«Si yo no estoy, ese hombre no está vivo. Los perros se lo comen». Alejandro recuerda como una pesadilla lo que vivió el pasado … martes. Lo hace un día después del ataque de cinco perros a un vecino, todavía sin haber dormido. «Cada vez que miro el carril, me viene la imagen de Moisés ensangrentado y los perros encima de él». En la senda de Los Garres, en Murcia, vecinos como él aseguran que al menos diez personas han sido atacadas por la misma manada de canes en los últimos tres años. El último, el del pasado martes, ha dejado a un hombre con heridas muy graves en el hospital, donde ha sido intervenido quirúrgicamente. Primero, hubo un primer ataque pasadas las nueve de la mañana en un camino de tierra que parte desde la senda hacia una zona de huertos, cerca del carril Colaches. La víctima, un hombre que circulaba en moto, fue derribada por varios perros.
«Lo tiraron de la moto y se le tiraron encima», explica Tomás, trabajador del taller. El hombre logró mantenerse a distancia utilizando una guadaña que llevaba consigo. «Se pudo medio defender, los iba apartando», añade.
Los gritos alertaron a varios trabajadores de un taller cercano. «Escuchamos ‘socorro’ y salimos corriendo», recuerda Tomás, uno de los empleados. Saltaron la valla con palos en la mano y consiguieron ahuyentar a los animales. El motorista sufrió lesiones por la caída, pero no fue necesario su traslado sanitario. Pero apenas unos minutos después, a unos cien metros, se produjo el segundo ataque. Moisés, de 56 años, trabajaba en el huerto familiar cuando escuchó los gritos del motorista. Salió en su dirección sin saber exactamente qué ocurría.
«Los perros cruzaron el azarbe de Tierra Roya y se fueron a por él», relata su hermana, José. El hombre cayó y perdió el conocimiento. «Se desmayó y se despertó con los perros mordiéndole». Otro vecino, Alejandro había escuchado primero los gritos del motorista y después otros, junto a su casa. «Salí y no lo encontraba. Hasta que lo vi», cuenta. La imagen se le ha quedado clavada en la retina. «Moisés estaba apoyado en un rastrillo, con los pantalones vaqueros destrozados, sangrando por la cabeza, la cara, las piernas, los glúteos… los perros estaban encima mordiéndole».
Según su testimonio, eran cinco animales, de tipo pastor, a los que ya conocía. Uno de ellos, un pastor belga, al que llama ‘el pintado’ por el color blanco y manchas marrones del pelaje, no retrocede. «Ese es el alfa», dice. Cogió un hierro y salió hacia ellos. Gritando, golpeando el suelo, persiguiéndolos. Volvió a por el herido. Intentó incorporarlo. Los perros regresaron. «¿Qué hago, lo dejo en el suelo o me voy a por ellos?», se pregunta, reconstruyendo ese tenso momento. Optó por lo segundo. «Si yo no estoy, ese hombre no está vivo». Cuando otros vecinos llegaron, Moisés apenas podía sostenerse. Tenía los vaqueros desgarrados. Sangraba por las piernas, los glúteos, la cabeza. Lo sentaron junto a un portillo de riego. «Sangraba mucho».
Moisés fue trasladado al hospital de la Arrixaca, donde fue intervenido. Su hermana detalla que tiene mordeduras en la cabeza, brazos, piernas… «pero lo peor está en los glúteos, con desgarro muscular en toda la zona». Los médicos valoran nuevas intervenciones y siguen pendientes de la evolución por el riesgo de infección.
«No es un hecho aislado»
Los vecinos insisten en que no se trata de un hecho aislado. «Llevan tres años atemorizando a la gente. A mí se me han intentado tirar varias veces, y conozco a más vecinos que han sido víctimas de ataques. El verano pasado se metieron incluso en el Instituto Severo Ochoa, menos mal que no había críos», sostiene Alejandro. José recuerda que es la segunda vez que atacan a su hermano y añade otros casos como el del cerdo vietnamita que fue devorado por los canes el verano pasado. El dueño del animal presenció la escena, que grabó en vídeo y subió a las redes sociales para denunciarlo. «Y antes, a mi padre, de 85 años, le mordieron en las piernas mientras caminaba por la huerta».
La hermana de la víctima recuerda que el veano pasado los canes mataron a un cerdo vitnamita en una finca
Algunos vecinos apuntan que el dueño de los animales vive en un chalet cercano, otros que están en una nave de la zona. La Policía Local localizó a dos de ellos en una finca próxima y técnicos de zoonosis están comprobando su documentación y la posible titularidad. Mientras tanto, quienes viven en estos caminos aseguran que la rutina ha cambiado. «Aquí cuando alguien grita socorro, ya sabes que es por los perros, no porque le estén atracando», concluye Alejandro.
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Identifican a los propietarios, que serán sometidos a una revisión
Los perros matan a un cerdo vietnamita en Los Garres, el año pasado.
Tras el incidente en la pedanía de Los Garres, se ha activado el protocolo en caso de mordeduras por parte del Ayuntamiento de Murcia, según explicaron este miércoles fuentes de la Concejalía de Bienestar Social, Familia y Salud, de la que dependen los servicios municipales de Zoonosis. En este sentido, explican a LA VERDAD que los animales han sido identificados gracias al microchip que portaban y que se ha contactado con sus propietarios. Tras eso, se les ha requerido a los mismos que acudan al Centro de Protección Animal de Murcia (Ceproamur), que se encuentra en las instalaciones del centro municipal de control de Zoonosis. Allí está previsto que se les lleve a cabo el seguimiento pertinente que establece ese protocolo, que debe realizarse bajo vigilancia veterinaria, aclaran fuentes de la Concejalía. En principio, no se contempla que los animales tengan que ser sacrificados.
Este centro dispone de un servicio veterinario presencial o de guardia localizada, «responsable de velar por la salud y el bienestar de los animales las 24 horas, así como un retén de guardia del personal de oficios», aclara el consistorio. Este departamento se encarga así de «garantizar el buen estado de los animales ingresados y la atención de situaciones de urgencia que puedan darse (animales sueltos en vía pública con peligro para el tráfico o para personas, animales abandonados, agresiones , etc.)».

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