
En pleno término municipal de Torre Pacheco, rodeado de fanegas de lechugas y demás frutos que crecen en el territorio roldanense, hay un pequeño paraíso … para la jubilación británica. Incluso para familias del Reino Unido que quieren empaparse del sol murciano. La Torre Golf Resort es su rincón preferido. Es un pequeño Londres dentro de Torre Pacheco. Y, en una noche veraniega de miércoles, debuta la Inglaterra de Tuchel en el Mundial. Lo hace contra Croacia, la que le mermó el sueño de la final de Rusia en 2018.
Superada la muralla de luces que abre y cierra la entrada y salida al pequeño Londres pachequero se hace parada en la plaza central, con unos pocos restaurantes y una fuente que lanza agua de manera tímida. A 450 metros del prestigioso hotel Hilton, lugar favorito de muchos equipos que visitan las instalaciones de Pinatar Arena, y aún más cerca de una de las bases de entrenamiento del Real Murcia. Allí, en esa plaza, el rey de la noche mundialista era el bar ‘Square’, que se convirtió en un pequeño Wembley por la cantidad de heterogeneidad de equipaciones de Inglaterra y el pequeño museo que lucía en sus paredes con camisetas enmarcadas de Terry, Laudrup o Bergkamp intercaladas con televisiones.
El canal ‘itv’ británico fue esa ventana a Dallas entre un tráfico, sin redondas ni semáforos, entre la barra con suministro infinito y las mesas de dentro y de la terraza. Nadie se chocaba. Había un ‘overbooking’ autocontrolado. Quedaban pocos minutos para el inicio del partido y el ambiente estaba en una calma tensa. Es importante empezar con buen pie después de asimilar el desplome de expectativas de otras potencias futbolísticas. Justo al lado nuestro, en una barra anexa al vomitorio de entrada, estaba Marc con sus compañeros de fatigas. El móvil de Marc reflejaba la porra de él y sus compañeros de cervezas. Algo que no faltó. Marc, autóctono de Gravesend, no es muy optimista. «Creo que van a quedar 1-1», decía. No se terminaba de fiar de la selección croata después de aquella semifinal en Rusia hace ocho años. Las otras porras tampoco eran para tirar cohetes.
Entre el tránsito de cervezas y los debates entre mesas de amigos que, a pesar de ser de cada punta del archipiélago conviven en medio del pequeño Londres pachequero, saltaban los jugadores de Inglaterra y Croacia al campo. Sonó el ‘God Save the Queen’ en Dallas y en La Torre. Algunos en pie, otros tarareando el himno. Cada uno lo sentía como los nervios se lo permitían. A Marc le dejó tararear pero luego se desahogó con unas palmaditas y un ‘come on’. Estaba inquieto. Todo listo para que sonara el pitido inicial. La ventana a Dallas se llevó todo el protagonismo en el ‘Square’.
Folklore británico
Desde el principio del partido ya se veía venir quién iba a ser el maestro de ceremonias en el ‘Square’: Madueke. En La Torre se vivió cada jugada del extremo como si estuviesen dentro del estadio. Y fue el encargado de levantar el primer chillido de ‘¡Yeah!’ forzando un penalti que se tuvo que repetir otra vez. Livakovic se adelantó y en el Square lo sabían. Marcó el primero de la noche Kane y la euforia se multiplicó. Sonó el ‘Football is coming home’ por primera vez en este Mundial; una canción diseñada para la Eurocopa de 1996 pero con una vida indefinida porque está empapada de la esencia del fútbol británico.
«El fútbol en Inglaterra lo es todo, es tradición» comentaba el joven Josh, un adolescente fanático del equipo de su tierra: el Nottingham Forest. De hecho, era el indicado para ponerle la etiqueta de ‘tradición’ porque vestía una equipación del 1999 con el nombre de Gascoigne. Él no lo vió jugar, es muy joven, pero es un romántico del fútbol británico. A todo esto llegó la pausa para la hidratación en Dallas, un deje del fútbol moderno que no existió en el Square. De hecho, en la televisión británica no aprovechan la pausa para la publicidad, sino que analizan las jugadas mientras que toman aire los protagonistas. En el Square saltaron a jugar los expertos. Poco después llegó el gol de Baturina para Croacia. Marc miró de reojo. “Te lo dije”, se podía leer en sus ojos.
No había fe con los ‘Three Lions’ desde la polémica con la convocatoria de Tuchel. Y el gol de Baturina cayó como un vaso de agua fría en La Torre. Allen, uno de los amigos de porras de Marc que también vive su jubilación utópica en el paraíso roldanense, se confesó: «No me gusta el equipo». Había que arreglar el pesimismo. Y apareció Kane con un cabezazo inesperado que desató una locura en el Square que aguó Musa con un gol minutos después. Los expertos del Square vieron fuera de juego de Perisic, pero el VAR no estuvo de acuerdo. El pequeño Wembley se fue al descanso con el alma en el cielo. Aunque Allen seguía siendo pesimista: «No me ha gustado la primera parte que hemos hecho», decía. Iba ganando su porra.
Derrota al pesimismo
Tras un descanso para recargar fuerzas y refrigerios espumosos de dimensiones extraterrestres, Bellingham se encargó de levantar de nuevo al Square. Y de resucitar la euforia. Otro compañero de Allen y Marc se levantó a enseñar su camiseta de Jude y entonó el himno de los Beatles. Un joven que iba a por suministros a la barra hizo su celebración siguiendo el hilo del veterano Bellingham del Square. El pequeño Londres sonreía. Incluso Allen. La afición británica se vino arriba pero Livakovic se empeñó en sacar de las casillas a más de uno que por momentos creía que estaba dentro del estadio AT&T. Les faltó saltar al césped aunque hubiese una pantalla de por medio. Lo paraba todo y la afición inglesa no se lo creía.
El marcador era corto. Y las uñas de los que completaron el aforo del pequeño bar, y parte de la plaza, iban menguando. Pero la Inglaterra de Tuchel tenía una sorpresa de última hora en forma de gol de Rashford. Estalló el pequeño Londres y tanto Allen como Marc perdieron su porra. Ganó Inglaterra y venció Josh que veía desde el principio con optimismo el futuro de Inglaterra en el Mundial: «Hay grandes expectativas». Pero, lo que en verdad ganó, fue la esencia del fútbol en Inglaterra según Allen: «Todos estamos divididos, pero el fútbol nos une a todos». Y, a kilómetros de su Inglaterra natal, todos disfrutaron de la revancha de la semifinal de Rusia en 2018. Ocho años después, juntos hacia la victoria.

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Enlace de origen : La Torre Golf de Torre Pacheco enloquece con el debut mundialista de Inglaterra