
«¡Soy peligrosísimo hablando de Carmen Conde, es mi tema favorito, lo que más me gusta del mundo!», afirma Fran Garcerá (Puerto de Sagunto, Valencia, … 1988). Si exceptuamos al catedrático emérito de la Universidad de Murcia Francisco Javier Díez de Revenga (Murcia, 1946), ‘sancta sanctorum’ de los estudios sobre los poetas de la Generación del 27, Garcerá es una de las personas que mejor conoce la inagotable producción literaria de Carmen Conde (Cartagena, 1907-Madrid, 1996), la escritora española más influyente del siglo XX. Y mucho lo ha aprendido estos años junto a Cari Fernández, técnico del Patronato Carmen Conde-Antonio Oliver, quien lleva más de 30 años al cuidado del legado de esta peculiar pareja de escritores cartageneros.
Garcerá, también autor de poemarios como ‘El escozor y la sal’, ‘Rotura’ y ‘Egwyddor’, es el invitado del Aula de Cultura de LA VERDAD el próximo martes 12 de mayo, a las 19 horas, en la Fundación Cajamurcia (Gran Vía, 23, Murcia), en una sesión abierta al público en la que compartirá con los lectores su pasión por la autora en el trigésimo aniversario del fallecimiento. Fue, además de ganadora del Premio Nacional de Poesía Joven, la primera mujer en entrar con pleno derecho en la Real Academia Española. Doctor en Estudios Hispánicos por la Universitat de València, como investigador Garcerá es autor de ediciones científicas de las obras de Margarita Ferreras, Mercedes Pinto, Concha Méndez, María Cegarra Salcedo, Carmen Conde, Concha Espina, Josefina de la Torre, Pilar de Valderrama, Amalia Domingo Soler, Eladia Bautista y Patier, Dolores Catarineu, Josefina Romo Arregui, Concha de Marco, María Teresa Cervantes, Concha Méndez o María Dolores de Pablos, entre otras.
Además, es el impulsor de una estrategia divulgadora muy ambiciosa para explicar a lectores del siglo XXI quién fue Carmen Conde, pues está detrás de la mayoría de ediciones publicadas en los últimos años. Junto a Cari Fernández hizo posible la trilogía documental sobre Carmen Conde y Amanda Junquera: ‘Poemas a Amanda. Epistolario’ (1936-1978) y ‘Teatro’ (Torremozas, 2021), y el ‘Epistolario’ (1944-1986) entre Conde, Amanda Junquera, Alfonsa de la Torre y Josefina Romo Arregui (2022).
Coincidiendo con la llegada hace 30 años a Cartagena de su invaluable legado, este 2026 una veintena de centros educativos de Cartagena y de municipios cercanos han recibido charlas sobre Carmen Conde, y todavía pueden sumarse aquellos centros que así lo deseen. Entidades culturales de Málaga, Manzanares, Tudanca y Madrid, entre otras, han solicitado al Patronato estos encuentros.
–La figura de Carmen Conde vive un tiempo de oro, si tenemos en cuenta que a lo largo de 2026 se publicarán cuatro epistolarios: por un lado, la correspondencia de Conde, Antonio Oliver y Raimundo de los Reyes, que aparecerá de la mano de la Real Academia Alfonso X el Sabio bajo la edición de María Victoria Martín González; y, por otro, los epistolarios de Carmen Conde con las autoras Clemencia Miró, Angelina Gatell y Trina Mercader, en Ediciones Torremozas bajo la edición de Cari Fernández, Fran Garcerá y Maru Álava.
-Carmen Conde está hoy publicada por bastantes editoriales, como la Fundación Banco Santander, Lastura, Torremozas o incluso Planeta, que hará una reedición de un poemario ‘Mientras los hombres mueren’ (1953), que escribió entre 1937 y 1938, es decir, durante la guerra civil. Este es el único poemario de carácter testimonial escrito por una autora, además durante los bombardeos de la aviación fascista sobre la ciudad de Valencia, y narra los niños explotados, el sufrimiento de las mujeres en guerra… Uno de los poemas, ‘Mi hermano está hecho pavesa’, lo publicó en Murcia, en LA VERDAD [el periódico fue incautado en 1936 y se cambió el nombre de la cabecera por Nuestra lucha : portavoz de la Unidad Obrera], y es parte del libro ‘Mientras los hombres mueren’, que se reedita con motivo del 90 aniversario de la guerra civil. Por el 30 aniversario de la muerte hay mucho interés, y uno de esos poemas, de hecho, ya forma parte de las lecturas obligatorias de la Comunidad Valenciana para la PAU. Ojalá que en la Región de Murcia también logremos que se incluya, estamos en ello.
–Torremozas es la editorial que más se ha preocupado por rescatarla.
-Sí, Torremozas nunca jamás nos ha dicho que no a un libro nuevo sobre Carmen Conde. Ya sucedía con Luzmaría Jiménez Faro, y hoy con su hija, la actual directora, Marta Porpetta. Sabe quién es Carmen Conde y sabe que todo alrededor de ella es bueno. Entre Carmen y Luzmaría se estableció una relación entrañable. Carmen confió tanto en el nacimiento de Torremozas en los años 80, era la primera editorial especializada en escritoras. Hasta el punto de que le dio un poemario que había guardado durante 50 años, ‘Derramen su sangre las sombras’, que escribe a raíz del nacimiento de su hija muerta, María del Mar. Se lo dio a Luzmaría y apostó por Torremozas. El primer ordenador de la editorial, de hecho, es un regalo de Carmen, ya aquejada por Alzhéimer no se manejaba bien con él y acabó regalándoselo a Luzmaría. Cómo será la cosa que la apuesta editorial más fuerte de Torremozas este 2026 es la publicación de tres epistolarios inéditos de Carmen Conde: el de Angelina Gatell, en el que abarcamos la posguerra, sobre todo; con Clemencia Miró, muy amiga de Carmen, que comprende la Edad de Plata y el principio de la posguerra, e incluye el guion de un documental inédito sobre las manos, que nunca publicaron; y el tercero es con Trina Mercader, autora que vivió en el Protectorado Español de Marruecos, y ahí vamos a ver toda la red de Carmen con el Protectorado. Carmen Conde vive en Melilla entre 1914 y 1920, y siempre estuvo ligada a esta zona. En la década de los 50 ella publicó sus memorias de infancia en Marruecos. Ya en los 80 las reeditó y se publicaron como memorias de infancia en Melilla.
–Antes de su fascinación por Carmen Conde, ¿a quién admiraba?
-Podía haber sentido fascinación por muchas otras autoras, por Ernestina de Champourcín, por Rosa Chacel, por Concha Méndez, por Margarita Ferreras, o por María Zambrano o María de Maeztu… Yo estoy fascinado por las escritoras de la Edad de Plata. Pero una cosa distinta es Carmen Conde. No es fascinación lo que siento por ella, sino auténtica devoción. Es que hizo tanto, ¡TANTO! Es tan amplia su red, hizo tantas relaciones, es uno de los núcleos gigantes de su época, de la Edad de Plata y de la Posguerra, porque al final caer en Carmen Conde es caer en toda la intelectualidad del siglo XX: Gabriela Mistral, Juan Ramón Jiménez, Miguel Hernández, Rubén Darío, Vicente Aleixandre… Lo guardó todo, y por eso hoy tenemos el testimonio de tantas cosas que tenemos, porque tenemos el relato de su vida sin ella. Podemos reconstruir su vida a través de toda la documentación que nos legó. Estoy fascinado por la Carmen Conde humana, con sus pasiones, sus errores y su retenerse. Era una persona que se retenía, ciertamente. Y no hay ninguna escritora tan potente como ella.
–Los investigadores condianos pueden publicar hoy partes del legado inédito de Carmen Conde por un hecho sencillo: porque todo lo guardó.
-Sí, eso es algo en lo que insiste siempre Francisco Javier Díez de Revenga, y otros investigadores como María Victoria Martín González y Cari Fernández. Se ha podido publicar parte de su correspondencia y obra literaria inédita porque Carmen Conde guardó para la sociedad todo eso. Si no hubiera querido, lo hubiera destruido.
–¿Qué es lo últimísimo que ha descubierto de Carmen Conde?
-El archivo está completamente descrito, catalogado e inventariado. Pero vamos avanzando en la descripción de algunas piezas, y conociendo cosas nuevas. Lo último que me ha sorprendido han sido dos cosas. Me pidieron un artículo sobre Carmen Conde y María del Mar, su hija, que me ha servido para la introducción de la reedición del libro que le dedica, y he descubierto el inmenso dolor a través del silencio. Igual que lo guardó todo, Carmen lo escribió todo. En sus agendas, a modo de diario, lo apunta todo. Y sobre María del Mar hay un silencio abismal que a mí me sobrecogió. Por ejemplo, no hay casi nada sobre ella en la correspondencia, y tenemos 36.000 cartas. El nacimiento de su hija muerta fue el mayor dolor de su vida, lo más horrible que le ocurrió, y jamás pudo reponerse de este trance tan doloroso. Todo viene por cómo ella lo silencia. Ella da a luz el 11 de octubre de 1933. Y María del Mar nace muerta. Ella se niega a tener más hijos. Cambia su relación con Antonio Oliver y pasa a verlo como a un hijo. En una carta que le envía la futura Premio Cervantes y poeta cubana Dulce María Loynaz, ella sabía de esto y se da cuenta de lo delicado del tema. En muchos 11 de octubre en sus agendas Carmen Conde escribe la edad que tendría María del Mar: ahora 25, ahora 33… en otra pone «hoy estoy en el Mar Menor, ante este insondable mar que me arrancó tanto». Cuando publica ‘Júbilos’ en Sudeste, que se imprime en los talleres de LA VERDAD, lo dedica a María del Mar, que se fue a bordo de su nombre. Es un dolor tan arrasante que hasta yo tuve que dejar por momentos de leerla.
Símbolo de muchas luchas
–Ahora se revisa todo con nuevas perspectivas. La figura de Carmen Conde se sube a todos los caballos, no queda al margen de ninguna batalla, ella vale para explicarlo todo.
-Carmen Conde sirve para hablar de la guerra civil, de la sexualidad porque ella no era heteronormativa, nunca se definió con ninguna etiqueta, aunque la persona que más amó del mundo se llama Amanda Junquera, y del feminismo, aunque ella decía que no era feminista de pancarta y de manifestación, pero sí se dedicó toda su vida a reivindicar la obra de sus contemporáneas y a publicarlas en antologías, artículos, en la radio… Un poeta canario maravilloso, y gran amigo y familia, Daniel María, dijo una vez que Carmen Conde era una abeja reina. Y no la puede describir mejor que con eso, porque fue una abeja reina en una colmena enorme. Esas redes que tejía no eran para beneficio propio solo, sino para beneficio de las demás y de los demás, porque ayudó a muchos autores. Carmen Conde estuvo muchos años sin ir a Cartagena, por la oposición de ciertos sectores, y siempre llevó a Cartagena por bandera. Yo espero que este 30 aniversario del fallecimiento de Carmen Conde, el centenario de la Generación del 27 a la que pertenecieron tanto Carmen como Antonio Oliver, y en 2028 el 50 aniversario de la elección de la primera académica de la RAE sirvan para que su ciudad la ame. Yo quiero que Cartagena ame a Carmen Conde, porque se la ama en todos los sitios, y en Cartagena no se la ha querido lo suficiente porque siguen pesando ciertas historias sobre ella, que no son ciertas. Toda la recuperación que estamos haciendo, y el impresionante curso de María Victoria Martín González en la UPCT, tiene que servir para conseguir eso.
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«Era muy consciente de lo que estaba guardando»
–¿Cuando muere Carmen Conde, la sociedad de 1996 es consciente de que ha muerto una gran escritora? Porque ella ya se sabía en la historia pero, ¿lo sabían los españoles?
-Carmen Conde tuvo la suerte de ganar el primer Premio Nacional de Poesía [en 1967 por ‘Obra poética’ (1929-1966), en la categoría de Poesía, y en 1987 por ‘Canciones de nana y desvelo’, en la categoría de Literatura Infantil y Juvenil], y de ser elegida la primera mujer académica de número de la RAE. Eso hizo que tuviera una atención pública que otras autoras no tuvieron, absolutamente. Yo creo que a partir de ese momento hay una admiración popular hacia ella. En las ferias del libro la gente se acercaba masivamente a ella. Tenemos fotos de esos actos. Cuando muere sale en todos los medios. Pero esta dimensión que yo percibo en ella tan grande, pienso que no la tuvo entonces, aunque se sabía. Pero no se podía consultar entonces su archivo. Ella era consciente de lo que estaba guardando, sabía que era historia para nosotros.
–Ese archivo es una mina infinita.
-El mayor mérito de Carmen Conde es haberlo guardado absolutamente todo. Que seamos el archivo público más grande de una escritora en España, en Europa y, hasta donde tenemos conocimiento, en América, te habla de la propia consideración que tenía ella de sí misma, y de las relaciones que mantenía. Hasta que no falleció y el archivo llegó a Cartagena, y comenzó el proceso técnico para ponerlo a disposición de todos los usuarios, que es el gran trabajo que Cari Fernández ha hecho durante estos 30 años, no se supo realmente lo que había ahí. Que a otras compañeras suyas de generación, o de generaciones posteriores, no se las pueda reivindicar hoy es porque sus archivos no se han conservado de igual forma.

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Enlace de origen : Fran Garcerá: «Me fascina la Carmen Conde humana, con sus pasiones, sus errores... y con su retenerse»