Los hechos definen a Portorreal Mendoza como un sádico criminal (VIDEOS)

0
766

 

El verdugo que sembró conmoción, sorpresa y dolor en el sector Enriquillo del Distrito Nacional


Las acciones criminales contra su mujer y tres hijastros por Victor Alexander Portorreal Mendoza determinan el comportamiento de un sádico salvaje y de un criminal que solo porque la masacre la cometió en República Dominicana, no es condenado a muerte.

Su acto lleva el sello de un salvajismo propio de épocas entre Esparta y Atenas. A este verdujo ni siquiera se le salvó el perro chichuahua que los menores tenían de mascota. A esto hay que sumarle que pasó tres días con los cadáveres de Reyna Isabel Encarnación y sus tres hijos.

Ese hombre, si así puede ser calificado, le contó a la Policía Nacional como cometió la masacre.

Un vecino relata que en una ocasión Portorreal Mendoza (El Metálico) tomó la gallina de un vecino, la degolló y se bebió la sangre caliente que derramaba el ave directamente de la herida. Sin embargo, expresa que nunca pensó que tuviera las agallas de matar a una madre y sus tres hijos menores de edad de una manera tan brutal.

El confeso asesino también mostró la calma de un criminal sin sentimiento de culpabilidad cuando engaño a su suegra quien lo llamó para preguntar por su hija al llevar varios días sin saber de ella y sus nietos.

Vecinos del lugar creen que lo que desató la ira de Víctor Alexander Portorreal Mendoza en contra de la familia que lo mimaba y lo consentía, fue un culto que hizo un vecino evangélico en la proximidad.

“En medio del culto, cuando el asesino entraba a la vecindad, el pastor predicando empezó como a tirar puya y decía “aquí me huele a metálico, “me huele a santería”, “me huele a altares”, “es más, me huele a sangre, me huele a muerte”, contaron.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here