Antes de que se cumpla un año desde la puesta en marcha del proyecto municipal Vecino de Barrio, destinado a combatir la soledad no deseada … entre los mayores, el área de Servicios Sociales ya ha tenido que ampliarlo debido al éxito que ha cosechado en los barrios en los que se inició y ha logrado llegar a los 260 beneficiarios. En sus comienzos se implantó en zonas como San Antón, que incluye la Urbanización Mediterráneo y Nueva Cartagena, Casco Antiguo con Sector Estación y Barrio de la Concepción que incluye también a Villalba. Ahora ha llegado además a Los Dolores e incluso a diputaciones como El Algar o Pozo Estrecho.
Una de las diputaciones a las que ha llegado y donde ya cuentan con más de una veintena de inscritos es en El Algar. La propuesta de implantarlo allí partió de la coordinadora del centro de salud de El Algar, María Dolores Hernández Rodríguez. «Insistimos en lo importante que iba a ser para nuestros pacientes mayores a través de la coordinadora sociosanitaria, en la que todos los meses nos reunimos con técnicos de política social, ONG y el movimiento asociativo del pueblo. Sabíamos de este programa e insistimos en que era una necesidad para la prevención de caídas o de la soledad no deseada. Y la acogida ha sido general», aseguró Hernández.
La coordinadora del centro de salud destaca que los verdaderos adalides de esta red de ayuda son los propios usuarios «nosotros les facilitamos el sitio y el Ayuntamiento la monitora, pero la red la establecen ellos».
Entre las actividades que realizan en el marco de esta programa hay visitas culturales, convivencias o actividades intergeneracionales, pero destacan especialmente los talleres, enfocados de forma diferente según las necesidades que presente cada uno de los grupos. Nuria Munuera es una de las monitoras que se encargan de que el tiempo que los mayores pasan en los talleres sea tan divertido como beneficioso para su salud. «Empezamos el año pasado para evitar la soledad de las personas mayores, especialmente en verano que la gente se va a las playas. Debido al éxito que tuvo se amplió a todo el año y ahora se están ampliando también las zonas en las que se hace», indicó Munuera.
En cuanto a las actividades que desarrolla cada grupo, la monitora explicó que «cada uno de los usuarios viene por una cosa distinta. Pero, en muy poco tiempo, tanto ellos como yo nos damos cuenta de que la confianza y la autonomía va aumentando y, poco a poco, están volviendo a ser una prioridad para ellos mismos. Hay grupos que hacen baile y otros que están más enfocados a los ejercicios para la memoria».
En cuanto al perfil del usuario, Nuria Munuera afirmó que «tenemos pocos hombres. Lo que más vienen son mujeres y, muchas de ellas, viudas que aún tienen ese sentimiento de culpa si salen a divertirse, pero como esto es un taller no lo ven de esa forma y empiezan a sociabilizar de nuevo. Trabajar con personas mayores es una pasada y aprendes muchísimo de ellos».
Juana Casanova Pérez, de 87 años, es una de las usuarias del grupo que se formó hace un mes en El Algar y desde que comenzó no ha faltado un sólo día. «Cada día me levanto con la ilusión de que me tengo que preparar para venirme. Me está ayudando mucho porque, como una ya tiene una edad, se me olvidan cosas y aquí hacemos ejercicios de memoria. Además, da gusto estar con las amigas que, aunque vivimos en el mismo pueblo, nos vemos poco».
Algo similar cuenta Ignacia Moreno Saura, también usuaria de El Algar. «Lo conocí por la doctora y las amigas y está muy bien porque aprendes y recuerdas cosas de tu infancia. Aquí estamos activos y no estamos en casa solamente limpiando y haciendo comidas».
En el caso de Josefa Saura Otón, que lleva en el programa desde septiembre, la experiencia está siendo tan enriquecedora que se lo recomienda a sus vecinas y amigas. «Es una maravilla y yo estoy muy contenta. Me quedé viuda poco antes de la pandemia y entre lo duro que es pasar por ese trance y la soledad, lo pasé muy mal. Perdí 10 kilos en poco tiempo y no tenía ánimo de nada. Una vecina me lo recomendó y apuntarme es lo mejor que he podido hacer. Aquí hasta hago zumba y el taller de memoria va muy bien también. Es tan sano que se lo he recomendado a mi cuñada y a mis amigas y están locas de contentas, aunque luego llegamos a casa y nos duelen hasta las pestañas», bromeó.
También habla maravillas de la monitora de Servicios Sociales de quien dice que «se desvive por el trabajo que está haciendo y por estar con nosotros. Le encanta su trabajo y eso se lo notamos nosotros».
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Red sociosanitaria
«Poder trabajar en red es muy provechoso para los pacientes»
El Ayuntamiento de Cartagena ha consolidado la red sociosanitaria que comenzó a construir a raíz de la pandemia y que integran 396 entidades. Una de sus miembros, la coordinadora del centro de salud de El Algar, María Dolores Hernández, destacó que «trabajar en red con todos los recursos de la comunidad nos está resultando muy provechoso. En las grandes ciudades es más difícil, pero en los pueblos es muy importante que sean las personas que viven y trabajan aquí quienes conozcan las necesidades de sus vecinos. Tener una red de apoyo en la que las personas reciban ayuda y puedan ayudar está teniendo unos resultados muy beneficiosos en la salud». Otro de los aspectos en los que está trabajando la red comunitaria de El Algar es en contribuir a paliar la sobrecarga del cuidador. «Hablamos con el Teléfono de la Esperanza y empezamos un taller para enseñar cómo se puede cuidar al cuidador y que tengan un espacio en el que poder aprender a gestionar esa sobrecarga», dijo.
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«Buscamos recuperar el valor de la comunidad para mejorar la vida de las personas mayores»
La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, destacó que el compromiso del Ayuntamiento de Cartagena con los mayores «comenzó a forjarse en los momentos más duros de la pandemia, cuando pusimos en marcha la red sociocomunitaria para que nadie se enfrentara al miedo o al aislamiento sin apoyo. Aquella experiencia nos enseñó que la vulnerabilidad de quienes viven solos requiere una atención permanente y coordinada. Por eso, hemos evolucionado ese modelo hasta convertirlo en una estructura sólida de protección que sitúa a la persona en el centro de todas nuestras políticas sociales».
Para Arroyo, el proyecto Vecino representa la consolidación de esa estrategia y su expansión a diputaciones como El Algar o Pozo Estrecho «es un paso decisivo en la vertebración del municipio a través de la acción social y la solidaridad».
Otros programas
Desde el Consistorio se han puesto en marcha otras iniciativas encaminadas a mejorar la calidad de vida de las personas de edad avanzada. «Buscamos recuperar el valor de la comunidad, para mejorar la vida de nuestros mayores, con servicios como la teleasistencia, más plazas en los centros de día de Los Dolores y El Algar, programas de respiro familiar, servicio de comidas a domicilio, además, de un programa de actividades con más de 2.000 plazas pensado para dar respuesta a sus necesidades. Además, contamos con iniciativas que tienen una gran acogida, como el Baúl de la Memoria, en el que mayores comparten con otros mayores sus aficiones o conocimientos».

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Enlace de origen : El programa local para combatir la soledad no deseada en Cartagena llega ya a 260 beneficiarios