
En Chattanooga, donde hoy todos los integrantes de la selección española se muerden las uñas a la espera del trascendental partido contra Arabia Saudí ( … mañana, 18.00 horas), no se escucha el acento murciano. En las entrañas de La Roja no queda nadie que su DNI certifique que nació en alguno de los rincones de la Región. Pero no ha pasado tanto desde la última vez. Antonio Gómez Díaz (Murcia, 49 años) fue el último de ‘nuestros’ representantes en la campeona de Europa, que precisamente levantó el título continental con el preparador físico murciano en el cuerpo técnico.
Hace un año se despidió de Luis de la Fuente y del equipo nacional para enrolarse en un ilusionante proyecto que echaba a andar en el Braga portugués. Y por eso hoy no es uno más que espera impaciente la segunda cita mundialista. Al menos como miembro de una de las favoritas a conquistar la Copa del Mundo. «La semana después de un resultado amargo les une y refuerza mucho más», confiesa a LA VERDAD.
Fue el encargado de aliviar las piernas cargadas de los Lamine Yamal y Nico Williams para que pudieran exprimir la última gota de su energía y de su talento en la cita en Alemania. Dos años después, casualmente, las dos estrellas de la selección han aterrizado entre algodones en un Mundial que ha entrado como esa almendra mala que siempre se esconde en la bolsa. Un mal trago que se busca pasar lo más pronto posible.
El estado físico de los jugadores de La Roja está siendo uno de los debates que está traspasando fronteras, y nadie mejor que Antonio Gómez para dar algunas pistas de cómo es el trabajo que se está desarrollando estas horas en el cuartel general de España.
«Deben tener paciencia aquellos que han llegado mucho más exigidos al final de la temporada. Es el Mundial más largo del mundo. El objetivo desde el primer día de concentración es homogeneizar las cargas: darle un respiro a aquellos que están más fatigados y acelerar los procesos con aquellos que necesitan un empujón. Todo influye, el equipo en el que juegues, el país, la posición… y los primeros partidos sirven para ver de qué manera les puedes exponer en los momentos decisivos», cuenta.
El seleccionador y los jugadores se han convertido en una pequeña diana en los últimos días, quizás excesiva. Hay decepción tras el empate ante Cabo Verde; dudas sobre la elección de unos jugadores sobre otros, incredulidad por la falta de autocrítica y estupor por el juego mostrado en el debut.
Son horas complicadas, que transcurren demasiado lentas en la concentración, pero que, lejos de destruir, unen más a una selección que, según Antonio Gómez, juega con una ventaja con respecto al resto: «El grupo humano que hay dentro es verdaderamente una familia, y eso es algo que no tienen los demás. El pasado martes, el miércoles… seguro que han sido días tristes, pero en cuanto pasan 48 horas de esa decepción llegan los momentos de unión, que cohesionan al equipo y ayudan en su confianza. Hay más que aprender en partidos como estos que en victorias y que el equipo se junte, mire de frente a los problemas y los vaya solventando es la mejor arma para fortalecer un grupo humano que reúne la experiencia y juventud perfecta para hacer grandes cosas», avisa el murciano.
«La semana después de un resultado amargo une y refuerza más a un grupo humano que tiene todo lo necesario para triunfar»
Resulta complicado encontrar un equipo en el mundo que se conozca tanto y tan bien como España. La guarda pretoriana de Luis de la Fuente es innegociable. Juntos han conquistado la Eurocopa y la Nations League y, por mucho que los millones de seleccionadores con los que siempre cuenta el país duden de algunos de los miembros de este ejército, el técnico lo tiene claro: son los suyos y se va a la guerra con ellos. «La complicidad, la amistad que hay dentro es máxima», insiste Antonio Gómez.
Experiencia y bisoñez
Son los capitanes como Rodrigo Hernández y Unai Simón los que alzan el tono en jornadas complicadas y mantienen al rebaño en la misma dirección. El dinamismo, las risas y todas esas ‘jugadas’ que no se ven porque no se ejecutan en el césped pero emergen igual de decisivas en la convivencia son tarea de los más jóvenes: un Lamine al que todos observan como el diamante en bruto, un Pedri que mueve la batuta del vestuario con la misma maestría que el juego de la selección, y figuras como Llorente, Cucurella, Oyarzabal y Fabián, esos ‘viejóvenes’ que reúnen lo mejor de cada generación.
«El pilar más fuerte de este equipo son los valores que reúnen todos. Han adquirido un compromiso que no se ve en todos sitios. Confían ciegamente en el trabajo del cuerpo técnico, en el trabajo del resto de compañeros juegue quien juegue. Su valor humano quedó demostrado en la Eurocopa, donde no hubo ni un mal gesto ni mala palabra en 50 días de convocatoria con mejores y peores días. El equipo está por encima de cualquier individualidad independientemente de que tengamos algunos de los mejores jugadores del mundo en su posición. Cómo no vas a ser favorita con un equipo así», confiesa con una mezcla de nostalgia y orgullo.
Formó parte del cuerpo técnico de Luis de la Fuente hace dos años en Alemania y dijo adiós para enrolarse en el Braga portugués
El murciano define la concentración en una cita como la que se celebra en Estados Unidos, México y Canadá como «el día de la marmota». Todos parecen iguales: «Del entrenamiento grupal pasas a los específicos y al trabajo con los fisios. El cuerpo técnico está al servicio del jugador casi las 24 horas. Hay muchas horas de convivencia y por eso también es clave la elección del lugar de concentración. Las jornadas suelen acabar de la misma manera para todos: videollamada con la familia y a descontar horas para el siguiente encuentro».
El grupo que quiere bordar la segunda estrella en la camiseta de España está más acostumbrado a celebrar éxitos que a digerir derrotas. Ha pasado más tiempo disfrutando dentro y fuera del césped que sufriendo porque las piezas no encajaran. Ha sido una máquina perfecta a la que ahora son muchos los que le empiezan a ver alguna grieta. La chapa y pintura comienza hoy ante Arabia Saudí.

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Enlace de origen : El bastión murciano de una selección española que guarda un secreto