Esta es la mejor manera de mantener el vino frío

Esta es la mejor manera de mantener el vino frío

Alba Verdú

Las bebidas frías son imprescindibles en verano: la sangría, la cerveza, el tinto de verano, los cócteles, los refrescos, el agua… Todos ellos los consumimos a la temperatura más baja posible, con el objetivo de combatir el calor de los días estivales. Aunque la mayoría de esas bebidas pueden solucionar sus problemas de temperatura añadiendo hielo (que no puede faltar en ninguna nevera), hay dos bebidas a las que echarles hielo es un ‘sacrilegio’.

Se trata, como no, de la cerveza y el vino. En el caso de la cerveza, el problema se resuelve con el propio recipiente: la cerveza normalmente se vende en quintos o en tercios (mucho más habituales que los litros), lo que impide que la bebida se caliente en exceso en el tiempo que tardas en bebértela. Pero, ¿qué pasa con el vino?

La mejor manera de mantener el vino frío

La recomendación general es que el vino se consuma a temperatura ambiente (siempre que esta no sea muy alta) y que el vino blanco se consuma refrigerado. El problema es que una vez que abres el vino, este comenzará a calentarse. Y o tienes un cubo como los que presentan en los restaurantes o te toca echar viajes a la nevera cada vez que quieres llenar la copa.

Para evitar esto, existen dos dispositivos de uso doméstico que tienen como objetivo mantener el vino a su temperatura óptima. Uno de ellos es la camisa de frío, esa especie de manta que rodea la botella y que previamente ha pasado por el congelador, y el otro es una varilla de frío, una especie de vara de acero inoxidable que también se enfría en el congelador y que permite mantener el líquido frío sin aguarlo. Pero, ¿cuál de los dos es más efectivo?

La influencer Lacrima Terrae ha decidido hacer el experimento para comprobar cuál de los dos métodos es mejor para mantener el vino a su temperatura correcta. Para ello, ha utilizado dos botellas a la misma temperatura y las ha mantenido a temperatura ambiente durante 30 minutos, cada una de ellas con un método de conservación de frío diferente.

Pasada media hora, la diferencia de temperatura entre ambas botellas era de prácticamente 5 grados. El fino que había conservado el frío con la camisa de frío se mantenía a 8,1ºC, mientras la que usaba la varilla subió hasta los 12,8ºC.

La mejor temperatura para tomar el vino

La temperatura a la que hay que tomar el vino depende de su tipo. Por ejemplo, los vinos blancos, rosados y espumosos deben servirse fríos, con temperaturas entre los 6 y los 12ºC. A pesar de esa recomendación general de que los vinos tintos se tomen a temperatura ambiente, lo cierto es que su rango de temperatura óptimo oscila entre los 12 y los 18ºC: un exceso de calor resaltará el alcohol y empeorará el sabor de la bebida.

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