El relato parecía escrito desde el mismo sorteo del calendario. Allá por agosto, cualquier predicción habría fijado el duelo de este domingo como una final … por luchas antagónicas. Un cuadro sumido en el barro de la permanencia; el otro, de lleno en la ambición por el ascenso. Y así será, solo que ambos protagonistas se han colado en una batalla que no era la suya. Desde las 12.00 horas, en el destierro de Can Dragó, el CE Europa y el Real Murcia vivirán el octavo episodio de un enfrentamiento entre dos clubes centenarios. Un sorprendente recién ascendido y un transatlántico decepcionante; dos realidades contrapuestas que comparten un nexo común que, pese a las pocas veces que se han visto, data de hace casi un siglo.
La sensación de menosprecio en el sentir grana por parte de la Liga Española no data del 2014, que también, sino que el mismo fútbol patrio nació con una suerte de pecado original para el Real Murcia. Cuando la Liga echó a andar en 1929, diez clubes abrieron la puerta de la nueva aristocracia de aquel protofútbol que todavía diferenciaba la Castilla Vieja de la Nueva. Entre ellos Athletic, Barcelona, Real Madrid… y el Club Esportiu Europa, claro, histórico del barrio de Gràcia, subcampeón copero en 1923 y miembro de aquel selecto club fundacional.
Mientras, el Real Murcia, campeón regional en diversas ocasiones y potencia emergente en su territorio, quedó fuera. Aquello se tomó como ‘una cacicada’ en la memoria del primer murcianismo, forjado entre victorias ante el Cartagena, el Albacete, el Hércules o los dos amistosos que le ganó al mismísimo Real Madrid y que metieron al club grana de lleno en un panorama nacional que, finalmente, le dio la espalda.
Antonio Alcázar, nacido en Torreagüera en 1902, fue el primer internacional murciano y jugó con el club escapulado en 1929
El capricho de aquella primera Liga quiso, además, que el Europa llevara un hilo murciano cosido a su camiseta: Antonio Alcázar Alonso, nacido en Torreagüera en 1902, había emigrado de niño a Barcelona y terminó convertido en uno de los nombres propios del club graciense. Fue el primer internacional absoluto con España nacido en la Región, con dos apariciones en junio de 1925, con sendos triunfos en la Europa de entreguerras ante la siempre neutral Suiza (3-0) y una Italia donde Benito Mussolini ya había marchado sobre Roma (0-1).
De vuelta a la redonda, los caminos del Europa y el Real Murcia han vivido más diferencias que encuentros desde entonces. El club catalán disfrutó tres años en Primera antes de despeñarse para no volver; el grana tuvo que esperar a la posguerra, en 1940, para alcanzar la élite, pero terminó por levantar una biografía loable como el ‘Rey de Segunda’. Aunque hace demasiado que la corona no reluce, y el domingo la historia llega del revés al octavo enfrentamiento oficial entre dos históricos que se cruzaron en los 30, los 60 y los 90, con un balance de cinco victorias granas por solo dos de los escapulados. Casi un siglo después de aquel mito fundacional, el Europa sueña con regresar al fútbol profesional mientras el Real Murcia pelea por no hundirse más. Quizá no hemos cambiado tanto.
Gazzaniga y Ekain, únicas bajas granas antes del vital duelo por la salvación en Barcelona
Todo el murcianismo andaba con un ojo puesto en la convocatoria de Curro Torres para viajar a Barcelona. La enfermería se había ido llenando poco a poco hasta llegar a los seis caídos en batalla, y en la tarde del sábado ofreció una de cal y otra de arena. Tras su lesión en la primera parte de la derrota contra el Antequera, el guardameta Gianfranco Gazzaniga no se ha terminado de recuperar de su luxación en el dedo anular de la mano izquierda, que continúa hinchado, sin la movilidad completa aún, y abre un nuevo camino para la titularidad de Diego Piñeiro, que será de la partida en Can Dragó.
Pero el parte médico previo al duelo de este domingo a las 12.00 horas guardaba una sorpresa. El mediapunta Ekain Zenitagoia, un hombre que ha perdido toda cota de protagonismo con Curro Torres, tampoco viaja a Barcelona, con molestias en una de sus rodillas que sigue pendiente de más pruebas para determinar el alcance de la lesión.
Hasta ahí las malas noticias. Porque el resto de jugadores que corrían el riesgo de caerse de un duelo vital por la salvación estarán en Can Dragó. El central Óscar Gil y el extremo Joel Jorquera, dos bajas sensibles que el Murcia acusó en la derrota del pasado viernes, se han recuperado a tiempo de las sendas contusiones que sufrían, el primero en el cuádriceps y el segundo en el gemelo. Queda por ver si serán de la partida.
Menos dudas cabía con la vuelta de Isi Gómez tras parar una semana por las molestias en el tobillo derecho, pero el regreso más esperado, sin lugar a dudas, es el de Héctor Pérez. Más de tres meses después de caer lesionado en el isquio contra el Hércules, y de una recaída en la semana previa al derbi, el central de Elda regresa a una convocatoria del cuadro grana tras completar dos semanas de trabajo con el grupo.

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Enlace de origen : El viejo agravio que une al Europa y el Real Murcia en el exilio de Can Dragó