Ruta de las Fortalezas, del reto y las agujetas a los ruteros a vista de dron

Ruta de las Fortalezas, del reto y las agujetas a los ruteros a vista de dron

Lunes, 13 de abril 2026, 00:31

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En la cuenta atrás para la Ruta de las Fortalezas toca desempolvar el baúl de los recuerdos, consultar la hemeroteca y rescatar los mejores momentos de una carrera de montaña que este próximo sábado, a partir de las ocho de la mañana, celebra quince ediciones. Y lo hace más consolidada que nunca, con seis mil corredores. La prueba de las agujetas, del reto personal, de la superación y de la subida al añorado mirador ‘rompepiernas’ del Roldán ha crecido desde 2010 hasta la actualidad en un 300% en participación. Hoy en día es una cita señalada en rojo en el calendario, que arrastra a multitud de atletas de todo el país y que se abre ya paso al uso de las tecnologías con retransmisiones en streaming y la utilización de drones sobrevolando los cielos de montes, fortalezas y baterías de la costa cartagenera.

6.000
participantes

entre la prueba general, la promo, juvenil e infantil participarán en la edición número 15 de la Ruta de las Fortalezas. En 2010 fueron unas 2.000 personas.

1.200
personas

forman el despliegue por el recorrido entre militares, sanitarios, voluntarios, policías, bomberos y protección civil, entre otros.

3
drones

sobrevolarán varios sectores del recorrido para ofrecer imágenes en directo desde lo alto y promocionar toda la historia, patrimonio y belleza paisajística de la ciudad de Cartagena en un enclave único.

El 17 de abril de 2010 arrancó la primera edición de una carrera desconocida, muy diferente a todas las demás y a la que se apuntaron «los cuatro gatos» a los que entonces les daba por correr. No había suplementación, mochilas ni zapatillas con suela específica para proteger el pie; tampoco ropa fluorescente, ajustada y transpirable. Había diplomas, cartillas, camisetas anchas, alguna malla a media pierna y un merecido vaso de cerveza a las 1.350 personas que en aquella primera edición lograron cruzar la línea de meta en la Eimgaf. Allí, a diferencia de este sábado, a los participantes no les perseguían drones, ‘cameraman’ en bicicletas, ‘photocalls’ ni grandes pantallas por el casco histórico. Era otro rollo. Ni peor ni mejor. Diferente.

Sin apetito

Lo recuerda con todo detalle Miguel Ángel Fernández Roca. Este cartagenero que ahora tiene 63 años es empleado de mantenimiento en un edificio del residencial de Santa Ana, pero aquel 17 de abril de 2010 se convirtió, a la edad de 47, en el primer ganador de la Ruta de las Fortalezas. De crío corría en Salesianos, le picó el gusanilllo y por aquel entonces iba a nacionales y completaba medias maratones. Estaba en forma y se convirtió en el primer campeón de la Ruta.


El cartagenero Miguel Ángel Fernández, en 2010, fue el vencedor de la primera de la Ruta de las Fortalezas de Cartagena.


Antonio Gil/ AGM

«Me hablaron de la carrera, que estaba muy bien y que era solidaria. Yo no había subido muchos montes y lo que me hizo ganar fue la carretera. Cuando llegué al Roldán [el mirador ‘rompiernas’] ya estaba muerto. Me acuerdo que lo único que comí en toda la carrera [de 50 kilómetros, por los 53 de ahora] fue medio plátano en la Atalaya. Ese final con el Roldán era durísimo», recuerda ahora para LA VERDAD este corredor, que empleó 4 horas y 8 minutos. En lo más alto del podio le acompañó la murciana Esther Sánchez.

«Cuando llegué al Roldán ya estaba muerto; solo me comí medio plátano en la carrera», recuerda Miguel Ángel, el primer ganador

Aquella primera edición congregó a unos dos mil participantes y distribuyó a cuatrocientos militares por el recorrido. Desde entonces la prueba ha evolucionado tanto y ha cogido tanta fama, que ha elevado la participación en seis mil corredores y a su vez ampliado el despliegue en alrededor de mil doscientas personas entre Eimgaf, sanitarios, policías, bomberos, voluntarios y Protección Civil. El crecimiento exponencial de la carrera también se mide en el respaldo con medio centenar de patrocinadores, alrededor de una quincena de colaboradores y más de una veintena de entidades públicas y privadas respaldando la prueba.

Gracias a ese empujón, la Ruta de las Fortalezas ha dejado para la posteridad infinidad de imágenes para el recuerdo. Algunas absolutamente emotivas, como las lágrimas de felicidad de la profesora Mercedes Velasco, rota de alegría y recordando a sus seres queridos en cada victoria; y la de la enfermera Carmen Martínez, abrazada a sus seres queridos, el año pasado, al ganar por primera vez. También otras tristes, como cuando en 2010 se recordó al teniente cartagenero Francisco Forné, fallecido en Haití.

En cada subida, bajada y esfuerzo por los montes y baterías de costa hubo urgencias que atender, agujetas que tratar y miles de corredores exhaustos, especialmente en la subida a la Atalaya. Después de fríos inviernos el sofocante calor de mediados de abril también pilló algunos con importantes problemas de salud, como al brigada de marina Francisco González, que conforme ganó en 2025 tuvieron que sentarlo por náuseas y vómitos sin que pudiera atender a los medios de comunicación.

La recta de la Eimgaf ha sido testigo de superaciones, de éxitos y de victorias. Pero también de amor, con numerosas pedidas de matrimonio que le han dado un toque romántico a la jornada. En 2023, por ejemplo, fue Juan Antonio Espinosa el que clavó la rodilla delante de Nuria Ros; y en 2024, en medio de miles de personas, le tocó el turno a Alfonso Galindo delante de Esther Rodríguez.

Los militares marcaron el paso

Inicialmente la carrera siempre solía tener reservada la gloria para militares, en su mayoría gaditanos, como Marcos Juncal en 2015 y Cristian López en 2011. Aquellos forman parte de una larga lista de ganadores, porque al margen también están los extraterrestres. La Ruta de las Fortalezas, en uno de sus giros de tuerca para llegar a todos los rincones, llegó a promover un ultra trail de 111 kilómetros y 22 horas máxima de duración.

Un día sin parar y a todo trapo que en 2015 coronó a dos de las grandes leyendas de la carrera: el conserje unionense Cisco Díaz Pozo e Inma Tonda. La incombustible matrona del Hospital Santa Lucía aún figura en la actualidad como la reina de la Ruta de las Fortalezas, al ganar en cinco ocasiones la prueba general y una vez esa distancia de ultra trail. Otras mujeres como Carmen Evangelista, Isabel Pelegrín, Llanos García, Verónica Bugliot, Lorena Duchi, Carmen Martínez y la mencionada Mercedes Velasco también tiene su hueco en la historia de esta carrera.


Inma Tonda, la mujer que más veces ha ganado la Ruta, en seis ocasiones, celebra el triunfo en 2014.


Antonio Gil/ AGM

La pandemia lo paró todo

José Antonio Agüera, Jorge Baena, Alberto Plazas, Carlos Olmos, Alberto González, Antonio Ibarra, Juan Antonio Zamora, Andrés Rosique, Ramón Navarro y el mencionado Cisco Díaz Pozo son otros de los nombres propios que durante estos años fueron destacando. Todo quedó en un total segundo plano el 9 de marzo de 2020. Esa mañana, el Ayuntamiento y la Armada tomaron la decisión de suspender la prueba siguiendo las recomendaciones de la Dirección General de Salud Pública: la propagación de la pandemia del coronavirus lo impedía. Inicialmente se pospuso a octubre, pero realmente solo unos días después de aquello el propio Gobierno de España anunció el confinamiento domiciliario. Así, los ruteros se quedaron una larga temporada sin disfrutar de la pruebas, pues tras intentarlo en 2021 tampoco se daban las condiciones necesarias y no fue hasta 2022, tres años después, cuando todo volvió a la normalidad.

Desde entonces, y especialmente ahora, el número de adeptos ha crecido de forma exponencial y las solicitudes para correr doblan prácticamente a las plazas ofertadas. Esta edición número quince será además la segunda de forma consecutiva que definitivamente da el salto tecnológico con la contratación de una empresa especializada.

Así, este sábado 18 de abril los drones volarán por encima de varios sectores de la prueba, ofreciendo imágenes de los ruteros desde lo alto; habrá varias pantallas distribuidas por el circuito, especialmente en el casco histórico, para que los ciudadanos puedan seguir la prueba con todo detalle. Y además varios ciclistas equipados con cámaras perseguirán a los primeros clasificados para saber en todo momento quién va en cabeza. En la explanada de la Eimgaf, asimismo, habrá un paddock con comentaristas.

Puesta a punto en los montes

Mientras tanto, la organización ultima desde hoy todos los preparativos. Si la lluvia lo permite, como así se espera, militares de la Eimgaf ensayarán la puesta en escena por el recorrido y confirmarán que todas las comunicaciones son correctas. En paralelo, brigadas municipales allanarán y despejarán caminos para que todo quede en óptimas condiciones. Este fin de semana los montes se han llenado de corredores con su particular puesta a punto. Casi todos han hecho su último entrenamiento de calidad, pese al mal tiempo.

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