Las luces de neón se apagan, la bola deja de girar , los altavoces están desconectados y el DJ recoge la mesa de mezclas. En Ibiza, … templo de las noches infinitas y la música hasta el amanecer, acabó la fiesta para el Cartagena. Al equipo no le alcanzan las fuerzas, tampoco le acompaña la fortuna y salvo milagro la temporada finalizó anoche tras un intento de quiero y no puedo en Can Misses. Los albinegros siguen a solo 1 punto de la quinta plaza pero necesitan que se alineen los planetas: hay que ganar al Betis B y esperar que el Europa no lo haga frente a un Ibiza que ayer dejó sellada la salvación sin apretar demasiado.
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FC Cartagena
Paradowski; Medina, Iago indias, Kembo, Arnau Solá; Mazeya (Svensson, 67), Theo Valls (Monju, 90), David García, Fran Castillo; Davo (Del Pozo, 67), Eslava (Bebe, 82).
Lucho García; Dani Perejón, Imanol Baz, Aridane (Eneko Ebro, 45), Nil Jiménez (Benito Ramírez, 64); Larrea (Edgar Alcañiz, 70), De Blasis; Rahmani, Luismi, Nacho Martínez; Ortuño.
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Goles:
1-0, Theo Valls (minuto 3).2-0, Javi Eslava (10′). 1-2, Luismi (36). 3-1, Bebe (90+). -
Árbitro:
Cueto Amigo (leonés). Amarilla a los locales Kembo; y a los visitantes Nacho Martínez. -
Incidencias:
Unos dos mil espectadores en el Palladium Can Misses de Ibiza, un centenar de ellos procedentes de Cartagena.
Es un milagro que la temporada no haya terminado del todo para el Cartagena. Este equipo sufre desde el primer día penurias con agua fría en la ciudad deportiva, tiene un circo montado alrededor del palco y vive rodeado de facturas sin pagar, además de atrasos en las nóminas desde hace meses. A todo lo extradeportivo tenemos que añadirle los problemas de raíz que habitan en el vestuario: el problema con el gol es terrible, se han escapado muchos trenes por este motivo y quizá, cuando todo acabe, cuando toque reflexionar, se echen en falta tantas ocasiones desperdiciadas y tanta mirilla desajustada. En esta recta final del curso, además, ni siquiera han acompañado ni la fiabilidad defensiva ni tampoco algo de tregua en el parte de bajas.
En Can Misses, en la penúltima parada de la temporada, el Cartagena compareció en bermudas. Es cierto que las temperaturas empiezan asubir, la manga larga sobra y los días son más largos, pero conviene salir abrigado y por unas cosas o por otras no hay manera porque todo son problemas en el día a día. El equipo viajó con 7 lesionados y solo 16 jugadores de campo: uno de ellos (Benito Ramírez) entre algodones, otro (Caye) del filial, dos (Ander Martín y Eneko Ebro) que cuentan poco o nada y hasta un delantero (Alfredo Ortuño) por una inexplicable razón se divorció a lo grande con el gol y lleva dos años sin dar señales del ariete que una vez fue pero nunca más volvió.
El colmo para el Cartagena fue doble en Ibiza. En un partido a todo o nada, de enfermería o puerta grande, vimos cómo el equipo llegó con las fuerzas ya muy justas, jugando con más corazón que cabeza y a base de arreones para agarrarse a un clavo ardiendo. Ya eran justos los efectivos para completar los cinco cambios que encima, en plena guerra, en plena faena de remar a contracorriente, por el camino se lesionaron Aridane Hernández, Pablo Larrea y Nil Jiménez. El Cartagena terminó el partido a las bravas, a la desesperada, con laterales haciendo de extremos, el veterano Nacho Martínez haciendo un maratón y a De Blasis tratando de emular su gol al Nàstic de Tarragona en busca de un empate que pr mucho que se buscó no hubo manera de que llegara.
El Cartagena se enfrentó a ese escenario de matar o morir porque además de todos los problemas que se fue encontrando por el camino en forma de lesión protagonizó la peor medio hora de toda la era Iñigo Vélez. Los albinegros se jugaban la temporada en Can Misses y la realidad es que si uno ve repetidos los primeros quince minutos no sabe si esto era o no cierto. El equipo, como en Algeciras, fue un manojo de nervios, fue incapaz de elaborar dos pases seguidos y salió con una caraja importante, impropia de una cita a vida o muerte.
Así, asistimos a una versión nada potable de Lucho García. El portero colombiano que acumuló varias porterías a cero durante los últimos meses pudo hacer más en los dos goles del Ibiza en los primeros diez minutos. En el minuto 3 , por ejemplo, Theo Valls tuvo tiempo de controlar, tomarse un café, acomodarse el cuerpo y lanzar un zurdazo raso fuera del área que no alcanzño a despejar el guardameta. Muy fácil, en el minuto 10, pusoun centro al corazón del área el propio Valls para que lo rematara Javi Eslava. Con pasmosa facilidad, el Ibiza se encontró con el 2-0. Pudo ser bastante peor para un Efesé grogui, que aturdido y en la lona no encajño el 3-0 de milagro: el mismo Eslava aprovechño los espacios de la resquebrajada defensa para batirse delante de Lucho García y estrellar el balón en el larguero. Eso ya hubiera sido directamente bajar la persiana del partido.
Afortunadamente, pasó oleaje, llegó la calma y alguien en el Cartagena decidió pulsar el botón de resetear para e,pezar de nuevo. Ya al equipo no le quedaba más remedio que volcarse y protagonizó quince minutos finales, antes del descanso, realmente bueno. Fue una reacción que primero permitió empatar por mediación de un Luismi Redondo que desapareció un tiempo y parece que se ha enchufado. Nunca es tarde, en cualquier caso. Lo lógico, lo normal, es que hubiera llegado el premio del 2-2. Pero el cañonazo de Nacho Martínez se estrelló en el palo, Paradowski hizo el partido de su vida delante de Rahmani e inexplicamente Ortuño lanzó a las nuebes un cabezazo al segund palo, completamente solo, en una de as tantas ocasiones que en un pasado no tan lejaono era capaz de encufar. Hoy por hoy está negado y ya se le ha acabado la temporada.
Mira que lo intentó el Cartagena. Las tuvo de todos los colores. Tras el asueto, el asedio fue mayor. Rahmani estrelló otro balón en la madera y Paradowski evitó que De Blasis repitira el gol contra el Nàstic de Tarragona tras otro servicio exquisito de Benito Ramírez. Además, hasta el FVS hizo acto de presencia para amargar la noche: una mano clarísima de Unai Median dentro del área fue interpretada por el árbitro como involuntaria, al tenerla pegada al cuero. Nada nuevo bajo el sol en Can Misses, donde el Efesé no solo ha sido incapaz de perder, sino donde ha vivido otros episodios arbitrales de traca. Especialmente movido fue el de 2022 con el onubnese Quintero González, que señaló dos penaltis vía VAR y le dijo «os jodéis» a los futbolistas albinegros, como denunció y juró hasta por sus hijos un Luis Carrión al que no le sirvió de nada ponerse de frente con el colectivo arbitral.
La única lectura positiva, una vez ya todo resuelto cuando Bebé aprovechóuna contra para el 3-1, es que el Europa también perdió en Tarragona. Esto significa que todo sigue igual, nada cambia y el Cartagena a´n tiene una mínima posibilidad de alcanzar la quinta plaza y jugarse la fase de ascneso. La semana que viene le tiene que ganar al Betis B en el Cartagonova y esperar que los catalanes no le ganen aun cuadro ibicenco que tras la actuación de anoche llegará a Can Dragó salvado y sin nada en juego.

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Enlace de origen : Al FC Cartagena le queda una bala para el 'playoff'