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La clásica escena de película policíaca en la que el delincuente se mete en un frondoso maizal para eludir a los agentes ya no resulta tan creíble como antaño. Puede dar fe de ello el protagonista de la operación ‘Litri’, un acusado de numerosos robos en viviendas que consiguió eludir a la justicia durante un año cobijándose en una remota finca rural de Cieza. Al verse descubierto por la Guardia Civil, el escurridizo delincuente se dio a la fuga a través de los campos, confiado en que los cultivos entorpecerían la persecución. Lo que no sabía es que, mientras atravesaba hileras de melocotoneros a la carrera, el equipo de drones de la Benemérita seguía su trayectoria desde el cielo e informaba de su ubicación en tiempo real a los agentes que, tras una larga y fatigosa persecución que estaba perdida de antemano, lograron darle caza.
El vídeo de este operativo, que se hizo viral en redes sociales tras su publicación el pasado mes de noviembre, es una buena demostración del potencial de los últimos modelos de aeronaves no tripuladas para asistir a las fuerzas de seguridad de maneras que hace unos años parecían cosa de ciencia ficción. Precisamente la Guardia Civil de la Región de Murcia fue pionera en el uso de esta tecnología, formando en julio de 2019 un equipo especializado liderado por el cabo Velasco, apenas unos meses después de la aprobación de la primera normativa técnica que regulaba el uso de drones en el Cuerpo.
Los agentes al mando de estos dispositivos cuentan, además de con la formación civil requerida por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), con un entrenamiento específico que los capacita para operar en áreas de mayor riesgo y complejidad. De hecho, la Benemérita fue el primer organismo público de España en constituirse como entidad designada, lo que le permite formar a los pilotos en los más altos estándares de seguridad de forma autónoma, sin la intervención de organismos externos.
Según detalla Velasco, los miembros del equipo de drones trabajan por parejas. Un operador directo está equipado con un mando con pantalla que muestra lo que ‘ve’ la aeronave, mientras que un segundo agente de apoyo permanece más pendiente del entorno y le avisa de posibles complicaciones, como farolas o cables de alta tensión. Todos ellos cuentan con una amplia experiencia en el manejo de estos aparatos y destacan por su «alto nivel de adiestramiento y destreza».
Estos ‘agentes del cielo’ están disponibles las 24 horas del día y tienen capacidad para desempeñar un amplio abanico de funciones en cualquier punto de la Región de Murcia. Como en la citada detención en Cieza, pueden ejercer de vigilantes aéreos en casos de intentos de fuga de personas con órdenes de detención, pero también realizar varios trabajos de seguridad ciudadana -como control de aglomeraciones en eventos multitudinarios-, transmitir a la cadena de mando imágenes en directo durante una operación en curso para facilitar la toma de decisiones y rastrear grandes cantidades de terreno o llegar hasta zonas remotas, incluso en la oscuridad de la noche, para localizar personas.
Parte de los medios del equipo de drones de la Guardia Civil de la Región de Murcia.
(I.R.)
Drones punteros
La versatilidad de estos ‘pájaros’ de plástico y aluminio es enorme, tanto como sus capacidades técnicas. Velasco explica que los drones con los que cuenta el Cuerpo son modelos específicamente diseñados para los sectores profesionales de la seguridad, muy por encima de los que se comercializan a nivel ‘hobby’. Los más punteros, pertenecientes a la serie Enterprise de la marca china DJI, el principal fabricante del sector, están valorados en unos 8.000 euros y ofrecen una mayor resistencia a las condiciones climáticas, sistemas de detección de obstáculos, focos, luces estroboscópicas y cámaras de alta resolución con características avanzadas, como visión nocturna y térmica, así como un asombroso zoom que permite obtener imágenes muy detalladas de objetos lejanos. El propio Velasco muestra a LA VERDAD, durante un vuelo de prueba, cómo obtiene un perfecto primer plano del campanario de la Catedral de Murcia desde las instalaciones de la Comandancia, situada a un kilómetro y medio de distancia, aproximadamente.
Según el cabo, los drones de la Guardia Civil también cuentan con más autonomía que los modelos comerciales -alrededor de 30 minutos de vuelo-, aunque reconoce que este factor «sigue siendo su talón de Aquiles». Para compensarlo, los agentes portan consigo numerosas baterías extraíbles de refuerzo, que permiten extender el tiempo de uso durante varias horas, algo crucial en el caso de prolongadas búsquedas de desaparecidos.
Fue el caso del exitoso rescate, en junio de 2024, de un anciano con alzhéimer que se perdió en el Valle de Ricote. El uso de drones fue esencial para ‘peinar’ a vista de pájaro una vasta extensión de terreno montañoso en plena noche, hasta dar con su paradero en el fondo de un barranco de difícil acceso. «Con la cámara térmica puedes ver hasta los conejos, así que el cuerpo de una persona lo puedes encontrar con facilidad, si no está muy escondido», asegura Velasco. Además, un altavoz instalado en la aeronave permitió a los agentes hablarle desde la distancia al hombre, que se encontraba desorientado y asustado. En su caso, al ser de origen holandés, no se le pudo dar instrucciones precisas, pero escuchar la voz del operador sirvió para tranquilizarlo y darle a entender que la ayuda estaba en camino.
La visión térmica también resulta de gran utilidad para localizar invernaderos de marihuana ocultos en el interior de viviendas. Este tipo de plantaciones suelen estar equipadas con focos y sistemas de calefacción de gran consumo energético, lo que provoca un rastro de calor que los ‘ojos’ de los drones de la Guardia Civil captan perfectamente como una superficie resaltada en color rojo vivo. Cuanto mayor es el cultivo, más evidente es su huella de temperatura, lo que ha permitido a la Benemérita hallar enormes cantidades de droga en los últimos años. Operaciones como ‘Grumbu’, en Torre Pacheco, o ‘Macetos’, en San Javier, por citar dos de las más importantes, se saldaron con la incautación combinada de unas 3.000 plantas de marihuana en distintas fases de crecimiento y más de 40 kilos de cogollos. Además, en el segundo caso, la intervención del equipo de drones volvió a resultar crucial para ‘cazar’ a unos cuidadores de droga que, al verse descubiertos, emprendieron una huida desesperada saltando tapias con envidiable agilidad.
Tecnología ‘antidrones’
El cabo Velasco advierte de que, aunque las aeronaves no tripuladas se han puesto de moda como ‘hobby’ gracias a unos precios relativamente asequibles, «no son un juguete». Es por ello que, entre las funciones del grupo que lidera, se encuentra también la lucha contra los vuelos ilegales, un aspecto que considera «el caballo de batalla del futuro» en este sector. «La gente se compra un dron y lo echa a volar sin mirar la normativa ni informarse sobre dónde está permitido. Además, existe una ley de protección de datos que prohíbe sacar ciertas imágenes. Por ejemplo, no puedes grabar la vivienda de una persona sin que te haya dado su consentimiento», explica.
La Benemérita dispone de tecnología de detección capaz de localizar aeronaves, determinar cuáles son ilegales y dar con el piloto para apercibirle, denunciarle o incluso arrestarle, si fuera necesario. También cuenta con varios dispositivos de inhibición -como un voluminoso cañón que parece sacado de la película ‘Terminator 2’- que permiten a los guardias civiles interrumpir totalmente los vuelos de drones no autorizados y evitar su entrada en espacios protegidos.
Velasco admite que la «normativa es compleja y muy extensa». «Para volar modelos de más de 250 gramos necesitas una titulación de piloto de la AESA y conocer cosas básicas de la legislación, como que está prohibido sobrevolar casas, vías férreas, carreteras y aglomeraciones de personas», señala. En caso de duda, el agente recomienda consultar el portal ENAIRE Drones, un mapa interactivo dependiente de la AESA que permite consultar las restricciones y permisos que hay que solicitar para sobrevolar una zona concreta de España.
Según Velasco, los problemas más graves se pueden dar en zonas de aeropuertos y bases aéreas militares, porque «los aviones en senda de planeo ya van muy bajos y no tienen margen de reacción. Pueden tener el percance de que se les meta un dron en la cabina, en el motor o en una turbina». El cabo señala que en la Región de Murcia no se han producido, por el momento, incidentes con drones que hayan obligado a interrumpir el tráfico aéreo, como sí ocurrió hace unos meses en los aeropuertos de Alicante y Palma de Mallorca, aunque «sí se ponen denuncias con relativa frecuencia».
San Javier es una zona especialmente vigilada porque la presencia de una base militar coincide con una gran actividad turística. «Mucha gente va a la playa y quiere hacerse un vídeo, pero no se puede», advierte el guardia civil. Aunque los aparatos que fabrican marcas reputadas como DJI son «bastante fiables», los accidentes pueden ocurrir: «Si un dron está volando y de repente sufre un fallo se convierte en una piedra de un kilo que le puede caer a alguien en la cabeza». Una infracción leve puede conllevar multas de 60 a 45.000 euros, mientras que las más graves pueden superar los 200.000 euros. Un precio muy alto para un ‘reel’ de Instagram.

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Enlace de origen : Los agentes del cielo: así trabaja el equipo de drones de la Guardia Civil de la Región