
A veces el fútbol esconde una recompensa al sufrimiento. Como un premio a las heridas que han marcado el camino de cada futbolista. Un camino … que puede dar muchas vueltas, como el de Ryan Nolan (Condado de Clare, 27 años), un irlandés que llegó con ocho años a Torre Pacheco, lugar que pasó de ser su lugar de vacaciones familiar a su residencia y de donde salió en dirección al Inter de Milán. Tras quedarse con la miel en los labios de la élite europea en un par de ocasiones, ahora ha encontrado su sitio en el norte de su país natal. Allí ha ganado la Liga con el Larne y ha fichado por el Linfield, el equipo más importante de Irlanda del Norte.
«Llegué hace dos años al Larne, en mi primer año quedamos segundos y queríamos ganar la Liga. Y este año lo hemos conseguido», cuenta a LA VERDAD. El Larne está de moda en Irlanda del Norte: «Era un club de mitad de tabla pero apareció un hombre que creció en Larne y que vive en Inglaterra, donde tiene varias empresas, y quiso poner dinero en el club de su vida. Y pasamos de ser un equipo de mitad de tabla a uno que compite por el título», detalla. De hecho, desde 2023 hasta ahora el club ha levantado una Supercopa y tres Ligas, la última con Ryan Nolan como líder de la defensa.
Pero el camino hasta la gloria no ha sido sencillo para él. Aunque su destino hacia la élite siempre parecía estar escrito. «Empecé en el Torre Pacheco y siempre iba a hacer pruebas con el Villarreal. Siempre me decían que iba bien, pero que todavía no estaba para entrar», recuerda. Sin embargo, la suerte le cambió vistiendo la camiseta de la selección murciana cuando le llegó la oferta del Inter de Milán. «En un campeonato de España sub-16 en Barcelona estuve muy bien y me vio el ojeador del Inter. Me ofrecieron un año de contrato tras verme en cuatro partidos. Yo no me lo creía», admite.
Un sueño italiano
No se lo pensó. Con 16 años hizo las maletas y se fue a una de las canteras más importantes de Europa. Y no le fue mal: «Estuve cuatro años, fui capitán del equipo de la Primavera en el último año, ganamos dos torneos Primavera y jugué dos temporadas la Youth League». Todo ello hizo que el primer equipo le llamase. Entrenó rodeado de estrellas como Icardi, De Bruyne o Naninggolan y llegó a ir convocado en un partido de la Europa League ante el Rapid de Viena. Pero le faltó suerte para debutar: «Hubo lesiones e iba como tercer central y decía ‘como expulsen a uno o algo, me toca entrar’ pero era muy difícil», confiesa.
En la temporada siguiente salió como agente libre al Arezzo de la Serie C italiana con posterior cesión al Giana Erminio de la misma categoría. Pero su juventud (y la pandemia) jugaron en su contra: «Fue mi primer año fuera de la cantera del Inter y en Italia se defiende a la vieja escuela con gente muy veterana. Entonces es duro para los jóvenes salir y tener esa experiencia. Luego pasó la pandemia y terminamos en febrero. Fue una temporada particular con 22 años», dice. Lo tuvo claro. Quería volver a España.
Se ganó a Bordalás
Y esa oferta de España, le llegó. El Getafe se interesó por sus derechos para su filial pero con la vista puesta en el primer equipo: «En principio la idea era estar en Segunda B con el filial, hacerlo bien y subir al primer equipo porque desde el primer entrenamiento con Bordalás le gusté y, justo tres días después, me llegó la primera convocatoria en Primera», comenta. Estuvo en el banquillo ante el Eibar y ante el Sevilla. Estaba cerca su debut. De hecho, iba a hacerlo en la Copa. Pero la parte oscura del fútbol apareció: «En un entrenamiento tres días antes de jugar en la Copa me rompí los ligamentos de la rodilla izquierda», recuerda.
«Bordalás me dijo que hubiese jugado seis o siete partidos con él, de hecho ficharon a un central -Sofian Chakla- que no hubiese llegado si llego a estar yo bien», explica. Otro bache más cuando su momento parecía llegar. Puso rumbo entonces a la Segunda División escocesa, donde jugó bastante con el Raith Rovers. Eso le sirvió para volver, otra vez, a España en Segunda RFEF para enrolarse en las filas del Hércules. En el Rico Pérez saboreó la gloria y triunfó en el ascenso de uno de los históricos a Primera RFEF.
«Tenía muchas ganas de volver y demostrar otra vez en España que tenía nivel», confiesa un Nolan que no dudó en fichar por un «equipo tan grande». Aquel día del ascenso ante el Lleida lo recuerda como «una locura, con el estadio lleno, fue un día increíble». Allí le tocó el premio al sufridor con la gloria de un ascenso. Ahora Ryan Nolan ha triunfado en el Larne levantando el título de Liga y tiene, enfrente, dos años defendiendo el escudo del Linfield. «Han ganado 57 títulos, juegan en el estadio de la selección de Irlanda del Norte y es otro rollo como club histórico y afición», describe un Nolan al que el fútbol le ha vuelto a sonreír. No se olvida de la Región y se siente un pachequero más.

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Enlace de origen : Ryan Nolan, el pachequero de adopción que triunfa en Irlanda del Norte