Legitimidad versus legalidad en Cartagena

Legitimidad versus legalidad en Cartagena

Con España en ‘shock’ por la imputación judicial de José Luis Rodríguez Zapatero, el primer expresidente del Gobierno investigado por un caso de presunta corrupción en la historia de nuestra democracia, comenzamos la semana que hoy acaba con un terremoto político de máxima magnitud en Cartagena. La oposición anunciaba una moción de censura contra la alcaldesa Noelia Arroyo (PP) a un año justo de las elecciones municipales de 2027 en virtud de un ‘acuerdo Frankenstein’ entre localistas, socialistas, ultraderechistas renegados de Vox y hasta un antiguo expulsado del PSOE por pactar precisamente con quien ahora pretende desalojar del gobierno. Pero por muy disparatada que pueda resultar esta maniobra antinatura, la moción de censura es un mecanismo constitucional, y por lo tanto legal, del que las formaciones políticas están en su derecho de hacer uso. Las reglas parlamentarias deben ser respetadas y asumidas, beneficien o perjudiquen. Pero una cosa es la legalidad y otra bien distinta la legitimidad. No siempre lo legal es legítimo, si aludimos a este último concepto como norma o acción considerada justa, moral y aceptable por la ciudadanía.

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