La brújula de la ciencia

La brújula de la ciencia

La ciencia no avanza en un vacío puramente intelectual, sino dentro de estructuras económicas que condicionan sus prioridades, ritmos, aplicaciones y beneficiarios. La curiosidad, la imaginación y el método siguen siendo motores imprescindibles del conocimiento, pero la investigación requiere laboratorios, instrumentos, salarios, financiación pública o privada, permisos, redes editoriales, patentes y decisiones sociales sobre qué problemas merecen atención. La economía no fabrica la verdad científica, pero sí decide, con frecuencia, qué verdades se buscan, cuáles reciben recursos y cuáles quedan relegadas.

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