Lydia Martín
Las inundaciones siguen siendo una de las principales preocupaciones y riesgos en la Demarcación Hidrográfica del Segura. Aunque el territorio ha convivido históricamente con episodios de lluvias intensas, avenidas, ramblas y desbordamientos, esta exposición se ha incrementado a la par del desarrollo urbanístico de las últimas décadas, lo que hace que haya más viviendas, infraestructuras, equipamientos y actividades económicas que pueden verse afectadas por una inundación, con las pérdidas que eso conlleva. No solo se trata de un problema centrado en cuándo llueve o hasta dónde llega el agua, sino que incluye la reflexión de dónde se ha construido y cómo han crecido las ciudades y territorios.
Cada vez hay un conocimiento más amplio sobre el fenómeno de las inundaciones desde distintas perspectivas científicas, pero todavía falta comprender mejor cuáles son los factores que están contribuyendo al aumento del riesgo y de las pérdidas asociadas. Por eso, Alfredo Pérez-Morales, catedrático de Geografía Humana de la Universidad de Murcia, puso en marcha el proyecto ‘Evaluación de la exposición al peligro de inundación y medidas de adaptación a los escenarios del cambio climático en la Demarcación Hidrográfica del Segura'(Evisegura), con la finalidad de investigar y saber dónde puede producirse una inundación con la mayor precisión que permite el avance científico y tecnológico, qué daños puede ocasionar, qué población y qué elementos del territorio están más expuestos y cómo reducir esa vulnerabilidad.
El público objetivo principal del proyecto son las administraciones y organismos que toman decisiones sobre el territorio, para que tengan un mayor conocimiento científico y pueda transformarlo en herramientas útiles de prevención para ayuntamientos, organismos de cuenca, servicios de protección civil, técnicos urbanísticos y responsables de planificación.
Alfredo Pérez-Morales.
Esto es especialmente importante en los municipios más poblados y con mayor recurrencia en caso de inundaciones, como Murcia, Cartagena, Orihuela, Lorca y Caravaca de la Cruz, así como el litoral de la Demarcación, con Águilas, Mazarrón, San Javier y especialmente Los Alcázares, «donde el crecimiento urbano y turístico-residencial ha incrementado la exposición», señala el investigador.
«Lo que el proyecto puede aportar a estos municipios es una información más precisa para priorizar actuaciones: detectar puntos conflictivos, identificar edificaciones y población expuesta, analizar qué parte del planeamiento puede generar nuevos problemas y proponer medidas preventivas adaptadas a cada caso, añade
A nivel sociedad, permitirá explicar a la ciudadanía que «el riesgo no depende solo de la lluvia, sino también de las decisiones territoriales acumuladas durante décadas», señala Pérez-Morales.
Un complemento a los mapas de inundabilidad
El punto de partida fue una línea de investigación sobre exposición y vulnerabilidad al riesgo de inundación iniciada por el doctor Francisco Calvo García-Tornel, profesor del Departamento de Geografía de la Universidad de Murcia, gracias a la cual pudieron observar que el aumento de las pérdidas económicas por inundaciones no puede explicarse únicamente por la cantidad de lluvia, ya que en muchos casos el factor decisivo es el crecimiento urbano y la progresiva ocupación de áreas inundables. Pero para demostrar esta hipótesis, es necesario contar con bases de datos históricas de episodios de inundación, para lo que estuvieron buscando precedentes como la elaborada por el ingeniero Couchoud a mediados del siglo XX, así como el trabajo exhaustivo desarrollado por las distintas confederaciones hidrográficas, que dio lugar al Catálogo Nacional de Inundaciones Históricas. Por eso, la primera fase del proyecto consistió en ampliar y actualizar la base de datos combinando esta información histórica.
Mapa de inundaciones de la DHS desde 1258.
Junto a esa labor está la identificación de puntos conflictivos y revisión y elaboración de cartografía de zonas inundables en una muestra representativa, incorporando escenarios de cambio climático. En este sentido, el proyecto da un paso más a los mapas de inundabilidad existentes, como los del Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables o los elaborados por la Confederación Hidrográfica del Segura, buscando ampliar su utilidad, ya que los cruza con información social, catastral y urbanística de las poblaciones identificadas como puntos conflictivos, así como compararlos con cartografías propias que incorporan escenarios de cambio climático. «De este modo, podemos comprobar si existen diferencias relevantes entre la cartografía actualmente disponible y la que resultaría de considerar posibles cambios futuros en la intensidad o comportamiento de los episodios extremos», señala el investigador principal.
Evisegura quiere saber qué hay dentro de esas zonas, cuántas viviendas pueden verse afectadas, qué población vive en plantas bajas, qué infraestructuras son vulnerables y qué previsiones urbanísticas podrían agravar o reducir el riesgo si se materializan los escenarios previstos de cambio climático. Eso implica una cartografía de mucho detalle, con una precisión que permita distinguir daños en sótanos y plantas bajas, que tienen un impacto mucho más directo del agua, que viviendas en altura que no tienen el mismo nivel de exposición, haciendo que la estimación de daños potenciales se ajusten más a la realidad de cada municipio.
Una herramienta real
Alfredo Pérez-Morales no está solo en esta investigación, sino que cuenta con un equipo interdisciplinar coordinado desde la Universidad de Murcia, con profesionales como Francisco José Gomariz y Pedro Jiménez Guerrero, a los que se suman Fernando Miguel García, Jesús Ochoa y José María Carrillo que participan desde la Universidad Politécnica de Cartagena. Contribuye también a hacerlo posible equipo asesor de primer nivel en riesgos naturales, climatología histórica, ordenación del territorio, vulnerabilidad y adaptación, integrado por Jorge Olcina Cantos, María Hernández Hernández, Mª Jesús Perles Roselló, David Pino González, Julien Rebotier, Freddy Vinet y Mariano Barriendos Vallvé.
La fortaleza del equipo está, precisamente, en esa combinación: geografía, climatología, hidráulica, urbanismo, arquitectura, ingeniería y análisis social del riesgo.
Simulación de la afección de la inundación por edificio y planta de Evisegura.
Tras la base de datos y la identificación de puntos conflictos, el equipo evalúa la exposición de la población, las viviendas y las edificaciones mediante técnicas de alta resolución espacial, incluyendo información catastral, censal y cartográfica. La cuarta fase se centra en el planteamiento urbanístico de los municipios afectados y contempla entrevistas con técnicos y gestores locales para conocer su percepción del riesgo y sus necesidades de adaptación. Finalmente, el proyecto prevé materializarse en un documento técnico, un catálogo de medidas preventivas y un visor cartográfico digital que facilite la consulta de los resultados.
Hasta ahora, los resultados ya permiten observar con claridad la importancia del crecimiento urbano y de la ocupación de áreas inundables en la explicación del riesgo actual.
«La finalidad es trasladar ese conocimiento al planeamiento urbanístico, que constituye uno de los principales instrumentos para ordenar el crecimiento urbano y evitar que continúe la ocupación de zonas inundables», señala el investigador, cuya expectativa es generar una metodología aplicable a la Demarcación del Segura que indique los puntos conflictivos, indicadores de exposición, un catálogo de medidas preventivas y un visor que pueda ser útil para técnicos y responsables públicos.
De este modo, los municipios sabrán dónde actuar primero, qué zonas requieren mayor protección, qué decisiones urbanísticas deben revisarse y qué medidas pueden reducir daños humanos y económicos.
«Si el proyecto ayuda a que una administración planifique mejor, evite aumentar la exposición o reduzca la vulnerabilidad de un barrio, una rambla, una urbanización o una infraestructura, habrá cumplido su función social», asegura.
Ciencia aplicada al territorio
El proyecto cuenta con la financiación del Gobierno regional a través de la Fundación Séneca, lo que ha permitido al equipo investigador desarrollar investigación aplicada sobre un problema directamente vinculado con la seguridad, la economía y la calidad de vida en la Región de Murcia y en el conjunto de la Demarcación Hidrográfica del Segura.
«Este apoyo significa la posibilidad de convertir años de investigación sobre inundaciones, vulnerabilidad y ordenación del territorio en una herramienta útil para anticiparnos mejor a los impactos del cambio climático y del crecimiento urbano mal adaptado», apunta Pérez-Morales, defendiendo que «la ciencia puede y debe estar al servicio de los problemas reales del territorio».
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Resiliencia urbana
Los investigadores defienden la resiliencia urbana, es decir, que una ciudad o un pueblo estén mejor preparados para afrontar una inundación, reducir sus daños y recuperarse antes. En la práctica, esto se traduce en medidas que afectan al urbanismo, las infraestructuras, la gestión del agua y la propia organización de la emergencia. A su parecer, cada vez es más necesaria en la actualidad una estrategia híbrida, que refuerce las infraestructuras hidráulicas, acompañadas de políticas preventivas, para las que Evisegura quiere aportar conocimiento que permita informar adecuadamente a la población y adoptar medidas en la vida cotidiana.
«En la Demarcación del Segura, los resultados preliminares muestran que el problema no es únicamente que haya episodios de lluvia intensa, sino que cada vez hay más elementos vulnerables en espacios que pueden inundarse», afirma Pérez-Morales, que defiende que es «mucho más barato prevenir que reparar», gracias a un diagnóstico de riesgo como el que quiere aportar con este proyecto.

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Enlace de origen : Un nuevo catálogo para prevenir inundaciones