El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó el domingo contra el Papa uno de los ataques más duros que se recuerdan entre la Casa … Blanca y el Vaticano en décadas. Lo hizo en su red social, Truth, con un mensaje de una agresividad poco habitual incluso para él, pero que va mucho más allá de la crítica política: cuestiona la autoridad moral del pontífice, desacredita su liderazgo religioso y llega incluso a insinuar que su propia elección fue, en el fondo, una maniobra de la Iglesia para gestionar mejor la relación con él. En medio de esa campaña, el líder republicano publicó en la misma plataforma una imagen creada con Inteligencia Artificial en la que aparece vestido como Jesucristo y con poderes milagrosos para sanar a un enfermo. Horas después la borró.
Trump acusa a León XIV de ser «débil con el crimen» y «terrible en política exterior», en una ofensiva que mezcla reproches ideológicos, ajustes de cuentas culturales y descalificaciones personales. El presidente sostiene que el Papa habla del «miedo» a su Administración, pero le reprocha no haber denunciado, según su versión, el trato que recibieron sacerdotes y fieles cristianos durante las restricciones de la pandemia. En ese contraste, el republicano intenta presentarse como defensor de la libertad religiosa frente a una Iglesia que, a su juicio, ha perdido firmeza, se ha deslizado hacia posiciones progresistas y ahora se vuelve contra él.
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El Papa, que ha iniciado en Argelia una gira por África, respondió este lunes así: «No veo mi papel como el de un político, no quiero entrar en un debate con él». León XIV asegura no tener «miedo» a la administración Trump. «Continuaré hablando en voz alta del mensaje del Evangelio. Lo digo para todos los líderes del mundo, no solo para él: intentemos terminar con las guerras y promover la paz. Demasiados inocentes han sido asesinados y creo que alguien debe levantarse y decir que hay un camino mejor», subrayó. Los obispos de Italia y de EE UU apoyaron al pontífice frente a las críticas del inquilino de la Casa Blanca.
De Irán a Venezuela
El núcleo del enfrentamiento está en la guerra contra la República Islámica y, en general, en la política exterior estadounidense. León XIV ha condenado en los últimos días la retórica bélica de Washington y ha considerado «verdaderamente inaceptable» la amenaza de destruir una civilización entera, en una crítica apenas velada a Trump. El magnate responde rechazando cualquier corrección moral desde Roma y fijando una línea roja: «No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear».
La arremetida se extiende también a América Latina. Trump reprocha al pontífice su posición sobre Venezuela, a la que describe como una fuente de narcotráfico y violencia hacia Estados Unidos. En su mensaje, recupera además uno de sus argumentos más repetidos en materia migratoria y de seguridad: acusa al régimen chavista de haber vaciado sus cárceles hacia territorio norteamericano, y utiliza esa idea para justificar tanto su política de máxima presión como la intervención de Washington en Caracas. El Papa aparece así, en el relato del presidente, no solo como un líder religioso equivocado, sino como una figura indulgente con enemigos directos de EE UU.
El matrimonio Trump en el funeral por el Papa Francisco en el Vaticano.
Reuters
Pero el elemento más llamativo del ataque no es geopolítico, sino personal, y apunta directamente al cónclave que eligió a León XIV hace un año. Trump sostiene que el Papa no habría llegado al Vaticano sin su propia presencia en la Casa Blanca. Dice que su elección fue una sorpresa y que la Iglesia lo escogió por ser estadounidense, como la mejor manera de lidiar con el presidente. El republicano va más allá al entrar en el terreno de las afinidades personales y las redes políticas del pontífice. Dice que prefiere a su hermano Louis, al que describe como fanático suyo y critica que el obispo de Roma se reúna con figuras del Partido Demócrata, entre ellas David Axelrod, estratega de Barack Obama.
El choque se produce, además, en un momento de auge del catolicismo en EE UU. La Iglesia católica cuenta con más de 70 millones de fieles en el país, alrededor de uno de cada cinco estadounidenses, y mantiene un peso considerable en la vida pública y en la política nacional que se refleja en la cúpula del poder republicano: el vicepresidente JD Vance es converso al catolicismo y Marco Rubio se identifica con esa fe.

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Enlace de origen : Trump tacha al Papa de «débil» y León XIV responde que no le tiene «miedo»