
La OCDE ha puesto cifras a una sensación extendida entre los trabajadores: el peso de los impuestos y las cotizaciones en la nómina. España se … sitúa entre los países con mayor presión fiscal sobre el trabajo a escala global. En total, más del 41% de lo que cuesta contratar a un empleado no llega a su bolsillo, frente al 35,1% de media en la OCDE.
Sin embargo, la comparación cambia si se acota a Europa. España se sitúa en línea con la media de la Unión Europea. Aun así, está por encima de economías como Portugal y por debajo de los países con mayor carga sobre el empleo, como Bélgica, Alemania o Francia.
La evolución confirma, además, una tendencia al alza. En 2024, la cuña fiscal -la diferencia entre el coste laboral para la empresa y el salario neto del trabajador- se situaba en el 40,6% para un trabajador medio sin hijos. El aumento hasta el 41,4% en 2025 consolida un encarecimiento progresivo del trabajo en los últimos años, impulsado principalmente por el mayor peso del impuesto sobre la renta -que concentra la mayor parte de la subida- y, en menor medida, por las cotizaciones sociales a cargo de las empresas. Esta dinámica mantiene a España de forma persistente por encima de la media de la OCDE, según el informe ‘Taxing Wages 2026’, hecho público este miércoles.
Sin embargo, este repunte no es un fenómeno aislado. La presión fiscal sobre el trabajo ha aumentado en la mayoría de países por cuarto año consecutivo, hasta alcanzar su nivel más alto desde 2016. En muchos casos, este incremento se produce porque los salarios han subido, pero el sistema fiscal no se ha adaptado al mismo ritmo, de modo que una mayor parte del sueldo termina en impuestos, de forma casi automática y silenciosa.
Esta tendencia también se observa en España. El Consejo General de Economistas ha alertado de que la falta de actualización del IRPF a la inflación está elevando la carga fiscal efectiva de los contribuyentes, incluso sin cambios en los tipos.
En el caso español, el nivel de la cuña fiscal responde a la combinación de varios factores: el impuesto sobre la renta, las cotizaciones sociales de los trabajadores y, sobre todo, las aportaciones que realizan las empresas. Estas últimas tienen un peso especialmente relevante y superan el 20% del coste laboral, lo que encarece de forma directa la contratación.
El informe también apunta a cambios en la distribución de esa carga fiscal. En promedio, los hogares con hijos han visto aumentar su presión fiscal más que los trabajadores solteros, lo que ha reducido la ventaja fiscal de las familias en varios países de la OCDE. Este ajuste refleja el menor peso relativo de ayudas y beneficios en el sistema tributario en los últimos años.
La presión fiscal sobre el trabajo ha aumentado en la mayoría de países por cuarto año consecutivo, hasta alcanzar su nivel más alto desde 2016
Además, el informe señala que algunas medidas para aliviar la carga de las rentas más bajas pueden tener efectos secundarios. Cuando sube el salario, esas ayudas se reducen o desaparecen, lo que puede hacer que una parte importante de la subida se pierda en impuestos.
La comparación internacional muestra diferencias muy amplias entre países. Mientras algunas economías europeas concentran las mayores cargas fiscales sobre el trabajo -con niveles por encima del 45%-, otras presentan cifras mucho más reducidas. En este escenario, España se mantiene claramente por encima del promedio global, lo que refleja un mayor coste tanto para emplear como para trabajar.
El sistema fiscal español combina un esquema progresivo en el impuesto sobre la renta -con tipos estatales que van desde el 9,5% hasta el 24,5%- con un importante peso de las cotizaciones sociales, a lo que se suma la capacidad de las comunidades autónomas para fijar sus propios tramos.
Cuando subir el sueldo no se nota
El informe pone además el foco en cómo funcionan los impuestos según el nivel de ingresos. En la mayoría de países de la OCDE, los sistemas fiscales reducen más la carga sobre los salarios más bajos gracias a deducciones y ayudas. Sin embargo, estos mecanismos apenas han cambiado en los niveles de renta media y alta, lo que concentra los ajustes en la parte baja.
Este diseño tiene efectos directos sobre el bolsillo de los trabajadores. A medida que suben los salarios desde los niveles más bajos, esas ayudas se reducen o desaparecen y la carga fiscal aumenta. En la práctica, esto hace que una subida de sueldo no siempre se traduzca en un aumento equivalente del dinero que recibe el trabajador, especialmente en los primeros tramos de ingresos
La OCDE confirma que la presión fiscal sobre el trabajo sigue siendo clave para entender cuánto dinero llega realmente al bolsillo de los trabajadores. En el caso español, esa carga se mantiene en niveles elevados en comparación con otros países y no solo encarece el empleo, sino que también limita la mejora efectiva de los salarios.

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Enlace de origen : Trabajar en España sale más caro que en la mayoría de países de la OCDE