Punto y final a una temporada histórica del UCAM. La mejor de siempre en liga regular, con 25 victorias y una colección de hitos y … récords para muchos años, pero que termina antes de lo deseado. La primera vez en un ‘playoff’ con ventaja de pista termina en cuartos de final. El rival, eso sí, no es de los que suelen tocar en estas. Pero uno de los Barças más frágiles de siempre, al borde un cambio de ciclo, sigue siendo el Barça. Y se encargó de demostrárselo a un UCAM ahogado en el primer partido por una presión nunca antes experimentada, que disfrutó en el segundo de recuperar el papel de tapado que le sienta cual traje a medida, pero al que, en el tercero, anoche, no le dio la mata.

UCAM MURCIA
76
–
100

Barça
Forrest (20), Radebaugh (15), Raieste (5), Nakic (5) y Cate (4) -quinteto titular- Cacok (16), Sant-Roos (7), Falk (0), López De la Torre (0), Diagne (2), Martin (2) y Hands (0).
Marcos (0), Punter (14), Clyburn (23), Shengelia (12) y Fall (4) -quinteto titular- Cale (3), Vesely (11), Brizuela (8), Satoransky (3), Hernangómez (0), Laprovittola (14) y Parra (8).
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Parciales:
17-27, 19-25 (36-52), 25-27 (61-79) y 15-21 (76-100). -
Árbitro:
Pérez Pizarro, Perea y Sánchez. -
Incidencias:
Palacio de los Deportes de Murcia. 7.114 espectadores.
No sin David DeJulius, uno de los mejores jugadores jamás vistos con esta elástica. Su lesión es uno de los grandes «¿y si?» que tanto alimentan la literatura de ficción en el deporte profesional. Los grandes pasos adelante que pedía la situación no llegaron. Forrest, el más llamado a la acción, apareció en la anotación, pero anduvo desprovisto de todo lo demás. Quien no estuvo en los dos primeros partidos, tampoco estuvo ayer. Falto de un ‘factor X’, como sí lo pudo tener el Barça en Laprovittola y un tercer cuarto que terminó de matar el partido, el coraje no fue suficiente. Sí para salvar la imagen, pese a un desarrollo de encuentro casi calcado al primero en términos numéricos, pero no para llegar más lejos.
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Y una noticia de impacto con más valor en Barcelona que en Murcia: una hora antes del comienzo del tercer partido, un Real Madrid líder de la liga regular era eliminado por un La Laguna octavo y en cuadro. Y es que, entre eternos rivales, quedar por delante del otro ya mejora lo propio, y un Barça que entró al ‘playoff’ sin factor pista se podía ver llegando más lejos que un Madrid llamado a ganarlo todo, afrontando las semifinales con el factor pista a favor y mucho más favorito que su rival para entrar en la final. Ni tan mal.
Peligrosa efervescencia
Pasados dos partidos de una eliminatoria que había tenido múltiples escenarios en la misma, cada detalle cuenta en el juego de las sensaciones. Ambos equipos tenían recuerdos muy diferentes según el partido, y con el simbolismo de los colores quería jugar Jonah Radebaugh, capitán del UCAM e ideólogo detrás del uso de la equipación visitante color crema ayer, la misma del segundo partido, en el Palau. Comenzó valiente en el lanzamiento y el primer triple de Radebaugh, llegado el balón a sus manos tras un tapón, parecía decir que la suerte estaba por la labor. Pero había un problema: el Barça anotaba muy fácil. Clyburn y Shengelia anotaban los ocho primeros puntos, y sin la defensa en zona, el UCAM era más fácil de meter mano.
El acierto del Barça y la ansiedad del UCAM subían de la mano, el suflé bajaba. Hasta un triple de Satoransky de lo más inverosímil iba dentro. Sant-Roos, forzado para la ocasión, se veía abocado a la difícil misión de anotar después de largos ataques, y la primera diferencia de dos dígitos llegaba conforme terminaba el primer cuarto (17-27). No podía guardar más Sito su zona. Ralentizando el ritmo del Barça, el UCAM encontró campo abierto y situaciones favorecedoras para un Cacok que anotó diez de los once puntos de un parcial de 11-4 creaban un partido nuevo (28-33, minuto 14).
De nuevo, el segundo cuarto
Tanto fue así, que la entrada en anotación de un Martin heroico dos días atrás en Barcelona ponía el partido a solo una posesión (34-36, minuto 16). Pero hasta ahí llegó el UCAM. La del estadounidense fue la última canasta en juego de su equipo en lo que quedaba de un segundo cuarto en que el Barça pasó cual ciclón y hasta le cogía el gusto a la zona. Un palmeo ofensivo de Parra para anotar sobre la bocina hacía marchar al descanso con idéntica diferencia a en el primero: 16 puntos (36-52).
El simbolismo daba la espalda al UCAM, con una muy difícil papeleta: o le entraba la prisa, o no le daría tiempo. Pero las prisas nunca son buenas consejeras. La anotación llegaba con cuentagotas, pero llegaba. Y, algunas acciones, como dos mates de Raieste o Cacok, enchufan al público. Pero el Barça tenía un tubo hacia el aro: metía los cinco triples que tiraba en el tercer cuarto. Y, sumando más, y a mayor frecuencia, el Barça alcanzaba la barrera de los 20 puntos (47-67, minuto 27). Sito pedía un tiempo muerto con pinta de brindis al sol, y, aunque probaba con quintetos atípicos, no llegaba solución de continuidad.
Morir matando
Que Diagne diera el relevo a Cacok por delante de Cate tenía mucho que ver con salvaguardar una identidad, como el intento de Sito por apretar a los árbitros antes de dar el brazo a torcer. Con el Barça en control total, el sentido capitán Jonah Radebaugh hizo valer el precio de la entrada, como merecía el mejor UCAM nunca visto, pero que se adentró en este ‘playoff’ por vía inexplorada y al que la lesión de su estrella le obligó a una prematura despedida.

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Enlace de origen : La épica de UCAM Murcia es imposible sin De Julius