentada por la organización al poder obtenerse mayores ganancias.
El coste de los anuncios era, al parecer, cargado a la cuenta de una empresa, supuestamente vinculadas a explotaciones agrícolas, de la que era titular una de las hijas de la pareja. Los investigadores de la Ucrif destacan, no obstante, que esta investigada presuntamente estaría ejerciendo labores de ‘mami’ o de taxista de las mujeres –como también lo hacía, al parecer, su novio– sin que conste otra actividad laboral conocida. Ello llevó a los agentes a deducir que la empresa podría ser una simple tapadera para que la familia pudiese blanquear el dinero que obtenía por la supuesta explotación sexual de mujeres.
Chicas «fiesteras» y drogas para captar a los clientes «locos»
La investigación que la Policía Nacional desplegó sobre este dúplex de la pedanía murciana de Zarandona destapó, asimismo, la supuesta venta de drogas en su interior. El atestado policial explica que en estos negocios hay un tipo de clientes, denominados «locos», que se caracterizan por buscar un elevado consumo de cocaína tanto para él como para la mujer que lo acompañe en los servicios sexuales concertados. Este tipo de clientes, especifica, suele permanecer mucho tiempo en el club, por lo que resulta muy rentable. Para evitar que tuviese que abandonar el domicilio presuntamente el grupo le proporcionaba los estupefacientes. Además supuestamente la trama colgaba anuncios en los que aludía a chicas «fiesteras», un término que, subrayan los investigadores, iría destinado a captar a este tipo de clientes.

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Enlace de origen : La supuesta trata que ocultaba en Murcia la Casa Rosa: «Tienes que pedir permiso a la jefa para salir»