
El ascenso del Imperial ha abierto un nuevo capítulo en el siempre combativo frente de la infraestructura grana. Mientras la fiesta del filial se dilataba … sobre el césped navarro, los aficionados no tardaron en desatar sus suspicacias por redes sociales. Los de José David Larrosa habían logrado el ascenso, un salto estructural para un Real Murcia que añoraba tender un puente de menos kilómetros entre primer y segundo equipo. Un paso adelante que, a menudo, llega acompañado de inversiones necesarias en unas instalaciones que deben cumplir con los requisitos de la categoría, y en ese plano irrumpieron las dudas. ¿Dónde jugará el Imperial el año que viene?
El filial disputó todo el ‘playoff’ en el Enrique Roca, pero cualquier aficionado grana que haya pasado este curso por los campos de la Universidad de Murcia en Espinardo, habitual arena de combate del Imperial, conoce el estado de las instalaciones. Un césped agotado de tanta pisada, una grada de hormigón anacrónica y, sobre todo, una iluminación de la potencia del ‘flash’ de un móvil. Varios aficionados apuntaban a la imposibilidad de continuar en el principal enclave de la cantera murcianista en Segunda RFEF, pero el club prepara desde hace tiempo un lavado de cara llamado a capacitar que el Imperial continúe en la UMU.
El ascenso del filial grana, realmente, no altera los planes del club en absoluto. El pasado mes de abril, LA VERDAD ya adelantó que el club planeaba varias actuaciones en los terrenos de juego del campus de Espinardo. Estas residen en el cambio del césped artificial a uno de última generación en los campos de fútbol 11, fútbol 8 y fútbol 5, además de esa iluminación que este año ha obligado al Imperial a disputar todos sus partidos como local a las 10.00 horas, algo similar a lo ha sucedido con la Deportiva Minera, de Segunda Federación, estos dos últimos cursos en el Ángel Celdrán.
Una remodelación necesaria
Con la remodelación que debe comenzar este mismo verano, un axioma dentro de la agenda de un club que quiere seguir creciendo en las bases, todo apunta a que el Imperial seguirá disputando el grueso de sus partidos en las instalaciones del campus de Espinardo, con el Enrique Roca como sede puntual donde disputar partidos concretos en los que se espere una mayor afluencia. Esto ya ocurrió durante la liga regular el curso pasado, cuando el cuadro grana enfrentó al Olímpico de Totana y el Cieza en la avenida Nueva Condomina, lejos de una casa que cobija a las bases del club desde hace un par de años.
Los campos de la UMU necesitan un cambio de césped y una mejora en la iluminación para cumplir con los requisitos de la RFEF
En noviembre de 2024, el Real Murcia fue adjudicatario de la licitación para el uso y explotación de estas instalaciones, que comprenden un campo de fútbol 11, uno de fútbol 8 y otro de fútbol 5. Con un canon anual de 125.000 euros, un esfuerzo significativo como una apuesta directa por la cantera grana, el club se reservó el uso de los campos de fútbol de la UMU por una duración inicial de dos temporadas, pero prorrogable hasta los cinco años. Una suerte de casa transitoria hasta que la ciudad deportiva al completo, un escenario todavía muy lejano, sea una realidad.
El reparto del coste de las obras de remodelación del campus de Espinardo, estimado en una cifra cercana al millón de euros, todavía es motivo de debate entre la institución universitaria y el Real Murcia, un club que confía en que el concurso de acreedores necesario no suponga ninguna clase de impedimento a proyectos como las mejoras en las instalaciones o la futura ciudad deportiva.
Los requisitos
La Real Federación Española de Fútbol dictaba unos requisitos específicos para las instalaciones en las bases de la pasada campaña 25-26, las últimas consultables. Respecto al terreno de juego, las bases obligan a la hierba natural o, en su defecto, césped artificial de última generación. Las obras que el club plantea llevar a cabo este mismo verano, con la instalación de ese verde de última generación, solucionaría el problema de un terreno completamente desgastado. Respecto a la iluminación, se exige una luminosidad mínima de 500 luxes para partidos televisados. En resumen, luz suficiente para la disputa de partidos oficiales en horario nocturno, un debe que el club también dejaría resuelto con focos de mayor potencia.
El aforo del Campus de Espinardo, con capacidad para algo menos de 1.000 espectadores, sería el único escollo insalvable, pero las bases de la RFEF añaden una salvedad crucial: «Se tendrán en cuenta posibles impedimentos urbanísticos o de configuración del espacio disponible». En esta excepción se han escudado multitud de clubes con un aforo menor a los 3.000 espectadores de capacidad que la Segunda RFEF ‘obliga’, y que el cuadro grana intentará salvar para no castigar en exceso el césped de un Enrique Roca que se prepara este verano para una resiembra.
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Los abonos para el filial, una certeza por resolver
La remodelación de las instalaciones deportivas que abrigan a la cantera murcianista no solo afectarían al filial grana. El Murcia C y los dos equipos femeninos también desean estrenar sus ascensos con un nuevo tapete donde los dos División de Honor disputan sus duelos de la máxima categoría juvenil. La mejora sería un paso adelante para toda la estructura, aunque es el Imperial quien va a vivir una temporada excitante en lo deportivo que puede reunir grandes asistencias en días concretos.
Durante todo el curso pasado, cualquier abonado grana que deseara asistir a los duelos de la cantera debía pagar 5 euros por la entrada, con el precio de 10 para los no socios. Este modelo dejó obsoleto el abono Centenario del Imperial lanzado durante la 24-25, con el que los pimentoneros tenían la opción de presenciar los encuentros de todas las bases por el módico precio de 30 euros, que se quedaban en 20 para los que ya eran abonados al primer equipo. Esta fórmula quedó en el olvido durante este año, pero el ascenso del filial grana vuelve a abrir la veda para el diseño de un carné adicional que permitirá presenciar partidos ante unos rivales que parecen quedar acotados.
Todo apunta que los equipos regionales quedarán encuadrados en el Grupo III de la Segunda RFEF, donde el filial grana tendrá rivales atractivos como el Lorca Deportiva, Deportiva Minera, Yeclano, Cieza y, sobre todo, un derbi lleno de picante ante el UCAM CF. Más allá, los partidos ante el Orihuela, el Alcoyano o La Nucía podrían ser otros platos fuertes para un grupo que parece contará con los siete valencianos y los cuatro equipos baleares.
Pero el Real Murcia todavía anda sumido en las celebraciones por el ascenso. Aún no se ha definido el coste ni el contenido exacto de este abono que permitirá el acceso a los partidos del Imperial en Segunda RFEF. Lo que se espera seguro es una opción que, dentro del propio abono al primer equipo, sumido en una campaña que anda a buen ritmo tras una semana y media desde su anuncio, permita presenciar el regreso del filial grana a una categoría superior a la Tercera.

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Enlace de origen : Un lavado de cara para que el campus de Espinardo acoja el ascenso del Real Murcia Imperial