La gastronomía de un territorio, el recetario transmitido de generación en generación, los productos y las técnicas de cocinado asociadas a civilizaciones y culturas locales … forman parte sin duda de un legado patrimonial que es expresión de identidad y raíces por conservar y divulgar. El gusto se convierte así en sentido indispensable para entender ese implacable «de dónde venimos» que resuena milenio a milenio. Con esta premisa, conocer la tradición andalusí y la historia del murciano Castillejo de Monteagudo a través de los sabores de su cocina, con catas gratuitas inspiradas en los ingredientes, aromas y costumbres culinarias que formaron parte del mundo mediterráneo islámico durante la Edad Media, es una de las herramientas de divulgación enmarcadas en el programa de actividades de verano de Las Fortalezas del Rey Lobo.
Impulsado por el Ayuntamiento de Murcia para la recuperación, conservación y difusión del conjunto patrimonial de Monteagudo y Cabezo de Torres, este proyecto estratégico ha incorporado este mes de junio, en la caída de la tarde de los miércoles, degustaciones que sirven de cierre sabroso al recorrido previo guiado por el Castillejo o Palacio Ibn Mardanís, a cargo de un arqueólogo especialista en la Murcia del siglo XII.
Como maestros de ceremonias, ya en el Centro de Visitantes de Monteagudo, Muhammad y Muna, de la Tetería Baklava (calle Ceballos, en Murcia), desgranan ante unos cuarenta asistentes los secretos del humus de garbanzos, de los dulces árabes –y su estrecho vínculo con la miel y los frutos secos– o de una limonada natural aromatizada con menta, al tiempo que explican en qué contextos históricos se consumían, si se integran en la gastronomía medieval local y cómo han llegado a la actualidad.
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Próxima cita
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Dónde.
Palacio Ibn Mardanís (Castillejo de Monteagudo, en Murcia) y Centro de Visitantes -
Cuándo.
Miércoles 24 de junio, de 19 a 21.30 horas -
Inscripción gratuita.
Reserva previa en eventos.murcia.es
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A través de esta actividad, el Consistorio murciano «busca ofrecer una aproximación diferente al patrimonio histórico, incorporando elementos vinculados a la vida cotidiana, el ocio cortesano y la gastronomía de la Murcia andalusí», dando cuenta de qué productos eran cultivados en las fincas palaciegas y cuál fue la importancia de los banquetes y reuniones cortesanas como expresión cultural y política de la época.
La inmersión sensorial, en el patio del Centro de Visitantes, llega al conectar la lectura arqueológica del monumento con una dimensión más experiencial, permitiendo al visitante aproximarse no solo a la arquitectura del palacio, sino también a las formas de vida asociadas a la corte de Ibn Mardanís, conocido como Rey Lobo. Al respecto, el concejal de Pedanías y Vertebración Territorial, Marco Antonio Fernández, asegura que se trata de «una propuesta innovadora», que transforma una visita cultural en «una experiencia inmersiva».
Dulce y salado
La cata gratuita comienza con una degustación salada que toma como referencia las preparaciones de humus elaboradas con una legumbre consumida en todo el Mediterráneo desde la antigüedad, y presente en la alimentación de Al-Ándalus. Creada a partir de garbanzos triturados, aceite de oliva, limón y especias, esta crema tiene sus orígenes en Oriente Próximo y aparece documentada en recetarios árabes medievales. Sin embargo, puntualizan durante la actividad divulgativa que no puede afirmarse que se consumiera en la Murcia del siglo XII con la receta actual, aunque sus ingredientes sí formaban parte del paisaje agrícola y culinario andalusí. Lo cierto es que el valor del garbanzo ha llegado hasta la cocina tradicional murciana de hoy, con presencia en guisos de cuchara, cocidos y potajes.
Visitantes de una de las rutas de los miércoles de junio con degustación andalusí.
(Vicente Vicéns / AGM)
Opciones salada y dulce en la cata gratuita.
(Vicente Vicéns / AGM)
Dulces árabes con pistacho, miel y azúcar.
(Vicente Vicéns / AGM)
El momento dulce de la propuesta se inspira en una de las tradiciones gastronómicas más características del ámbito islámico medieval: la combinación de frutos secos, miel, azúcar y especias aromáticas. Así, lo que sirven Muhammad y Muna guarda relación con recetas en las que almendras, pistachos, nueces, miel, agua de azahar o canela constituían ingredientes habituales de la repostería festiva del Mediterráneo oriental y el mundo islámico.
En este caso, a diferencia de la conexión pasado-presente del garbanzo, y más allá de una elaboración concreta, el disfrute gastronómico busca evocar «un universo culinario cuyos ecos siguen presentes en numerosos dulces tradicionales españoles», especialmente en aquellos elaborados con almendra y miel, tal como puntualizan los impulsores de la actividad.
Por último, la limonada natural que se sirve al visitante entre bocado y bocado se convierte en pretexto de lujo para explicar una de las grandes transformaciones agrícolas del periodo andalusí: la introducción del limón. Los cítricos, entre ellos este símbolo de la cocina murciana, llegaron a la Península a través de las redes comerciales del mundo islámico. Su cultivo se difundió gracias al desarrollo de sistemas de regadío, en acequias y otras infraestructuras, muchas de las cuales continúan presentes en la huerta.

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Enlace de origen : El paladar para la divulgación del patrimonio en Las Fortalezas del Rey Lobo