El Cartagena de Iñigo Vélez se parece a una novela de Fernando Aramburu. Ni te sorprende ni te acelera el corazón. No te sumerge en … un viaje apasionante, en el que te comes la vida a bocados y cada minuto pasa algo nuevo. Pero te resulta convincente y placentero. Ves ganar al Efesé del entrenador vitoriano y te queda un sabor agradable. Es una sensación de dulce bienestar, sobre todo si ya tienes unos años y sabes que en el fútbol, como en la vida, la felicidad completa es inalcanzable y después de un subidón suele venir una caída. No sé si Iñigo habrá leído ‘Patria’, ‘Maite’ o ‘Hijos de la fábula’. Desconozco si le gusta el estilo de su paisano Aramburu, pero lo que transmite su equipo se parece mucho al poso que dejan las novelas del escritor donostiarra. De menos a más, sin grandes adornos ni exagerados ornatos, te acaban conquistando.
El Cartagena de Iñigo Vélez se parece al Cartagonova de Txutxi Aranguren. Ni te enamora ni te divierte especialmente. No acudes al campo pensando en que verás muchos goles y grandes jugadas. Pero te alegra y te conmueve. Porque compite como si cada pelota dividida fuera la última y cada jugador hace lo que corresponde en cada lance. No sé si Iñigo sabe quién fue Aranguren y qué supuso para un par de generaciones de aficionados albinegros, pero sería maravilloso que lo que él no pudo conseguir en la fatídica noche del Cordobazo lo pudiera lograr 27 años después un técnico que también jugó en el Athletic y, en su momento, llegó a Cartagena de rebote. Como Iñigo.
FC Cartagena
Lucho García; Perejón, Imanol Baz, Aridane, NilJiménez (Nacho, 74); Fidalgo (Larrea, 74), De Blasis; Willy Chatiliez (Luismi Redondo, 55), Yanis Rahmani, Kevin (Benito Ramírez, 87): y Chiki (Alfredo Ortuño, 87).
1
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0
Nàstic de Tarragona
Rebollo; Camus (Santos, 63), Pujol, Hugo Pérez (Alcalá, 77), Moi Delgado (Zoilo, 77); Gelardo, Montalvo; Pau Martínez (Juanda, 63), Jardí, Álex Jiménez; y Marcos Baselga (Cedric, 86).
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Gol:
1-0, De Blasis (minuto 91). -
Árbitro:
Juan Manuel Gordillo Escamilla (valenciano). Amarillas a los locales Chiki e Imanol Baz; y al visitante Montalvo. -
El estadio:
Cartagonova. 5.547 espectadores.
En el fútbol, como en la vida, parece que siempre tienes ganas de comerte el mundo y convertir cada partido en una final, pero el paso de los años te enseña que no es necesario volverte loco cada cinco minutos. Un poco de pausa también te provoca placer. A veces, la felicidad está en una tarde lluviosa de sábado viendo una película romántica de final cantado, sin otra pretensión que pasar el rato devorando un bol de palomitas. A veces, en el fútbol, la felicidad está en un simple 1-0. Sin alardes ni estridencias. De 1-0 en 1-0 también se hace camino. Que se lo digan a Iñigo Vélez, que de este modo tiene a todo el cartagenerismo creyendo que lo imposible todavía es posible. Tras sumar 24 puntos de los últimos 36, el ‘playoff’ está a un solo punto. Y quedan doce por disputarse.
Tuvo un final épico un partido que no había sido gran cosa. No pasan demasiadas cosas en los encuentros de este Cartagena. La portería de Lucho García casi siempre se queda a cero. Esa es la máxima de un Iñigo Vélez que no quiere asumir riesgos y que es plenamente consciente de los problemas de su equipo para marcar goles. Por eso, lo primero es defender bien y no encajar. Y luego, a ver qué pasa arriba. Lo dicho: suceden pocas cosas porque al Cartagena le falta talento y no tiene ningún delantero diferencial. Pero eso no parece importarle a un equipo que se ha especializado en hacer largos los partidos, controlar los detalles desde el primer minuto hasta el último y golpear cuando puede. Y así, cuando ya pocos lo esperaban, entra en el último mes de la liga regular dependiendo de sí mismo para jugar la promoción de ascenso.
Siempre De Blasis
Tiene fe el Cartagena. Se lo cree e insiste. No se guarda nada el equipo de Iñigo Vélez. Este domingo lo pasó mal en la primera media hora, donde estuvo peor que el Nàstic y no se acercó a la meta defendida por Rebollo. Pero se animó en el tramo final del primer periodo y la sensación que todo el mundo tuvo en el estadio es que todo lo que ocurriera en el segundo tiempo dependería del acierto del conjunto local. Y eso es lo que terminó sucediendo. Tras el paso por los vestuarios solo hubo un equipo en el terreno de juego, un Efesé que picó piedra hasta encontrar una veta de oro en forma de tres puntos muy necesarios. Y muy justos.
Acertó Iñigo Vélez y apareció Pablo de Blasis. El entrenador, tal vez demasiado tarde, metió a Benito Ramírez y Alfredo Ortuño cuando el partido moría. Era el minuto 87. Kevin y Chiki habían batallado mucho, pero no encontraban la fórmula del gol. El primero no centraba al sitio y el segundo no remataba donde tocaba. Se lo dejaron todo, pero ya no podían aportar nada. Benito Ramírez, recién salido de lesión y lejos de su mejor nivel, tiene un guante en la izquierda y la situación requería la salida al campo de un buen centrador y un buen rematador.
Así, Iñigo puso a Benito y Ortuño en el campo, con muy poco tiempo ya por delante. Y en el primer balón que colgó el canario llegó el premio. El rematador fue inesperado. Pablo de Blasis, viniendo desde atrás, pegó un frentazo a la pelota y volvió loca a la grada. El Chiquito, que volvió en verano en contra de la opinión de Belmonte y Breis, se ha convertido en la pegatina que lo une todo en este Cartagena en crisis. Es una garantía en el terreno de juego y tira del carro en el vestuario. Su vuelta era casi un suicidio para él, pero su manera de entender el fútbol está haciendo que lo imposible parezca posible. Se lo cree De Blasis. Y si lo hace él a sus 38 años, ¿cómo no van a seguirle con fe ciega todos sus compañeros?
Hubo épica en este triunfo, porque el gol llegó en el minuto 91, ante un Nàstic encerrado y que había llegado vivo al tiempo añadido gracias a dos paradas espectaculares de su portero Rebollo, que negó el tanto a Yanis y a Aridane. Y también por la poca pegada de Luismi Redondo y Chiki, que perdonaron cuando lo tenían todo para marcar. También hubo suspense, ya que el árbitro, el valenciano Gordillo Escamilla, revisó dos veces seguidas el tanto de De Blasis, que era completamente legal.
Inexplicable estar cuatro minutos viendo en la pantalla algo que en 15 segundos estaba más que visto. Esto hizo, además, que el encuentro se fuera al minuto 101, pero el Nàstic no generó peligro, más allá de dos saques de esquina que los locales defendieron de manera exquisita. Hubo fiesta cuando ya parecía que habría disgusto. Y gordo. Vive en el alambre el Cartagena, pero vive. De 1-0 en 1-0 también se llega al ‘playoff’. El fútbol, como la vida, también se disfruta a sorbos pequeñitos.

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Enlace de origen : De Blasis mantiene con vida al Cartagena en la pelea por el 'playoff'