
Descalza, llena de moratones, con una crisis de ansiedad y una bebé de dos años en brazos. Así apareció una mujer la mañana del 24 … de julio de 2024 a las puertas de la Comisaría de la Policía Nacional de Linares (Jaén). Declaró que había estado encerrada en su propia casa durante ocho días, controlada por su pareja, y que cuando este se durmió en el sofá, aprovechó para escapar y denunciar. Fiscalía pedía 12 años de prisión, la defensa, su absolución. Este miércoles se ha celebrado el juicio.
«En ningún momento le prohibí salir, no voy a encerrar a mi mujer y mi hija por gusto», negaba el acusado, que ha entrado a la sala de vistas de la Audiencia Provincial de Jaén escoltado por dos agentes, pues se encuentra en prisión por un delito de drogas. De hecho, las drogas habrían sido la razón de sus «males». «Si a mi vida no hubieran llegado, habría sido una persona normal», aseguraba. Y es que, al parecer la raíz de las discusiones con su pareja solía ser el dinero que empleaba para adquirir sustancias estupefacientes.
Empezaron a salir desde 2021 y, un año después, llegó su hija. A pesar de que vivían en Torresblascopedro, en 2024 se mudaron a Linares y ahí la situación se volvió insostenible, según se relata en el escrito de acusación del Ministerio Fiscal. «Bajo el pretexto de que no conocían la ciudad», el acusado habría tenido encerradas a la mujer y a la menor, llegando a estar ocho días en esta situación. Sin embargo, el hombre lo ha negado en varias ocasiones, alegando que solo había una llave de la vivienda y en todo caso, cuando él salía, ella se tendría que quedar en el interior sin forma de poder volver a acceder después.
Al ser preguntado si era una persona celosa, por el delito de malos tratos que le acusan, ha respondido «tengo mis defectos» y que «todo el mundo es celoso», pero «tampoco soy un monstruo». Aun así, ha admitido que la habría insultado, llamándola «puta y guarra», y lo justificaba con que «entonces consumía muchísimas sustancias», que le llevaban también a multitud de discusiones. «Ella también se me ha tirado, tiene su carácter, pero claro, es que yo le daba razones para ello, por las drogas», afirmaba en el juicio.
El acusado ha negado que hubiera agredido aquel día a la mujer, que se quedó dormido el sofá y, al despertarse, se encontró con cuatro agentes de la Policía Nacional de Linares: «No entendía por qué estaban ahí, menos mal que me conocían y me dijeron que no pasaba nada, que me había puesto una denuncia».
Según cuenta Ideal, tras más de más de un año en prisión asegura que está «limpio» y se arrepiente de lo ocurrido «cada día». «Estaba enganchadísimo, ahora lo veo», recordaba, y es que aquel día además rompió la puerta de la casa «para coger el dinero de dentro con desesperación» para consumir.
Ella se desdice
Por otro lado, la declaración de la mujer ha dado un giro de 180 grados. Frente a los magistrados de la Sección Tercera se ha desdicho de lo que declaró en comisaría y en el juzgado de instrucción en Linares. Ha afirmado que sí la dejaba salir, que no hubo agresión de ningún tipo y acudió a la Policía «desesperada» porque quería que él «dejara las drogas» y lo obligaran a entrar en un centro de desintoxicación.
No obstante, Fiscalía ha mantenido que «los hechos ocurrieron». Es más, la fiscal ha apuntado que «choca bastante» que la víctima niegue lo ocurrido, mientras que el propio acusado sí admite los celos y los insultos. Ha destacado que no sabe si la mujer se ha retractado «por pena, miedo o al arrepentirse de las consecuencias de la denuncia», pero que tal como han confirmado los agentes de la Policía Nacional de Linares, ella llegó «alterada» y con marcas de una agresión, detalladas en un informe médico, por lo que ha mantenido su acusación en las conclusiones definitivas.
Es más, ha hecho hincapié en que no solo hubo una denuncia, la de aquel 24 de junio, sino que después hubo otra, por quebrantamiento que también puso la víctima, destacando una repetición de conducta por parte del acusado.
La defensa mantenía la petición de absolución, mientras que la acusación particular lo ha modificado para pedir 80 días de trabajo en beneficio de la comunidad por malos tratos y coacciones, y la pena mínima de 6 meses por el quebrantamiento. El juicio ha quedado visto para sentencia.

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Enlace de origen : «Tampoco soy un monstruo»: A juicio por encerrar a su pareja y su hija en su casa de Linares una semana