
No existen días tranquilos. En plena ola emocional por la campaña de abonados del Real Murcia para la 26-27, tras un inicio de mercado … estival prometedor, el ruido judicial ha empañado una panorámica ilusionante. Este miércoles, el club acordó un volantazo jurídico ante un nuevo frente jurídico abierto: la compra de deuda histórica a ‘precio de saldo’ por parte de terceros. Hace semanas que los servicios jurídicos activaron las alarmas tras detectar un efecto llamada de intermediarios especulativos, una ofensiva que, en gran medida, ha empujado al Consejo de Administración a tomar la decisión de solicitar el concurso voluntario de acreedores.
La maniobra, percibida por la defensa grana como una búsqueda de riqueza espuria por parte de compradores de deuda de perfil ‘fondo buitre’, sigue un patrón definido: intermediarios localizan a antiguos acreedores con créditos olvidados o dados por perdidos tras años de disputas societarias. La estrategia consiste en adquirir esos derechos por importes irrisorios, llegando a pagar apenas el 1% de su valor nominal, según los cálculos que maneja el club. Así, podrían hacerse con una deuda de 100.000 euros desembolsando tan solo 1.000 al acreedor original, que prefiere ingresar una cantidad mínima antes que esperar un proceso judicial eternizado. La entidad tiene constancia documental de al menos una escritura pública de compraventa notificada en sede judicial y sospecha más operaciones en marcha, con la actividad de nombres ilustres del pasado reciente grana en el punto de mira.
El peligro real radica en los derechos procesales que otorgan estos movimientos. Al adquirir legalmente la condición de acreedor, estos actores pueden personarse de forma agresiva en el Juzgado de lo Mercantil. Según entienden los servicios jurídicos del Real Murcia, el objetivo sería acumular masa acreedora para sumarse al frente ya abierto por el Málaga CF, al que también se han incorporado otros acreedores, y dificultar el Tercer Plan de Reestructuración impulsado por Felipe Moreno. La lectura interna es que esta ofensiva busca alimentar una imagen de insolvencia generalizada que refuerce la vía del concurso necesario.
En modo ataque
La inminencia de ese escenario, sumada al riesgo de que pudieran solicitarse embargos ejecutivos sobre cuentas líquidas del club, ha amplificado el altavoz del concurso voluntario. Felipe Moreno necesita blindar los ingresos de la campaña de abonados, el pulmón financiero estival con el que aspira a retener y ampliar una masa social fundamental para el curso 26-27. Cada euro que entre por esa vía resulta vital para una entidad que no puede permitirse otro bloqueo.
El club tiene constancia documental de al menos una compraventa de deuda y sospecha que hay más operaciones en marcha
Frente a esta ofensiva en los despachos, la defensa grana mantiene varias vías de investigación y contramedidas legales activas. El Real Murcia ha comenzado a enviar requerimientos notariales a acreedores originarios sobre los que existen sospechas de transmisión de carteras. El objetivo es forzarles a identificar a las mercantiles o particulares que figuren tras estas operaciones. Si los titulares originales no aclaran si han transmitido sus derechos, el club se reserva la posibilidad de impugnar la legitimación de esos nuevos acreedores y cómo pretendan hacer valer sus créditos.
Un clavo ardiendo
Sin embargo, el paso hacia el concurso voluntario demuestra que este escudo es un arma de doble filo. La solicitud del Real Murcia no anula por sí sola la posibilidad de que prevalezca el concurso necesario instado por el Málaga CF. En el derecho concursal, la prioridad temporal y el estado procesal de cada petición pueden resultar determinantes, por lo que el margen de la vía voluntaria deberá quedar fijado por el juzgado. La maniobra del club pretende recuperar la iniciativa, pero no borra los frentes abiertos.
El cambio de manos de la deuda olvidada del Murcia ha precipitado el volantazo jurídico hacia el concurso voluntario
Meses atrás, la defensa grana sostuvo frente al Málaga una tesis de solvencia, argumento imprescindible para tramitar un plan de reestructuración. Al acudir ahora de forma voluntaria al concurso, el club asume un giro de enorme carga jurídica. Según fuentes especializadas consultadas por este diario, ese movimiento podría interpretarse como un reconocimiento de insolvencia actual, aunque la entidad lo enmarca en una decisión preventiva para ordenar la deuda privada, proteger la caja y evitar que terceros marquen el calendario.
Ahí se juega buena parte de la batalla. Si el juzgado considera que debe prevalecer el concurso necesario, la propiedad podría ver limitadas o incluso suspendidas sus facultades ejecutivas en favor de una administración concursal. Si prospera la vía voluntaria, el Real Murcia tratará de mantener un mayor margen de control bajo supervisión judicial y neutralizar el efecto llamada de los compradores de créditos.
La compra de deuda por parte de agentes especulativos ha sido la última grieta visible en un edificio demasiado tiempo apuntalado. El efecto llamada sobrevolaba el Enrique Roca, cercado por aves rapaces a la espera del derrumbe. La bola de nieve se antojaba incontrolable en la vista de noviembre. El concurso voluntario es ahora el intento de colocar andamios antes de que otros decidan la demolición.

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Enlace de origen : Los fondos buitre picotean la deuda del Real Murcia