La historia no se repite, pero rima, dicen que dijo Mark Twain, y a María Guardiola le ha tocado con Vox escribir un poema de … rima consonante, perfecta, total. La nueva presidenta de Extremadura repitió este miércoles investidura tres años después, con los 29 votos del PP y los 11 de su aliado, y repite también la presión asfixiante de un socio de Gobierno del que intentó zafarse en 2023, al que no le quedó más remedio que abrazar entonces sin ninguna gana, con el que rompió ruidosamente y con el que ahora ha firmado una paz difícil con una bomba llamada ‘prioridad nacional’ que amenaza con detonar en cualquier momento el nuevo Ejecutivo.
A Guardiola le tocó defender en su discurso de investidura, este martes y este miércoles, un acuerdo que le resulta como mínimo incómodo, por la prioridad nacional en el acceso a las ayudas sociales y la vivienda. «Mi Gobierno jamás va a incumplir la ley», quiso dejar claro Guardiola. Compatibilizar el cumplimiento de la ley con las exigencias crecientes de Vox será el nudo gordiano de la legislatura, toda vez que el partido de Santiago Abascal no muestra signos de aflojar. También en la investidura, el nuevo vicepresidente, Óscar Fernández, proclamó «con la boca llena» y «llamando a las cosas por su nombre» la prioridad nacional, que significa «que lo primero será lo nuestro y los nuestros».
«El PP y Vox tienen claros los límites del acuerdo firmado, y en ese marco todos debemos actuar con respeto, anteponiendo la causa que nos une a las discrepancias que nos puedan surgir. No voy a pedir perdón por gobernar con Vox», acotó también Guardiola, que se ciñó en sus intervenciones a una interpretación propia del contenido del pacto, que sin embargo, prevé nubarrones porque la influencia de Vox marcará la legislatura en Extremadura.
Lo avisó Fernández, en una sesión de investidura que por momentos pareció una clase de semántica, en busca del significado real de las palabras. «Los de aquí tendrán prioridad en el acceso a las oportunidades que desgraciadamente no dan para todos» a través de «medidas legales» que confirmarán que «es posible un cambio de rumbo, hacer las cosas de otra manera», recordó el vicepresidente, que lanzó una advertencia no demasiado velada: «Vox no apoyaría a una presidenta para que siguiera haciendo lo mismo».
Pero la tensión no será solo interna. En estos próximos cuatro años (la duración que establece el documento), la presidenta extremeña se enfrentará también al férreo marcaje del Gobierno central, como dejó claro la portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, que este miércoles en el Congreso acusó al PP de haberse convertido en un partido «anticonstitucional» por supuestamente atacar con el «pacto de la vergüenza» los artículos 13 y 14 de la Carta Magna, que consagran los derechos de los extranjeros y la igualdad de los españoles.
Resignación
Guardiola, una política moderada y con sensibilidad para los derechos sociales, ha encontrado en Vox un enemigo íntimo contra el que comenzó rebelándose y con el que luego estuvo condenada a entenderse. «Yo no puedo dejar entrar en gobiernos a aquellos que niegan la violencia machista», dijo el 20 de junio de 2023, menos de un mes antes de que, empujada por la dirección del PP, cediera ante Vox, que el 14 de julio la apoyó en su primera investidura como presidenta a cambio de la consejería de Gestión Forestal y Mundo Rural. «Mi palabra no es tan importante como el futuro de los extremeños», se resignó entonces, tras llegar al primer pacto con el partido de Abascal.
Igual que ahora, la inmigración fue un asunto central en el primer gobierno de Guardiola. En julio de 2024, Vox se salió de todos los ejecutivos autonómicos, también del extremeño, después de que el PP aceptara acoger a menores migrantes no acompañados. Y desde entonces, la legislatura fue dando tumbos hasta que la negativa de Vox a apoyar los presupuestos de 2026 forzó a Guardiola a convocar nuevas elecciones.
Sin embargo, el resultado de los comicios del 21 de diciembre no le permitió soltar amarras con Vox. Al contrario, y pese a conseguir Guardiola 29 escaños, el partido de derecha radical más que dobló su representación y pasó de cinco a 11, lo que ha acabado atando a la mandataria del PP pese a no tener una mayoría alternativa a su izquierda, con un PSOE en horas bajas.
Los cuatro meses casi exactos entre las elecciones y la investidura han estado marcados por la desconfianza entre el PP y Vox, pero también por la conciencia de las dos formaciones de que estaban obligadas a llegar a un acuerdo. «Los extremeños nos están mirando y lo que no merecen es que entremos en un círculo vicioso de enfrentamiento constante», afirmó en la investidura fallida del 4 de marzo. De esta manera, en el texto final, firmado el pasado jueves, Guardiola consigue salvar las políticas feministas y favorables al colectivo LGTBI, pero acepta la exigencia de Vox de preferencia de los españoles en el acceso a los servicios públicos. De su habilidad para gestionar el concepto de prioridad nacional dependerá el futuro de su Gobierno y probablemente, el suyo propio.

Soy William Abrego, me uní como ejecutivo de SEO y me abrí camino hasta el puesto de Gerente Asociado de Marketing Digital en 5 años en Prudour Pvt. Ltd. Tengo un conocimiento profundo de SEO en la página y fuera de la página, así como herramientas de marketing de contenido y diferentes estrategias de SEO para promover informes de investigación de mercado y monitorear el tráfico del sitio web, los resultados de búsqueda y el desarrollo de estrategias. Creo que soy el candidato adecuado para este perfil ya que tengo las habilidades y experiencia requeridas.
Enlace de origen : María Guardiola, investida: del 'no' a Vox a gestionar la 'prioridad nacional'

